FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

FUENTE INAGOTABLE DE LUZ
¡ILUMÍNANOS!

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO
Sagrados Corazones de Jesús y María, unidos en el amor perfecto,

martes, 20 de abril de 2010

" LA NAVE Y LAS TEMPESTADES "

(Del prólogo del libro del Padre Saenz, S.J)

" En medio de cada una de ellas , Dios NUNCA DEJO DE SUSCITAR PERSONALIDADES VIGOROSAS que ,no rindiendose a las circunstancias , supieron enfrentar con lucidez y coraje la adversidad de la situacion.


Refiriendose a esos hombres y mujeres PROVIDENCIALES escribia a fines del siglo XIX , EPOCA AZAROSA DE LA HISTORIA , MONS CHARLES E. Freppel , obispo de Angers ( Francia )fundador de la Universidad Catolica de dicha ciudad y estrecho colaborador del Cardenal Lois E. Pie ( Pío ), el gran obispo de Poitiers,tanto en el Concilio Vaticano I ,como en los combates de la epoca.

NO CONOZCO PAGINAS MAS BELLAS DE LA HISTORIA QUE AQUELLAS DONDE VEO UNA GRAN CAUSA EN APARIENCIA VENCIDA Y QUE ENCUENTRA A SU SERVICIO HOMBRES TAN ARROJADOS QUE NO SE ENTREGAN A LA DESESPERANZA.



He aqui los grandes ejemplos que conviene proponer a la generacion de NUESTRO TIEMPO para inclinarla a que pongan al servicio de la religion y de la Patria un coraje que no se deje quebrar por las derrotas pasajeras

del derecho y de la verdad.



Hablo a jovenes que TENDRAN QUE LUCHAR MAS TARDE POR LA CAUSA DE DIOS Y DE LA SOCIEDAD CRISTIANA ,



-EN LAS FILAS DEL SACERDOCIO ,

-DE LA MAGISTRATURA ,

-DE LA ADMINISTRACIÓ N ,

-DEL EJÉRCITO , O

-DE CUALQUIER OTRO PUESTO QUE HAYA COMPLACIDO A LA PROVIDENCIA ASIGNARLES.
LA VIRTUD DE LA FORTALEZA LES SERA NECESARIA EN TODA CIRCUNSTANCIA .



Por que no decirlo hijos, el periodo de la historia en que se desarrollara la vida de uds. NO SE ANUNCIA COMO UNA ERA DE TRANQUILIDAD en que el acuerdo de las inteligencias y de las voluntades aleja el combate.



Pero cualesquiera sean las alternativas de reveses o de exitos que el futuro les reserve , la recomendacion que yo querria darles es que jamas se entreguen al desaliento

. Porque Dios , de quien somos y para quien vivimos ,



****** NO NOS MANDA VENCER SINO COMBATIR .****



El honor de una vida , asi como su verdadero merito , consiste en poder repetir hasta el fín aquellas palabras del Divino Maestro:

============ ========= ========= ========= ========

" LO QUE DEBIMOS HACER , LO HICIMOS " ( Luc 17,10 )

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el resto hay que dejarlo en manos de Dios , que da la victoria o permite la derrota y que hace contribuir a una y otra al cumplimiento de sus eternos e impenetrables designios "

Tomemos en nuestras manos la erradicación del Mal de nuestro suelo ,que aun es nuestra Patria .

domingo, 18 de abril de 2010

MARÍA, MAESTRA DE LOS APÓSTOLES

CONSAGRACIÓN A MI
INMACULADO CORAZÓN


Revelaciones dadas a un alma a quien Jesús le llama Agustín del Divino Corazón. Mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María.

INTRODUCCIÓN
“La Iglesia pasará por una horrorosa crisis”
La Virgen María, en La Salette (Francia) -1846
“Sacerdotes contra sacerdotes, Obispos contra Obispos, Cardenales contra Cardenales” La Virgen lo dijo a Don Gobbi. Lo dijo también en Garabandal. Y lo reconfirmó en Akita –Japón 1988- (la última aparición aceptada por la Iglesia, después de Fátima, por el entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI) Te anoté mi querido Agustín estos epígrafes de la Santa Madre, para que no te angusties ni te llenes de miedo porque te ataquen dentro de la misma Iglesia o no creas en los mensajes del cielo. Estaba previsto, anunciado y reconfirmado.
Esta horrorosa crisis en la Iglesia es la crisis del mundo y la postmodernidad, las semillas que satanás sembró desde 1948 y que afectan e infectan todo, la moral, las costumbres, las artes y la misma teología, sembrando confusión división y contienda –los frutos del mismo demonio (Santiago 3)- y sobre anunciados por la Beata Augustina Ana Catalina Emmerick, la Virgen en la Salette y Santa Brígida, cuando coincidieron en que satanás y todos los demonios serían
soltados 50 o 60 años antes del 2.000.
¡Porqué te extrañas, si hemos visto el cumplimiento histórico de la profecía, que es evidente, patente y comprobada?: Alcohol, droga, sectas, falsa liberación femenina, apostasía, crisis moral, ecocatástrofe, egocatástrofe y una Iglesia en una horrorosa crisis, como lo advirtió nuestra Santa Madre.
No te escandalices porque te ataquen o te marginen. Yo he sufrido eso durante 30 años. Si Jeremías, ese gran profeta lo vivió cuando amenazó a Israel con el destierro cuando por su rebelión contra la Alianza. “No nos profetices desgracias, sino cosas buenas”, le decían. Sin embargo el profeta no se retractó, y la profecía se cumplió literalmente. “Todos los sentidos de la Escritura se fundan sobre el sentido literal”, reza el Catecismo (Cat. 116)
Hoy con el discurso del amor de Dios, te hacen la misma respuesta que a Jeremías, sin embargo Jesús anunció la destrucción de Jerusalén, y se cumplió. La misericordia se derrama sobre los que temen a Dios. Lo dijo la Virgen en el Magníficat (Lc. 1,50)
Si no obedeces te irá mal, lo repite la Biblia insistentemente y el mismo Jesús nos anunció el castigo sobre el mundo, por su iniquidad y apostasía (Mt. 24, Lc. 17 y 21 y Mc. 13). No podemos mutilar la Biblia y sacar un texto de contexto. Esa es una acomodación teológica y perversa. Chesterton dijo: Toda Teología que se salga de la Biblia, es mala Teología.
Miremos un ejemplo. San Pedro en su Segunda Carta (2Pe 3,12-13), nos habla de una lluvia de fuego. La Iglesia lo acepta y lo cree. En el Catecismo (Cat. 677) –doctrina segura según Juan Pablo II-, hablando del fin de los tiempos, nos trae la misma cita bíblica.
Y si fuera poco, en la última aparición (Akita) reconocida después de Fátima, que ese momento el Cardenal Ratzinger llamó: Fátima del Oriente, habla la Virgen del castigo final infligido por el Padre al mundo, con una lluvia de fuego, un diluvio de fuego en donde “los vivos envidiaran a los muertos”. Lo que me asombra es que Predicadores y Teólogos, olvidan el Evangelio. Jesús también habló de la lluvia de fuego (Lc. 17, 29-30). Recalca el discurso del Señor: “Del
mismo modo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del Hombre”, es decir, con una lluvia de fuego y azufre, y en una época similar de maldad y apostasía, en que nadie se dio cuenta de nada, ni hizo eco a las advertencias. Jesús dijo: “Así será”.
Oh Dios, que dolor causa ver el mundo caminando aprisa a su propia destrucción. Los signos son tan patentes, tan claros. El crecimiento de la iniquidad, la difusión de errores, son signos tan evidentes de esa Segunda Venida que profesamos en la Liturgia, pero que muchos niegan o no aspiran.
Y es aquí donde entra Dios en su etapa final y escoge pequeños ignorantes, débiles, y habla. Ese es su código. Lo dijo San Pablo. Escoge a los débiles y confunde a los fuertes y a los soberbios. Dios es infinito y humilde y lanza sus advertencias en los humildes. A Agustín de mi Divino Corazón, le dicta doce libros y este es el último. Ya no hablará más. Como rehuimos oír a nuestra Santa Madre, entonces ella le habla a Agustín. Había prometido una luz para el mundo desde Colombia. Y ahí está. Doce libros por locuciones (una voz sin voz), con oraciones, meditaciones y profecías.
Un resumen de cincuenta años de amorosas advertencias, allí se habla de todo lo que habló. Se repite. Falsa Iglesia, impostor, falso Papa, solio de Pedro vacío, cercanía de su Segunda Venida, falsas doctrinas, crisis, aumento de calamidades, colapso económico, guerra civil en EEUU y muchas cosas más.
En treinta y tres días, día a día le dicta los temas que dio en cincuenta años. Colombia, luz para el mundo, dijo la mística Martha Robin y ello se da en Agustín. No tiene errores bíblicos, no contradice las profecías ni las apariciones. Gracias a Dios, Agustín desconocía esos temas. Ello ofrece más credibilidad. El amor de Dios es tan grande que habla desde 1.846 hasta hoy. No se ha cansado, pero va a terminar pues, como dijo Santa Faustina Kowalska, cuando termine el tiempo de la purificación, comenzará el tiempo de la justicia.
Fui revisando día a día los mensajes dictados y es una precisa, concisa y certera síntesis de los múltiples mensajes que he leído y estudiado: la Salette, Fátima, Marienfried, Heede, Garabandal y más de cien mensajes de los santos místicos: Ana Catalina, María Taigi, Don Bosco, Juan Eudes, Padre Pío. Y muchos mensajes que Dios ha dado para dar advertencias al mundo, aparecen allí resumidos y ordenados.
Recordé a Amos, “No hace nada Dios sin advertirlo a través de sus siervos los profetas”. Me asombra que Agustín no leyó, ni conocía estas profecías a las que además el mismo Señor le da las coincidencias bíblicas. La coincidencia es asombrosa. Allí –en este libro-, aparecen los mensajes de todos los aceptados por la Iglesia y a veces le da las citas bíblicas que lo confirman, pues ningún mensaje puede contradecir ni exceder la Biblia.
El problema del mundo actual es la trivialización de la Fe, el racionalismo y la psicologización de la Teología, que trata de explicar lo sobrenatural. Creemos en Dios pero no le creemos a Dios. Todo sucederá como lo has descrito. Lo he revisado, lo he confrontado contra la Palabra de Dios y contra las apariciones reconocidas y las revelaciones de los santos. El Espíritu Santo te dio un gran resumen de todo lo que nos hemos negado a aceptar.
Viene esa sucesión de tsunamis, terremotos, incendios, apostasía, armamentismo etc., y nos hacemos, lo que los psicólogos llaman la negación. No queremos ver y por lo tanto entender, los signos de los tiempos.
Juan Bautista terminó degollado y Jesús crucificado. No fue su fin, sino el comienzo. El humo de satanás entró en el templo de Dios, dijo Pablo VI y creo que lo ha contaminado casi todo.
Si te consuela, Pío XI, Pío XII y los últimos pontífices tuvieron la luz del Espíritu y entendieron. Pío XII escribió: “Hay muchas señales que indican ser ésta una de las épocas más decisivas de la humanidad…Es tiempo de urgente, de urgentísima acción. Ha llegado la hora del no habrá más tiempo. Los buenos para hacer el bien y los malos para hacer el mal. ¡Son tantas ya las señales de tu próxima venida, Señor…”. Y Juan Pablo II previó que el tiempo era corto y la lucha intensa. “Yo no pienso –dijo a su audiencia-, que una gran cantidad de la comunidad secular cristiana y que la sociedad del mundo se dan cuenta que nosotros estamos en este momento enfrentando la confrontación final entre la Iglesia, la anti-iglesia y el Anticristo. Esta confrontación es parte de la voluntad de la Providencia Divina, de ahí que está en los planes de Dios. Es un desafío que la Iglesia debe afrontar valientemente”.
Los cristianos católicos no podemos ignorar la Biblia, no podemos pertenecer al grupo de tontos que con una frase, “Dios es amor” mutilamos la justicia de Dios y le borramos más de cinco mil versículos de la Palabra de Dios. Dios es Santo, es bueno, pero da a cada uno según sus obras, insiste la Palabra, y al final quita toda iniquidad del planeta y reinicia su Plan perfecto: una bella y santa nación (Isaías 65, Apocalipsis 21) y será la paz, la justicia y el amor entre todos con un solo rebaño y un solo pastor.
Así pues, en estos doce libros dictados a Agustín, veremos el cisma que se aproxima, el falso profeta –o pontífice-, la Iglesia falsa, pero al final ¡Aleluya! La Nueva Jerusalén, los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva, un mundo feliz (Isaías 65). Razón tenía el Señor al pedirnos que nos alegráramos (los creyentes), pues al ver todas estas confusas señales en un mundo de iniquidad, nos alegraremos, pues estará cerca nuestra liberación (Lucas 21), una nueva creación y un mundo feliz.
¡Animo y adelante! Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y el hombre de hoy, ha creado su propio dios a su imagen y semejanza e inventando una fe light, en donde todo es permitido, tentando y desafiando a Dios; pero la copa se está rebosando, como dice la Virgen numerosas veces. Y llegamos a la purificación, y pronto la pretribulación anunciada en Daniel 12 y repetida por el Señor, y al final el día de la justicia y después su plan de Amor al restaurarlo todo y levantar ese pequeño resto que haya permanecido fiel, y ese nuevo mundo y esos cielos nuevos. ¡Aleluya!
Rafael Arango R.

