FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

FUENTE INAGOTABLE DE LUZ
¡ILUMÍNANOS!

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO
Sagrados Corazones de Jesús y María, unidos en el amor perfecto,
Mostrando entradas con la etiqueta María Santísima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Santísima. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2011

Hijos, visitad Santuarios de Mi Santa Madre, visitadlos y cargar vuestras almas de los dones que allí se reciben



Luchas interiores padecerán en la gran tribulación cada alma que Me es fiel, y (hasta) se plantearan la fe que siempre han vivido, pero Yo Jesús, Vuestro Hermano, Vuestro Redentor, Vuestro Amigo incondicional, Vuestro Dios, no os dejaré. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, todos tenéis que ser purificados de una forma u otra, pero eso no quiere decir, que la purificación sea un castigo para los que Me aman, sino un medio para más corona en la eternidad, porque los que vivan en los últimos tiempos serán muy purificados, y debéis de manteros en las costumbres espirituales de siempre, en los actos de piedad de siempre y en vuestra fe, porque si cedéis en la purificación interior que muchos padeceréis, daréis pie a mi enemigo mortal Satanás para hundiros, y por eso hijos, os pido que estéis unidos unos con otros, y os integréis en grupos de oración donde es más llevadero vivir los actos de piedad y donde os podéis arropar unos con otros. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, si todo va a ser duro para vosotros los laicos, no imagináis lo duro que será para los sacerdotes, muchos abandonaran (el sacerdocio), otros se desesperaran, y por eso, hijos Míos, Yo mismo he creado esta Obra de amor para que los sacerdotes entren en ella y se refugien y se arropen unos a otros, porque hijos, la prueba de la tribulación va a ser dura, muy dura, pero os vuelvo a repetir que no os dejaremos ni Yo, ni Mi Santa Madre, ni Mi Santo Arcángel Miguel, pero tenéis que hacer lo que os decimos para que todo lo podáis soportar benignamente. Yo, Jesús, os hablo.

Cuando compráis algo leéis las instrucciones para que os funcione correctamente, pues bien hijos Míos que leéis estos mensajes, éstas son las instrucciones para que podáis soportar todo, uniros a grupos de oración, no caminéis aislados y lo mismo los sacerdotes, uniros a otros sacerdotes rectos para arroparos unos a otros, que allí donde dos o tres están reunidos en Mi nombre y por Mi causa, Yo estaré en medio de ellos y junto a Mí siempre, siempre Mi Santa Madre.

Hijos, visitad Santuarios de Mi Santa Madre y acogeros a las gracias que otorgo a todo aquel que de una forma u otra honra a Mi Madre. Visitadlos y cargar vuestras almas de los dones que allí se reciben. Todos los Santuarios de Mi Madre por insignificantes que sean u olvidados, traen cantidad de gracias visitarlos y honrar en ellos a Mi Madre que es la Vuestra y que es la Reina de los Cielos y de la Tierra. Yo, Jesús, Vuestro Hermano, Vuestro Salvador, os hablo.

sábado, 26 de febrero de 2011

La Humildad de Nuestra-Señora

<>

La Iglesia es la Esposa nacida de la costilla de Cristo, como Eva de la costilla de Adán


El 22