lunes, 12 de abril de 2010

EXORCISMO

Nosotros te exorcizamos, quienquiera que seas
espíritu inmundo,
poder satánico,
horda del enemigo infernal,
legión, asamblea o secta diabólica.

En nombre y por el poder de Jesucristo nuestro Señor
sé extirpado y expulsado de la Iglesia de Dios,
de las almas creadas a imagen y semejanza de Dios
y rescatadas por la Sangre Preciosa del Cordero de Cristo.


+ No te atrevas más, pérfida serpiente, a engañar al género humano
a perseguir a la Iglesia de Dios
a atormentar y a cribar como trigo a los elegidos de Dios +

+ (Hacer la señal de la Cruz en cada crucecita)

Te lo ordena el Dios Altísimo + a quien en tu grande soberbia pretendes aún igualarte, el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Te lo ordena Dios Padre +
Te lo ordena Dios Hijo +
Te lo ordena Dios Espíritu Santo +

Te lo ordena la Majestad de Cristo, verbo eterno de Dios hecho carne + que, para poder salvar nuestra humanidad perdida por tu odio, se humilló a Sí Mismo, haciéndose obediente hasta la muerte
edificó a su Iglesia sobre roca firme
y decretó que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella
porque permanecerá con ella todos los días
hasta el fin de los siglos.

Te lo ordena la virtud oculta de la Cruz + y el poder de todos los misterios de la fe cristiana +

Te lo ordena la Gloriosa Virgen María, Madre de Dios +
que en su humildad aplastó desde el primer momento de su concepción inmaculada tu cabeza llena de soberbia.

Te lo ordena la fe de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la fe de los otros apóstoles +

Te lo ordena la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los santos y santas.

Así pues, dragón maldito y toda la legión diabólica
nosotros te conjuramos por el Dios Verdadero + por el Dios Vivo + por el Dios Santo
por el Dios que amó al mundo hasta el punto de entregar a su Hijo unigénito a fin de que cuantos crean en El no perezcan, sino que tengan la vida eterna.

Cesa de engañar a las criaturas humanas y de ofrecerles el veneno de la perdición eterna.
Cesa de hacer mal a la Iglesia y de armar lazos a su libertad.

Márchate satanás,
inventor y maestro de la mentira
enemigo de la salvación de los hombres.
Dale el lugar a Cristo en quien nada encontraste, absolutamente nada de tus obras.
Cede tu lugar a la Iglesia, una, santa, católica y apostólica
que el propio Cristo compró con Su Sangre.
Rebájate bajo la mano poderosa de Dios.

Teme y huye ante la invocación que hacemos del
Santo y Terrible Nombre de Jesús
a quien los infiernos temen, a quien están sujetas las virtudes de los cielos
y las potestades y dominaciones, a quien los querubines y serafines alaban en un concierto sin fin diciendo:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos
Señor escucha mi oración
y llegue hasta Ti mi clamor.




Oremos:


Dios del cielo, Dios de la tierra, Dios de los ángeles, Dios de los arcángeles, Dios de los patriarcas, Dios de los profetas, Dios de los apóstoles, Dios de los mártires, Dios de los confesores, Dios de las vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el reposo después del trabajo, porque no hay otro Dios a no ser Tú mismo y no puede haber otro sino Tú, el Creador de todas las cosas visibles e invisibles, cuyo Reino no tendrá fin.

Suplicamos humildemente a tu Gloriosa Majestad, que te dignes librarnos con tu poder
y preservarnos incólumes de todo dominio, lazo, ardil y perversidad de los espíritus infernales.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.



De los embustes del demonio

- Líbranos Señor

Que tu Iglesia te sirva en tranquila libertad

-Te lo pedimos, óyenos.

Que te dignes confundir a los enemigos de la Iglesia

- Te lo pedimos, óyenos.


¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, por aquella llama de Amor en la que ardiste en el momento solemne en el que te entregabas totalmente a nosotros en la Santísima Eucaristía, humildemente te suplicamos que te dignes a liberarnos poderosamente y a guardarnos incólumes de todo poder, lazo, engaño o maldad de los espíritus infernales!

Amén.




Jaculatoria:

¡Oh Corazón Eucarístico de Jesús, libéranos cada vez más de las insidias de satanás!




(Arperjar el lugar con agua bendita)







Papa Pablo VI (15-11-1972)

"Queridos hijos:
Hoy, una de las mayores necesidades de nuestra Iglesia
es defenderse contra ese "mal" que se llama demonio."

viernes, 2 de abril de 2010

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Inicia hoy Viernes Santo.





Santa Faustina Kowalska:

"Jesús me ordena hacer una Novena que anteceda a la Fiesta de la Misericordia (el segundo domingo de Pascua) y que debo comenzar hoy_Viernes Santo_ por la conversión del mundo entero y para dar a conocer la Misericordia de Dios".



Jesús Misericordioso:

"Deseo que mis criaturas tengan confianza en mi".

"Deseo que, durante estos nueve días, traigas a las almas al manantial de mi Misericordia para que así encuentren la fortaleza, el consuelo y todas las gracias que necesiten para hacer frente a las dificultades de la vida, especialmente a la hora de la muerte.

Durante esta Novena, concederé a las almas todas las gracias."


PRIMER DIA


Por todo el género humano,
especialmente por los pecadores

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.

JACULATORIA: Oh, sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en Vos.


SEGUNDO DÍA

Por las almas de los sacerdotes y religiosos

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña (hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Terminar con la jaculatoria del primer día.

TERCER DIA

Por todas las almas devotas y fieles
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


CUARTO DÍA

Por los que no creen y todavía no
conocen la Divina Misericordia.

Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.

QUINTO DÍA

Por las almas de nuestros
hermanos separados


Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amen.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


SEXTO DÍA

Por las almas mansas y humildes
y las de los niños pequeños



Misericordiosísimo Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


SEPTIMO DÍA

Por las almas que veneran
especialmente la Misericordia Divina



Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te lo suplico Señor: muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.


Terminar con la jaculatoria del primer día.

OCTAVO DÍA

Por las almas que estén en el purgatorio


Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado.

Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


NOVENO DÍA

Por las almas tibias



Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen en el mar sin fondo de Tu misericordia, Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.

jueves, 1 de abril de 2010

LA CRUCIFIXIÓN

9.11.1986



La Paz esté contigo. Estoy aquí. Yo soy Jesucristo. Estoy delante de ti. Soy tu Maestro y te amo. El mal fue vencido al Sacrificarme. No te duermas, porque pronto estaré contigo. Yo soy las Revelaciones. Yo tengo novedades que hablarán. Háblame de Mi Crucifixión, Vassula.

¿Qué debo decir? ¿Debo pensar en Tu Crucifixión o en todo lo que sucedió antes?

En lo que sucedió antes.

Jesús me mostró una imagen de la Flagelación.

Después de flagelarme, Me escupieron y Me dieron varios golpes violentos en Mi Cabeza, dejándome aturdido. Me dieron patadas en el Estómago, dejándome sin aliento, y que Me hicieron caer al suelo, gimiendo de dolor.

Se divirtieron Conmigo, turnándose para patearme. Estaba irreconocible. Mi Cuerpo estaba destrozado y también lo estaba Mi Corazón. Mi Carne, desgarrada en pedazos, colgaba de todo Mi Cuerpo.

Uno de ellos Me levantó y Me arrastró, porque Mis Piernas ya no podían sostenerme. Después, Me pusieron una de sus vestiduras, Me arrastraron y continuaron golpeándome. Me golpearon el Rostro, Me rompieron la Nariz, 1 hostigándome. Escuchaba sus injurias, hija. ¡Sus gritos y sus burlas resonaban con tal odio, que aumentaban Mi Cáliz! Les oía decir: "¿Dónde están tus amigos mientras que su Rey está aquí, con nosotros? ¿Todos los judíos son tan traidores como ellos? ¡Miren a su Rey!". Y Me coronaron con una Corona de Espinas trenzada, hija. "¿Dónde están tus judíos para aclamarte? Tú eres Rey, ¿no es así? ¿Puedes entonces imitar a un rey? ¡Ríete! No llores. Tú eres rey, ¿no? Pues compórtate como tal".

Me ataron los Pies con cuerdas y Me dijeron que caminara hacia donde se encontraba Mi Cruz. Pero, hija, Yo no podía ir, porque Me habían atado los Pies. Me tiraron, entonces, al suelo y Me arrastraron del Cabello, hasta Mi Cruz. Mi dolor era intolerable. Algunos pedazos de Mi Carne, que habían quedado colgando después de la flagelación, fueron desgarrados.

Desataron, entonces, las ataduras de Mis Pies y Me dieron patadas para obligarme a levantar y a llevar Mi carga sobre Mis Hombros.

Yo no podía ver donde estaba Mi Cruz, ya que Mis Ojos estaban llenos de Sangre que goteaba a causa de las Espinas, que habían penetrado Mi Cabeza. Entonces, levantaron la Cruz, la pusieron sobre Mis Hombros y Me empujaron hacia la puerta. Hija, ¡oh, qué pesada era la Cruz que tuve que llevar! Avancé, a tientas, hacia la puerta, guiado por el látigo detrás de Mí. Yo intentaba ver el camino a través de la Sangre, que Me quemaba los Ojos.

Sentí, entonces, alguien que Me enjugaba el Rostro. Mujeres, en agonía, se acercaron para lavar Mi Rostro hinchado. Yo las oí llorar y lamentarse, las sentía: "¡Benditas sean!" les dije. "Mi Sangre lavará todos los pecados de la humanidad. Vean, hijas, el tiempo de su salvación ha llegado". Me levanté con dificultad. La multitud se había enfurecido. No podía ver a ningún amigo a Mi alrededor; nadie estaba allí para consolarme. Mi Agonía parecía aumentar y caí al suelo.

Temiendo que Yo muriera antes de la Crucifixión, los soldados ordenaron a un hombre, llamado Simón, que llevara Mi Cruz. Hija, no fue un gesto de bondad o de compasión, sino sólo para conservarme vivo hasta la Cruz.

Cuando llegamos al monte, Me aventaron al suelo, arrancándome Mis Vestiduras, dejándome desnudo, exponiéndome a la vista de todos. Mis Heridas se volvieron a abrir y Mi Sangre fluía sobre la tierra.

Los soldados Me ofrecieron vino mezclado con hiel. Yo lo rechacé, pues dentro de Mí, tenía la amargura que Me dieron Mis enemigos.

Rápidamente, Me clavaron primero las Manos, y después de haber permitido que los Clavos traspasaran Mi Cruz, estiraron Mi Cuerpo destrozado y, violentamente, Me atravesaron los Pies también.

¡Hija, oh hija, qué sufrimiento! ¡Qué agonía! ¡Qué tormento para Mí Alma! Abandonado por Mis bienamados, renegado por Pedro sobre el que Yo Mismo fundaría Mi Iglesia; renegado por el resto de Mis amigos, dejado completamente solo, abandonado a Mis enemigos, lloré. Mi Alma estaba llena de dolor.

Los soldados levantaron Mi Cruz y la colocaron en el agujero preparado. Miré a la multitud, intentando ver, con dificultad. Con Mis Ojos hinchados, contemplé entonces el mundo. No vi ningún amigo, entre todos los que se burlaban de Mí. Nadie vino a consolarme. "¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué Me has abandonado?" Abandonado por todos aquellos que Me amaban.

Mi Mirada se posó entonces sobre Mi Madre. Yo la miré y nuestros corazones hablaron. "Te entrego a Mis hijos bienamados, para que sean, también, tus hijos. Tú serás su Madre".

Todo estaba terminando, la Salvación estaba cerca. Vi abrirse los Cielos y todos los ángeles estaban erguidos, de pie, en silencio. "Padre Mío, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu. Estoy Contigo ahora".

Yo, Jesucristo, te he dictado Mi Agonía.

Lleva 2 Mi Cruz, Vassula, llévala por Mí. Mi Cruz implora la Paz y el Amor. Yo Mismo te enseñaré el Camino, porque te amo, hija.

Vassula hizo la siguiente anotación el 3 de febrero de 1987:

Supe hace dos semanas, que Jesús generalmente relata Sus Sentimientos durante la Crucifixión, a todos aquellos a quien Él ha elegido para darles revelaciones, para que sientan, de una manera mística, Sus Tormentos. Lo leí en el libro de la Hermana J. Menéndez, que acabo de empezar a leer.


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1 Nota del Editor: Lo que fue fracturado fue el cartílago, no el hueso. Expertos de la (Sábana Santa confirman lo anterior
2 La primera vez que Jesús habló de llevar Su Cruz (23.10.1986)

lunes, 29 de marzo de 2010

JESÚS SIGNIFICA SALVADOR



3.03.89

Mensajes para Biarritz en Francia: Estos mensajes me fueron dados ahora, para ser leídos allí, durante la Semana Santa.

La Paz sea con todos ustedes.

Yo soy el Señor, amados Míos, vengo a ustedes a través de Mi sierva y hablaré a través de ella. Ah, Mis bienamados, doy Mi Paz a esta casa. Vengan, vengan y escúchenme ahora. Yo soy su Dios y su Creador, que sopló Vida en ustedes. Yo los he santificado con Amor. Yo soy la Fuente del Amor Sublime y los he creado, por Amor, para que Me amen Mí su Dios. ¡Almas! Ustedes Me pertenecen, son Mi semilla.

Deseo que comprendan plenamente Mis Palabras. Crean en Mis Obras Santas, crean en Mi Amor Infinito y en Mi Misericordia Superabundante. Crean en Mí. Yo desciendo, por Mi Misericordia para revivirlos, y para levantarlos de este Letargo que hoy cubre sus ojos como un velo. Yo soy Jesús y Jesús significa Salvador.

¿Cómo podría Yo verlos alejándose hacia mayores profundidades de oscuridad, y no correr a rescatarlos? Yo, quien soy el Señor, el Santo de los Santos, y que estoy rodeado de innumerables ángeles de cada orden postrados ante Mí, adorándome sin cesar. Yo dejé Mi Gloria y Mi Trono Celestial para descender a ustedes y salvarlos del fuego eterno. Yo dejé el Cielo, Mi Reino, para venir a su Desierto y su Desolación, en esta tierra. Sí, dejé Mi Trono, rodeado de querubines, para venir y nacer en la pobreza para liberarlos.

Yo, el Soberano, a Quien los Cielos alaban desde toda la Eternidad, acepté ser humillado por los hombres, ofreciendo Mi Espalda a la flagelación. Les permití coronarme con una corona de espinas. Les permití burlarse de Mí y escupir Mi Santo Rostro. Les he permitido crucificarme. Todo esto por Amor a ustedes. ¡Oh hijos del Crucificado! ¿Cómo pueden olvidar todo lo que Yo he hecho por ustedes? La Sabiduría descendió para ser tomado por la fuerza y por la ley. Yo fui despreciado y rechazado por los hombres para padecer sus sufrimientos. Yo fui clavado al Madero para liberarlos. Yo les permití traspasarme y los liberé. Yo acepté una muerte muy dolorosa para que su alma pueda vivir y pueda compartir Mi Reino. Yo dejé correr Mi Sangre en Ríos para que ustedes puedan obtener la Vida Eterna. Por ustedes, Me permití ser tomado como un pecador.

Hoy, Mis Llagas se han abierto de nuevo a causa de la iniquidad de esta generación. Yo los he estado llamando, durante horas innumerables, a la conversión: ¡Regresen a Mí! ¡Yo los amo con un Amor eterno! Vengan, y hagan la Paz Conmigo. Yo no los castigaré. Yo los liberaré. Ya no los llamaré Ateos, sino que serán llamados Los Míos. No son huérfanos, pues ya tienen un Padre en el Cielo, un Padre muy Tierno. Todo lo que pido de ustedes es un reconocimiento. Regresen a Mí y Yo los desposaré Conmigo para siempre. Yo los coronaré con Integridad, con Lealtad, con Pureza y con una gran Ternura, les enseñaré a serme fieles, capturando su amor, el cual Yo colocaré en Mi Corazón, para embellecerlo. Como un Esposo, Yo los adornaré con Mi Amor y Mi Paz.

Amados Míos, no Me teman. ¡Oh, vengan! Vengan a Mí. Caigan en los Brazos del Amor. Yo no los reprenderé. Yo estoy aquí para olvidar y para perdonar. ¡No estén tan dispuestos a caer en las trampas de Satanás! Abran sus ojos y miren; abran sus oídos y escuchen Mi Clamor desde lo alto. Abran su corazón y comprendan que soy Yo, Jesús, Quien los llama. Yo he creado su alma para que viva eternamente. ¿Meditarán sobre esto?

Yo soy Santo. Dichosas aquellas almas revestidas de santidad, porque las Puertas del Cielo no les resistirán, pero, ay de las almas que no se han limpiado a sí mismas, sino que están llenas de manchas. Éstas no podrán entrar en Mi Reino. Conviértanse y sigan Mi Camino, escuchando Mi Llamado Misericordioso.

Mediten sobre Mi Mensaje, vivan Mi Mensaje. Yo, el Señor Jesucristo, los amo a todos ustedes. Con todo Mi Corazón, los amo.

Yo bendigo a cada uno de ustedes.



La Verdadera Vida en Dios

sábado, 27 de marzo de 2010

MARÍA LA "MUJER" DEL APOCALIPSIS

Una reseña de los pasajes marianos del NT no podría pasar en silencio este capitulo tan conocido del Apocalipsis, centrado en "la mujer vestida de sol". ¿Quién es esa mujer? ¿La iglesia, María, o bien las dos juntamente? Intentaremos esbozar una respuesta, haciendo una síntesis concisa de los argumentos presentados por las diversas orientaciones de lectura exegética. Prescindiremos, sin embargo, de las cuestiones introductorias que todavía se siguen discutiendo y que se refieren al autor del libro (¿el nombre de Juan responde al del apóstol, o se trata de un pseudónimo?), a su unidad estructural, a su estilo, a la fecha de su composición... Baste la siguiente indicación. Se admite bastante generalmente que el Apocalipsis vio la luz bajo el reinado de Domiciano, hacia el año 95. A pesar de las diferencias de lengua y de estilo, revela un parentesco innegable con los demás escritos de Juan, de cuya doctrina se muestra sensiblemente empapado.

1. CONTACTOS DE AP 12 CON GÉN 3,15.

Puede resultar sorprendente, pero hay que reconocer que entre los textos del NT, si exceptuamos la alusión probable de Rom 16,2O, solamente en Ap 12 hay evidentes alusiones a Gén 3,15.

Gn/03/15: "Yo pongo enemistad entre ti y la mujer...", decía el antiguo oráculo del Génesis, conocido como el protoevangelio. La mujer no puede ser más que Eva, es decir. Ia mujer de la que el autor ha estado hablando hasta aquel momento. Lo exige el articulo determinado (la), que supone un vinculo con la narración precedente. "... Entre tu linaje y el suyo..." El linaje de la serpiente designa a los que han asimilado el engaño del seductor, haciéndose así hijos suyos, gregarios suyos, siguiendo sus instigaciones al mal (cf Sab 2,24; Jn 8,44). Por exclusión, el linaje de la mujer está constituido por aquellos que se mantienen fieles a los caminos de Dios. "... Él (el linaje) te aplastará la cabeza mientras tú te abalances a su calcañal". Es sabido que, según el texto hebreo, el que aplaste la cabeza de la serpiente no será la mujer sino su linaje. ¿A quién hemos de ver en este linaje o descendencia, que ha de alcanzar la victoria definitiva? ¿A una colectividad (el linaje de la casa real de David), a un grupo, o bien a un individuo? Las respuestas se muestran vacilantes y, rigurosamente hablando, no entran dentro de los límites de nuestro tema. De todas formas, queda en pie el hecho de que la derrota de la serpiente es mortal, desde el momento en que se le aplasta la cabeza. Dios se pone de parte del hombre ("Yo pongo enemistad..."). Israel sabe que puede contar con las promesas de Dios, que no se arrepiente nunca de lo prometido.

/Ap/12/Gn/03/15: El c. 12 del Apocalipsis presenta muchos contactos con Gén 3,15. En efecto, al dragón se le califica como "la serpiente antigua, que se llama diablo y satanás, el seductor del mundo entero" (v. 9). Se encuentra en abierta hostilidad contra la mujer. En primera instancia se presta a devorar a su hijo apenas lo haya dado a luz (v. 4). Fracasado este primer intento (vv. 5.12), se pone a perseguir a la mujer (v. 13), vomita tras ella como un río de agua (v. 15), se irrita contra su persona y finalmente "se va a hacer la guerra al resto de su descendencia, a los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús" (v. 17).

2. GÉN 3.15 EN LOS SETENTA Y EN EL"TARGUM" PALESTINO. Con vistas a la reflexión que vamos a elaborar es importante ver cómo han releído Gén 3,15 la versión griega de los Setenta (s. III-II a.C.) y la aramea del targum de Palestina, quizá también anterior al NT.

a) La versión griega de los Setenta. Esta versión atestigua con claridad la expectativa de un mesias-persona. Efectivamente, en la parte final de Gén 3,15 traduce de este modo: "Él te aplastará la cabeza". Hay que observar que se da aquí una disonancia respecto a la sintaxis a saber: el pronombre él (griego autós) es masculino, a pesar de que se refiere al sustantivo linaje o semilla, que en griego es neutro (ta sperma). Por tanto, el traductor debería haber usado el pronombre neutro autó (es decir, el linaje). La falta de concordancia entre el pronombre de tercera persona masculino él y el sustantivo neutro linaje confirma que para los judíos contemporáneos de la versión de los Setenta el mesías era un individuo, una persona singular, y no un pueblo en general.

b) La versión aramea del "targum" palestino. Traduce Gén 3,15 de manera parafrástica, es decir, no totalmente literal, sino con añadidos libres. La elaboración de este targum suena de este modo en la recensión llamada del pseudo-Jonatán: "Yo pondré enemistad entre ti y la mujer, entre los descendientes de tus hijos y los descendientes de sus hijos. Y sucederá que, cuando los hijos de la mujer observen los preceptos de la ley (mosaica), te tomarán ojeriza y te aplastarán la cabeza. Pero cuando se olviden de los preceptos de la ley, serás tú el que les aceches y les muerdas en el calcañar. Sin embargo, para ellos habrá un remedio, mientras que para ti no habrá remedio. Ellos encontrarán una medicina (?) para el calcañar en el día del rey mesías" 130.

Lo que se deduce ante todo de la mencionada paráfrasis es lo siguiente. El linaje de la mujer se interpreta en sentido colectivo y personal al mismo tiempo; en efecto, los que observan (o dejan de observar) la ley de Moisés son los que se enfrentan con la serpiente. Estamos por tanto en el ámbito del pueblo de Israel, para el cual habrá una salvación irreversible en contra de las asechanzas de la serpiente con la aparición del mesías. Entonces, prácticamente, la mujer del Génesis y su descendencia llegan a identificarse con la comunidad de Israel en camino hacia la redención mesiánica. Más sencillamente, con el pueblo elegido junto con su mesías. No estamos lejos del mensaje de Ap 12, como diremos enseguida.

3. UNA "MUJER" REVESTIDA DE LUZ, CORONADA POR UNA DIADEMA. Los primeros trazos de la mujer-signo se describen de esta manera: "Una mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza" (v. 1). Los símbolos se sobreponen en niveles sucesivos, como revelan los términos mujer, sol-luna-estrellas, corona, doce.

a) La "mujer". MUJER-AP: Estamos en presencia de una imagen sacada de la terminología bíblico-judía, en donde tanto la ciudad de Jerusalén como el pueblo elegido se representan a menudo bajo la personificación de una mujer. Es la mujer de la alianza. Hacia este terreno semántico nos había orientado discretamente Ap 11, 19: "Entonces se abrió el templo de Dios. el que está en el cielo, y se vio en su templo el arca de su alianza "

b) "Sol-luna-estrellas". Son las tres fuentes de la iluminación cósmica (cf Ap 6,12; 8,12). La luz, que es el manto de Dios (Sal 104,2), se centra por completo en la mujer.

El sol. En la biblia el sol es la característica más emblemática de Dios; es la criatura que mejor expresa su trascendencia. Además, el gesto de vestir, cuando tiene por sujeto a Dios, significa el amor, la ternura, la solicitud que él muestra: por ejemplo, con Adán y Eva después de la caída (Gén 3,21), con los lirios del campo (Mt 6,30)... Más frecuentemente, el objeto de esta atención tan solícita es Jerusalén-lsrael en cuanto esposa de Yavé. Como consecuencia del pacto nupcial, Dios la adorna con trajes finísimos y ornamentos preciosos (Ez 16,10-13a). Le dice el profeta: "Revístete de tu magnificencia, Sión" (Is 52,1). Y Jerusalén responde: "Exulto, exulto en Yavé y mi alma jubila en mi Dios, porque me ha puesto los vestidos de la salvación, me ha envuelto en el manto de la justicia" (Is 61,10). Volviendo a Ap 12,1, se diría que Dios muestra su cuidado amoroso por la mujer, dándole por vestido lo mejor que tiene, es decir, su sol (cf Mt 5,45). Por tanto, ella resplandece "hermosa como la luna, brillante como el sol" (Cant 6,10).

La luna. También para la mentalidad bíblica la luna es el astro que preside la división del tiempo en días, meses, años y estaciones... (Gén 1,14-19), se sabe, por otra parte cuánta importancia tenía el calendario lunar para la cronología tanto profana como litúrgica. Si la luna está bajo los pies de la mujer, esto significa que la mujer ejerce un dominio sobre el tiempo, es su patrona (cf Sal 110,1; Jos 10,24). Aun viviendo en el tiempo, la mujer-pueblo de Dios es superior en cierto modo a las vicisitudes de este tiempo y no permanece condicionada al mismo en sentido absoluto. Es como si el tiempo se hubiera detenido delante de ella. La alianza con Dios va más allá de las vicisitudes terrenas, vence al tiempo, es eterna (cf Sal 89, 37-38).

Las estrellas. También ellas guardan relación con la zona de la trascendencia de Dios (Is 14,13; Job 22,12). Hemos de añadir además que la luz alimentada del sol, de la luna y de las estrellas es en el pensamiento judío el distintivo de los justos que han alcanzado la glorificación en el cielo.

c) Una "corona". Del factor luz pasamos al elemento corona, que subraya ulteriormente la connotación gloriosa de la mujer. La corona es símbolo del triunfo, de la victoria, como puede verse en el empleo metafórico de este vocablo en el NT en general y en el Apocalipsis en especial.

d) El número "doce". La elección de esta cifra podría designar las doce tribus de Israel. La inspiración de fondo para este simbolismo es probable que provenga del pasaje tan conocido de Gén 37,9, en donde José cuenta a su padre y a sus hermanos que ha visto en sueños al sol, la luna y once estrellas que se postraban ante él, el sol y la luna (como entiende muy bien Jacob) representaban al padre y a la madre de José, mientras que las estrellas eran figura de sus hermanos. Las equivalencias simbólicas del marco de composición de Gén 37,9 alcanzan un enorme éxito en la literatura judía (algunos suelen citar para ello el Testamento de Neftalí 5,2-4, aunque no sea ésta la alusión mas pertinente).

Sin embargo, esta primera lectura interpretativa tiene que ser integrada por una segunda, a saber: la mujer es también figura del nuevo pueblo de Dios, que es la iglesia de Cristo. La extensión neotestamentaria de esta aplicación simbólica está justificada al menos por dos motivos: en primer lugar, poco antes la misma mujer se presenta como madre del Cristo-mesías, elevado al trono de Dios (v. 5), y de todos los que viven los mandamientos divinos, dando testimonio de Jesús (v. 17); en segundo lugar, al final del libro la mujer de Ap 12 asumirá el relieve de "mujer-esposa del Cordero" (Ap 21,2-9). Ella es "la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo de junto a Dios... [y] tenía un muro grande y alto con doce puertas; sobre las puertas, doce ángeles y nombres escritos, los de las doce tribus de los hijos de Israel... El muro de la ciudad tenía doce fundamentos y sobre ellos doce nombres, los de los doce apóstoles del Cordero" (Ap 21,10. 12.14). En esta mujer-esposa tenemos claramente la confluencia del pueblo de Dios de ambos Testamentos: de las doce tribus de Israel (v. 12) se pasa a los doce apóstoles del Cordero (v. 14). En algunos pasajes del NT la iglesia es considerada como el conjunto de las doce tribus de Israel (Mt 19,28, Lc 22,30, Sant 1,1). Sintetizando todo lo que hemos venido diciendo, en la mujer del Apocalipsis es posible comprender al pueblo de Dios de las dos alianzas: la iglesia del antiguo Israel, que se prolonga luego en la del nuevo Israel con Jesucristo y sus discípulos de todos los tiempos.

Pasando ahora a los versículos que se refieren al parto de la mujer, descubriremos otras razones de su valencia eclesial-comunitaria y comprenderemos más profundamente todavía por qué es al mismo tiempo gloriosa y perseguida.

4. EL PARTO DE LA "MUJER", FlGURA DEL MlSTERIO PASCUAL DE CRISTO. La escena de la mujer en dolores de parto es un medio expresivo bastante familiar en el AT y en el judaísmo. De manera plástica, incisiva, describe un sufrimiento desgarrador, típico por ejemplo del día de Yavé.

Ap 12 recibe este canon en los siguientes términos: `'Estaba encinta y gritaba con los dolores de parto y las angustias de dar a luz" (v. 2); "el dragón se puso delante de la mujer en trance de dar a luz, para devorar al hijo tan pronto como le diera a luz" (v. 4b); "Ella dio a luz un hijo varón, el que debía apacentar a todas las naciones con una vara de hierro; el hijo fue arrebatado hacia Dios y a su trono" (v. 5). Los dolores de la parturienta y el rapto de su hijo recién nacido no tienen que referirse al nacimiento de Jesús en Belén, sino al misterio pascual, es decir, a la "hora" de la pasión y resurrección de Cristo. Los motivos que nos orientan hacia esta hermenéutica del signo son de diversa naturaleza.

a) La muerte-resurrección de Cristo como "nacimiento". En otros lugares del NT el paso de Jesús de este mundo al Padre se concibe al estilo de un nacimiento, de una generación mística. Véase en primer lugar a Juan, que tiene tantas semejanzas con la tradición del Apocalipsis. Pues bien, precisamente en el cuarto evangelio Jesús habla personalmente de la pena y de la alegría que siente la mujer cuando da a luz un niño, aplicando este lenguaje parabólico a la aflicción con que habrían de encontrarse los discípulos por causa de su muerte y al gozo que les inundaría al volver a ver al Maestro resucitado: "La mujer —son éstas las palabras de Jesús— cuando está de parto está triste, porque llegó su hora; pero cuando ya ha dado a luz el niño, no se acuerda más de la angustia, por la alegría de que ha nacido al mundo un hombre. Así también vosotros estáis ahora tristes; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará ya vuestra alegría" (Jn 16, 21-22). También la tradición de Lucas habla de la resurrección de Jesús en términos de generación. En efecto Lucas refiere el discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia (He 13,16-40). En el curso de aquella homilía el apóstol citaba el Sal 2,7 ("Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy"), y lo actualizaba (He 13,32-34) en la acción de Dios (Padre) que resucita a Jesús (el Hijo), liberándolo así de las angustias de la muerte (He 2,24), de manera que no tenga ya que volver a la corrupción (Hch 13, 34).

b) Los salmos 2 y 110 reinterpretados en clave pascual. Ap 12,5a ("un hijo varón, el que debía apacentar a todas las naciones con un cetro de hierro") es una cita del Sal 2,8.9 en los Setenta: "Pídeme y te daré en herencia las naciones... Ios regirás con cetro de hierro"). Además Ap 12,5b ("El hijo fue arrebatado hacia Dios y a su trono") parece ser una reminiscencia libre del Sal 110,1: "Palabra de Yavé a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que haga a tus enemigos estrado de tus pies". Sabemos que los salmos 2 y 110 son los que más se utilizan en el NT para anunciar la resurrección de Cristo; por consiguiente, el empleo simultáneo de los dos salmos mencionados en Ap 12, 5 confirmaría la óptica pascual del parto de la mujer que allí se describe. Aquel parto sería índice de la profunda angustia que invadió a la comunidad de los discípulos cuando su Maestro les fue arrebatado violentamente por el poder de las tinieblas (Jn 16,21a.22a; cf Mc 2,20; Mt 9,15; Lc 5,35; 22,53). Y en el rapto del niño recién nacido a la esfera celestial se despliega la energía divina que actúa en la pascua. Aquí (lo mismo que en He 8,9; 2Cor 13,2.4, y ITes 4,17), el verbo ser arrebatado se aplica a la fuerza de Dios que actúa por encima de toda influencia humana. Haciendo resurgir a Jesús de entre los muertos el Padre sustrae a la humanidad del Hijo de la condición débil y pasible de aquí abajo, para hacerla nacer, es decir, para renovarla radicalmente con la fuerza del Espíritu (cf He 2,24; Rom 8,11; Ef 1,19-22...).

Entre los que han comentado Ap 12 durante los últimos diez años nos parecen dignos de mención especial U. Vanni (1978) y F. Montagnini (1984). En opinión de U. Vanni, el parto de la mujer fija plásticamente la tensión fatigosa, el espasmo diríamos, que siente toda comunidad eclesial al engendrar a su Cristo en su propio seno. A pesar de las fuerzas adversas, que tienen su peso terrorífico en las vicisitudes humanas, el grupo de los creyentes consigue expresar a Cristo para hacerlo crecer hasta la estatura completa (cf Gál 4,19; Ef 4,13). Es éste el hijo de la mujer, que es raptado hacia el trono de Dios. Es decir: aunque resulte débil y frágil en comparación con todos los manejos que prepara el mal, esa parte de fe y de amor que la iglesia consigue concretar en su existencia queda como asumida y hecha propia por la omnipotencia divina. Esos frutos parciales de la fe activa de la iglesia están ya en la línea del triunfo escatológico, el que Cristo sabrá conseguir al final de la historia de la salvación, cuando quede totalmente aniquilado el maligno. Bastante parecida es también la posición de F. Montagnini. Ap 12,5 —opina este autor— podría significar perfectamente el extravío, la dificultad con que tropieza la comunidad prepascual de los discípulos cuando se trata de aceptar a un mesías sufriente, siendo así que en su mente había otros proyectos muy distintos sobre la liberación de Israel. Pero la iglesia se vio a salvo entonces, ya que llegó a dar a luz a Cristo en armonía con la voluntad divina, con los designios del Padre, y también se siente hoy a salvo cuando, fatigosamente pero de manera victoriosa, llega a profesar su fe plena en Cristo Jesús salvador. Sin embargo, nos parece (lo repetimos una vez más) que en el fondo de la reflexión simbólica permanece en Ap 12,5 el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo. En otras palabras, es el misterio pascual el que desempeña la función de motivo conductor desde el principio hasta el final de la obra (Ap 1,18; 2,8; 3,21; 6,6-13; 19,11-16...). Se trata de la transcripción figurativa de las palabras de Jesús: "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera" (Jn 12,31). Estas palabras tienen un eco que se puede percibir en los siguientes versículos de Ap 12: "Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y satanás, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él. Y oí una voz fuerte en el cielo que decía: Ahora ha llegado la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la soberanía de su Cristo..." (vv. 9-10a). La mente de "los que escuchan las palabras de esta profecía" (Ap 1,3) difícilmente podrían disociar la escena dramatizada en Ap 12,5 de la experiencia central de Cristo muerto y resucitado.

5. UNA IGLESIA TODAVÍA PERSEGUIDA

I/PERSECUCION: Jesús habla confiado a los suyos: "Si el mundo (= el maligno) os odia, sabed que me odió a mi antes que a vosotros... El siervo no es más que su señor. Si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros" (/Jn/15/18-20). En el Apocalipsis el Espíritu le repite a la iglesia la profecía de Jesús: con alusiones continuas al AT, el vidente revela que la mujer que peregrina por el desierto de este mundo se verá expuesta a los ataques de Satanás durante 1.260 días.

a) El desierto, lugar de prueba. DESIERTO/PRUEBA: En el desierto, antiguamente, el pueblo de Dios llevaba a cabo su peregrinación hacia la tierra prometida, la tierra del descanso. Durante aquel largo itinerario Israel tropezó con mil adversidades que, pensándolo bien, no eran ajenas a la providencia amorosa de Yavé para con los suyos. Exhortaba el Deuteronomio de esta manera: "Acuérdate del camino que Yavé te ha hecho andar durante cuarenta años a través del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu corazón y ver si guardabas o no sus mandamientos" (Dt 8,2).

La iglesia vuelve a vivir aquella experiencia, aunque en la novedad cristiana. Efectivamente, la mujer, después de haber engendrado a su hijo varón, tiene que huir al desierto (Ap 12,6). La serpiente-dragón se levanta contra ella (v. 13); desde su boca vomita contra la mujer como un río de agua para sumergirla (v. 15); y luego corre para hacer la guerra a lo que queda de su descendencia, es decir, a los discípulos de Cristo, a los santos "que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús" (v. 17; cf 14, 12) Y no sólo eso. Siempre en el desierto, Satanás moviliza a sus propios aliados, a quienes transmite su poder diabólico. Efectivamente, en el desierto pone su campamento otra mujer, que es la antítesis de la mujer-pueblo de Dios. Se trata de Babilonia la grande (¿la Roma pagana?), ebria de la sangre de los santos y de los mártires de Jesús (17,3-6). Se sienta sobre una bestia color escarlata que tiene siete cabezas y diez cuernos, símbolo de los reyes que son gregarios suyos y que luchan contra el Cordero (17,3.9-14a; cf 13,1-2).

b) Los 1.260 días. NU/1260-DIAS NU/42-MESES: ¿Durante cuánto tiempo tendrá que permanecer en el desierto la mujer perseguida? Responde el vidente: durante 1.260 días (Ap 12,6). Esta cifra tiene su paralelo próximo en Ap 12,14, en donde se repite que la mujer encontrará de comer en el desierto "durante un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo", fórmula claramente derivada de Dan 7,25 (cf 12,7), que la utilizaba en relación con la persecución de Antioco IV Epifanes (168-165 a.C.). Los 1.260 días corresponden también a todo el periodo en que se desarrolla la misión profética de los dos testigos (Ap 11,3). Además, el número mencionado es el producto de 42 X 30 (= 1.260); por consiguiente equivale con toda exactitud a los cuarenta y dos meses lunares (de treinta días cada uno) en los que muestra toda su perversidad tanto la persecución de los paganos que pisotean la ciudad santa (Ap 11,2) como el poder blasfemo de la bestia (Ap 13,5).

Así pues en sustancia, las tres expresiones (1.260 días, 1 + 2 tiempos + la mitad de un tiempo, cuarenta y dos meses) son semejantes y expresan una relación no aritmética, sino cualitativo-simbólica. Es decir, sirven para designar un periodo de fuertes tribulaciones, de violencia, de angustia, de calamidades, de muerte... Por lo demás, ya en el AT, fuera de Dan 7,25, tenemos antecedentes análogos también para los "tres años y medio", es decir, cuarenta y dos meses (cf I Re 17,1.18, en la cita de Lc 4,25 y Sant 5,17), y el número 42 (Jue 12,6; 2Re 2,24; 10,14; cf también Núm 35,6; Esd 2,24, y Neh 7,28). Así pues, a pesar de todo, la persecución tiene un limite. De hecho, los "tres años y medio" son la mitad de siete, número perfecto. Se trata de una totalidad partida a medias. El simbolismo de los "tres y medio" tiene por tanto la función de subrayar que los tiempos de la angustia, aunque parezcan largos, son parciales y no afectan al tiempo de Dios. Satanás sabe que tiene "poco tiempo" (Ap 12,12).

6. UNA IGLESIA VICTORIOSA. Las palabras proféticas de Jesús sobre las futuras tribulaciones de la iglesia iban acompañadas de una promesa consoladora; lo mismo que él había derrotado al maligno, así también los discípulos tendrían la fuerza suficiente para superar todo cuanto se opone al evangelio. Es lo que decía el Señor: "En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).

El Apocalipsis repite sin descanso que el triunfo pascual del Cristo-mesías es compartido por sus fieles. "Al vencedor le daré el sentarse conmigo en mi trono, igual que yo, que he vencido, me he sentado con mi Padre en su trono" (Ap 3,21; cf 2,26). Los cristianos podrán derrotar a su vez al dragón en virtud de la sangre del Cordero y gracias a su testimonio personal, llevado a cabo con firmeza hasta el final y rubricado en el martirio (Ap 2,26a; 12,11; 17,14).

Son éstas las certezas confortantes que infunden coraje a la iglesia, la cual "prosigue en su peregrinación en medio de las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios" (san Agustín, De civitate Dei 18,51,2, citado por la LG 8). Nos explicamos así cómo el Apocalipsis, a pesar de conocer las travesías que aguardan a la comunidad de los creyentes, no vacila en situar a la mujer en la esfera de la luz divina y en representarla con una corona sobre la cabeza (Ap 12,1). Elia ha conseguido ya la prenda de la victoria en la resurrección de Cristo. Cristo tiene el poder sobre la muerte y sobre los infiernos (Ap 1,18) y camina en medio de los suyos (Ap 2,1). Como un hábil contrapunto con el AT, el autor del Apocalipsis enseña que el Resucitado asiste a la iglesia en las etapas de su viaje por el tiempo, a fin de conducirla hasta él para la consumación final de la historia.

a) El desierto, lugar de la protección divina. En el transcurso de la antigua alianza el desierto fue en primer lugar el espacio del refugio. Efectivamente, allí Dios concedió descanso a Israel después de haberle hecho salir de Egipto (Éx 13,18), llevándolo como sobre alas de águila (Ex 19,4, Dt 32,11, cf Sal 103,5 e Is 40,31). En el desierto le proporcionó a su pueblo el alimento del maná, de las codornices, del agua (Éx 16,1-36; 17,1-7), de la misma manera que más tarde proporcionaría pan a Elías ( I Re 17,1-7). En el desierto la tierra se abrió para tragarse a Coré, Datán y Abirón con todas sus familias y sus seguidores (Núm 16,1-35). Sin embargo, el desierto no era el asentamiento definitivo, era más bien una etapa intermedia, aunque prolongada, hasta llegar a Palestina, el lugar que Dios tenía preparado para que descansara allí finalmente su pueblo (Éx 23,20). Estos antecedentes del antiguo pacto eran sombra de los bienes futuros, los del pacto nuevo sellado en Jesucristo (cf Heb 10,1). Y realmente el Apocalipsis vuelve a releer aquellas páginas dentro de una perspectiva cristológico-eclesial. También la mujer, figura del nuevo pueblo de Dios, experimenta de forma tangible el socorro divino. En el desierto hay un lugar de refugio preparado para ella (Ap 12,6a.14b) y puede llegar hasta allí volando, ya que se le han dado las dos alas del águila grande (v. 14a; cf Ap 8,13 y Ex 19,4, Dt 32,11). En el desierto, lejos de la serpiente, la mujer encuentra su sustento (Ap 12,6.14), que podría aludir al pan de la eucaristía, nuevo maná (cf Jn 6,48-58). Si Coré, Datán y Abirón desaparecieron tragados por las fauces del desierto, ahora la tierra abre un abismo para poder absorber el río que ha vomitado el dragón contra la mujer (Ap 12,16).

b) Una meta ultrahistórica: la nueva Jerusalén. Pero también para la mujer, a semejanza de lo que había ocurrido con Israel, hay una última cita que está más allá del desierto. Se le ha señalado una meta ultraterrena. Efectivamente, su vocación es la de convertirse en la "mujer-esposa del Cordero" (Ap 21,9), en la nueva Jerusalén (21,2), en donde ya "no habrá más muerte, ni luto, ni clamor, ni pena, porque el primer mundo ha desaparecido" (Ap 21,4). El cambio de suerte que han realizado Dios y el Cordero se manifiesta ahora en toda su perfección. No es ya en el desierto, sino en "un monte grande y excelso" (Ap 21,10), donde aparecerá la nueva Jerusalén. Ni serán ya tampoco ahora el sol y la luna las fuentes de su esplendor ya que "la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero" (Ap 21,23; cf Is 60,1-2.19-20). En una palabra, ¡se acabaron los días de luto! (cf Is 60,20).

7. ¿TAMBIÉN María ES LA "MUJER" DE AP 12?

Con esto llegamos a la cuestión formal de nuestra reflexión: ¿es legítimo ver también a María en la mujer del "gran signo"? ¿Estaba presente la figura de la virgen María en la mente de Juan, autor del libro? A partir de los años cincuenta ha ido creciendo notablemente el número de exegetas que no vacilan en hablar de una extensión mariológica en el c 12 del Apocalipsis. La mujer —opinan— simboliza en primer lugar y directamente a la iglesia del pueblo de Dios de ambos Testamentos; pero indirectamente (in obliquo, por así decirlo) se incluye también allí a la virgen María. ¿En qué sentido? Aquí es preciso definir con la mayor exactitud posible las diversas categorías de aplicación Mariana. Algunas se apoyan en fundamentos bastante próximos al sentido literal del texto. Otras se derivan más bien de una reflexión global sobre la presencia y la misión de María según el NT o bien son fruto de inducciones de carácter teológico-especulativo. Pondremos algunos ejemplos.

a) María en la hora de la pasión, junto a la cruz. El parto doloroso de la mujer y el rapto de su hijo varón junto al trono de Dios, como hemos dicho, tienen todas las probabilidades de ser una escena dramatizada del misterio pascual. Una vez sentada esta premisa, podría resultar muy iluminador el que nos diéramos cuenta de que precisamente en Jn 16,21-23 este mismo misterio es presentado por Jesús mediante la imagen parabólica de la parturienta (véase supra, 4). Por consiguiente, si el parto de la mujer de Ap 12 se refiere a la pasión glorificadora de Cristo, entonces el cuadro de Ap 12 tiene que interpretarse igualmente a la luz de Jn 19,25-27. Es decir, está claro que la versión simbólica del misterio pascual de Cristo que se nos ofrece en el Apocalipsis recibe nuevas aportaciones de la versión histórica que da del mismo el cuarto evangelio. En efecto, gracias a Jn 19,25-27 podemos saber que en la hora en que Jesús pasaba de este mundo al Padre la comunidad mesiánica al pie de la cruz estaba representada por el discípulo que amaba Jesús y por unas cuantas mujeres (¿cuatro?), entre las que el evangelista concede el primer lugar a la madre de Jesús.

La mujer coronada de doce estrellas, en angustias de parto, representa en primer lugar la aflicción del resto fiel del pueblo elegido en el momento en que el mesías era engendrado a la gloria de la resurrección a través de los dolores de la pasión. La maternidad metafórica de la mujer no se extiende solamente al mesías resucitado, sino también a todos sus hermanos, es decir, a todos aquellos que guardan los mandamientos de Dios y son fieles al testimonio que dio Jesucristo. ¡Ése es el antiguo y el nuevo Israel! En segundo lugar, y por vía indirecta, en esa mujer estaría también incluida la virgen María. Todo ello debido a lo que escribe Jn 19,25-27. En el momento en que Jesús pasaba de este mundo al Padre, la comunidad mesiánica estaba representada principalmente a través de la presencia de su madre. En aquella hora Jesús revela que María tiene también una función maternal que cumplir respecto al discípulo amado, tipo de todos sus discípulos.

La diferencia que hay entre Ap 12 y Jn 19,25-27 consiste en que mientras la escena del Apocalipsis tiene una tonalidad eclesial, la del cuarto evangelio se centra más bien en la persona de María. Pero se trata de una diferencia complementaria. Por eso el c. 12 del Apocalipsis confirma el significado eclesiológico de María al pie de la cruz, y viceversa, la presencia de María al lado del Crucificado hace posible la extensión mariológica a la mujer del Apocalipsis, en lucha contra el dragón.

Este género de argumentación (propuesto especialmente por A. Feuillet) es uno de los más apreciables en el nivel del sentido literal. Efectivamente (como reconocen no pocos exegetas), existen frecuentes contactos entre la tradición codificada en el Apocalipsis y la de los escritos seguramente joaneos.

b) María, la "llena de gracia". En la mujer revestida de sol los ojos de la fe podrán contemplar a María con pleno derecho. Debido a la misión única y excelsa a la que ha sido llamada por Dios, la Virgen se vio envuelta por la complacencia y por el favor misericordioso de Dios (cf Lc 1,28: kejaritoméne; 1,48).

c) María, "la parturienta de Belén". Una vez admitido que la mujer de Ap 12 es también figura del antiguo pueblo de Dios, será preciso reconocer que solamente a través de la maternidad física de María la mujer-lsrael engendra de su seno al mesías. Por eso Ap 12 puede referirse también en sentido amplio al parto de Belén.

d) María, la "mujer" de la fe atormentada. En los dolores del parto, como decíamos, se expresa entre otras cosas el itinerario tan difícil de fe que lleva a cabo la comunidad prepascual de los discípulos para llegar a aceptar un mesías que sufre. Dentro de esta perspectiva es posible colocar con toda dignidad a la madre de Jesús, efectivamente, María acogió en su hijo al mesías tal como Dios se lo proponía y vivió ejemplarmente el drama de Cristo crucificado. De esta manera la Virgen engendró a Cristo sobre todo en el orden de la fe.

e) María, miembro de una iglesia perseguida por el mundo y socorrida por Dios. Pensando en las hostilidades de la serpiente contra la mujer en el desierto y en la asistencia divina de que se ve protegida, la mente del lector no podrá ignorar que también María fue partícipe del misterio de muerte y de resurrección que vivió la iglesia apostólica. En efecto la Virgen vivía en el seno de la comunidad de Jerusalén (He 1,14). Pues bien, esta comunidad fue muy pronto objeto de persecución por parte de las autoridades judías, mientras que al mismo tiempo experimentaba de manera tangible la fuerza liberadora de Cristo resucitado, su Señor (cf He 4,5-31, 5,17-41, 6,97,60; 8,1-3; 9,1-2; 12,1-19).

f) María, asunta a la gloria celestial. El término escatológico de la mujer de Ap 12 es el de ser glorificada en los cielos nuevos y la tierra nueva de la Jerusalén celestial, como "mujer-esposa del Cordero " (Ap 21, 1-22,5). Levantando la mirada hacia esa humanidad transfigurada en Jesucristo, muchas voces de la tradición eclesial han encontrado abundantes motivos para celebrar en el gran signo de la mujer la asunción de María al lado de su Hijo. En ella redimida en la integridad de su persona, la iglesia se goza en saludar la primicia y la prenda de la gloria perfecta, que será comunicada a todas las criaturas como fruto de la salvación universal realizada por Cristo Dios-con-nosotros (cf Ap 21,34).

Para cada uno de los aspectos marianos que aquí hemos señalado como ejemplos, me parece que resulta muy adecuado el criterio hermenéutico formulado por U. Vanni. Este autor insiste en la connotación eclesial de Ap 12 y afirma en términos muy claros que la mujer no es María. Pero luego añade que "también es posible dar un paso legítimo en la dirección mariológica...; (y) esto no constituye ningún añadido devocionista y mucho menos se plantea como interpretación exegética alternativa o mera aplicación eclesial. Lo que hace más bien es subrayar la riqueza pluriforme, supraconceptual, del símbolo, que raras veces llega a explotarse colmadamente. También el gran signo alcanza su plenitud de significado sólo cuando el mismo llega a ponerse en contacto inmediato con toda la realidad de la vida eclesial".

CONCLUSIÓN. Después de considerar como ya cumplida la redención, el autor del Apocalipsis proyecta sobre Gén 3,15 toda la luz del NT. La descendencia de Eva, a la que se le prometió la victoria sobre la serpiente, llega a identificarse para él con el pueblo de Dios, representado en la imagen de la mujer de Ap 12. Y este pueblo sale victorioso sobre la antigua serpiente (Satanás) a través de la obra del Cristo mesías. Hasta aquí llega el sentido literal-directo del gran signo, es decir, del importante mensaje que allí se encierra. Indirectamente, como si se tratara de un reflejo, en la mujer está incluida también María. Efectivamente, los demás escritos del NT revelan que, por disposición divina, con Cristo estuvo estrechamente asociada su madre. En otras palabras, la descendencia de la mujer-Eva (Gén 3,15) logra triunfar sobre la serpiente mediante la mujer-pueblo de Dios (Ap 12); pero a este pueblo es preciso incorporar, de manera eminente, a Jesucristo y a su madre.

Con esta lectura retrospectiva del AT, el Génesis y el Apocalipsis se vinculan idealmente entre sí como el primero y el último eslabón de una misma cadena, es decir, la cadena de los libros sagrados, en los que el Espíritu Santo dice a la iglesia todo lo que Dios ha hecho por nosotros los hombres y por nuestra salvación.

(DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs.368-378) ...............................

2. MARIOLOGIA-BIBLICA BI/MARIOLOGIA:

Más que extendernos en un balance donde resumir los análisis expuestos hasta ahora, es preferible (en estos momentos) volver sobre una cuestión de método. Se refiere a la hermenéutica bíblica en general; por consiguiente, encuentra también su terreno de aplicación en el ámbito de los pasajes marianos de la biblia.

BI/INTERPRETACION: La Escritura es un solo libro, afirmaban con energía los santos padres, plenamente convencidos de ello. Por consiguiente, un tema, una afirmación singular, un solo versículo, no despliegan toda su riqueza hasta que no llegan a armonizarse con todo el conjunto de los libros sagrados. "Toda la Escritura —argumentaba san Buenaventura (+ 1274) podría compararse con una citara: la cuerda inferior, por sí sola, no produce ninguna armonía pero con las demás si que consigue producirla. Pues bien, lo mismo ocurre con la Escritura: un trozo depende de otro, más aún, un pasaje dice relación a otros mil" (In Hexaemeron, coll. 19,7).

Este mismo criterio tiene que aplicarse también a la mariología bíblica, aliada segura del culto mariano. Si nos fijamos en la cantidad, son relativamente escasos los pasajes que en ella nos hablan de María. Pero lo poco en cantidad cede notablemente a lo mucho en calidad. Ciertas frases aparentemente descarnadas y secas, unos cuantos versículos o incisos que cualquiera podría juzgar como totalmente marginales a primera vista, afectan sin embargo a muchas tradiciones. Hunden sus raíces en el AT; por consiguiente, pasan a través del área del judaísmo que se llama intertestamentario, asumiendo no pocas veces sentidos parcialmente nuevos; y desembocan finalmente en el NT según ciertos aspectos propios de la perspectiva teológica de cada uno de sus autores. Por este camino se llega a una gozosa constatación. Las perícopas marianas, con las respectivas unidades que las componen, se presentan como piezas de un mosaico mucho más amplio. Ya desde el AT la figura y la misión de María se presentan como envueltas en la penumbra de los oráculos proféticos y de las instituciones de Israel. En los umbrales del NT se levanta sobre el horizonte de la historia de la salvación como síntesis ideal del antiguo pueblo de Dios y como madre del Cristo mesías. Y luego, a medida que Cristo, "sol de justicia" (cf Mal 3,20), va avanzando por el firmamento de la alianza nueva, María sigue su trayectoria como sierva y discípula de su Señor, en un crescendo de fe. En el punto más alto de su culminación, que es el misterio pascual Cristo hace de su madre la madre de todos sus discípulos de todos los tiempos. De aquella hora la iglesia aprende que María pertenece a los valores constitutivos de su propio Credo.

Escribe muy bien el conocido exegeta francés A. Feuillet: "Todo el que desee profundizar en la doctrina mariana desde el punto de vista bíblico no podrá hacerlo más que a través de una exploración más extensa de toda la historia de la salvación. Y viceversa, todo el que desee comprender más a fondo la historia de la salvación se encontrará necesariamente con la madre del Redentor unida con vínculos indisolubles al centro mismo de la historia salvífica'.

CR/MARIANO: ¡Exactamente eso es lo que ocurre! En el cristianismo María no es el centro, pero es central. Por eso afirmaba Pablo Vl con una frase singularmente feliz: "Si queremos ser cristianos, tenemos que ser marianos, es decir, tenemos que reconocer la relación esencial, vital, providencial, que une a María con Jesús, y que nos abre a nosotros el camino que conduce hacia él" .

(·SERRA-A. _DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs.378-379)

MERCABA.ORG

Hijos de Mi Luz


Amar es...

seguir Mis Mandamientos;

amarse unos a otros, oh, hijos de Mi Luz,

vivan Mis Palabras, vivan Mis Palabras.

tomen Mi Paz y dejen que permanezca en ustedes,

tomen Mi Amor y dejen que los llene;

Yo los renovaré completamente si se abren a Mí,

Confien en Mí, ¡vengan a Mí y yo haré de ustedes una nueva nación, una nación pura!

Vivan Mis Mensajes,

mediten sobre Mi Mensaje.

(17 de enero de 1989)

jueves, 25 de marzo de 2010

SU PRUDENCIA SE CONVIERTE EN IMPRUDENCIA

Mensajes dados a Vassula Ryden.
6.12.89



Señor Mío, enséñame, si Te complace, a ser paciente, como Job, quien era paciente y se aferró a Ti.

Depende de Mí. Yo te enseñaré Mi propia paciencia.

Señor Mío, si es Tu deseo, infunde en mí valor, como lo hiciste con Tus discípulos.

Flor Mía, te recordaré cómo soporté Mi Cruz, sin tomar en cuenta la vergüenza de Ella. Entonces, no te darás por vencida por la necesidad de valor. Eres guiada por Mi Espíritu. Mi meta es llevar al ateísmo a su fin.

¡Ah, hija Mía! No muchos escucharán Mi Voz, porque tu generación carece de humildad. Cada vez que Yo Me he acercado a Mis hijos, a través de instrumentos débiles, los Míos, muchos de los Míos, han ensordecido Mi Voz. Hija, su prudencia se convierte en imprudencia, ya que no reconocen los frutos de Mis Obras Divinas y se rehúsan a creer. Pero como he dicho antes, ellos no creen porque no son Mis ovejas. Las ovejas que Me pertenecen escuchan Mi Voz, Yo las conozco y ellas Me conocen y Me siguen. Así pues, en su caso, estas profecías se están cumpliendo: "Al final de los Tiempos habrá personas que se burlarán de la religión y seguirán, solamente, sus propios deseos, por maldad. Estas personas faltas de espiritualidad y egoístas, no son más que personas que crean problemas". 1

Y: "Ustedes dicen estar vivos, y sin embargo, están muertos". "Despierten", les digo "reaviven lo poco que les queda: está muriendo rápidamente". 2 No solamente están muertos, sino que en su caída quieren también impedir que Mis hijos coman Mi Pan Celestial. Olvidan que Yo reino sobre ellos y que confiero Mi Espíritu de Gracia a quien Me place y que levanto al más pequeño de la humanidad. En su maldad, ellos Me cierran la puerta en la Cara. Llenos de rencor contra Mis Ángeles, anulan toda esperanza para esta generación. Tratan a Mi Santo Espíritu de Gracia igual que los Fariseos me trataron en la tierra.

Vassula Mía, bienamada de Mi Alma: valor. Déjame decirte esto: Yo los he puesto a todos 3 en Mi Camino, para compartir Mi Cruz de Paz y de Amor.

Señor, ¿qué hay acerca de "X"?

Él también es una víctima de Mi Amor, una víctima de Mi Alma, una víctima del amor celoso del Amor. ¡Alégrate! pues ya sientes Mis angustias de Getsemaní. 4 Pero ten fe en Mí y confía en Mí, porque estoy cerca de ti para compartir Mi Cruz contigo, hasta el final.

Yo y ustedes, Mis bienamados, ustedes y Yo, juntos, nos esforzaremos, y Yo les digo que pueden temblar las montañas y ser transformados los valles, pero Mi Amor no les faltará nunca jamás. Mi Amor por ustedes es inamovible y Mi Fidelidad inalterable. ¿Ves?

Apóyate en Mí y daré descanso a tu alma, pero permíteme, asimismo, pedirte descanso cuando Mi Alma esté cansada. Permíteme descargar Mi Cruz en tus hombros, para descansar. Yo, el Señor, te recordaré Mi Presencia.

La Paz esté contigo. Suspira por Mí. El Amor te ama.

Ámame.

Evangeliza con amor para el Amor.


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1 Judas 18,19
2 Ap 3,2
3 Todos los que, de una manera o de otra participan, en la difusión de estos Mensajes
4 Esto se refiere a X, un conocido mío

Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2010


¡Queridos hijos! También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración y en los momentos en que las tentaciones los asalten. Vivan en alegría y en humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos. Estoy con ustedes y los llevo a todos ante mi Hijo Jesús, Él será para ustedes fuerza y apoyo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!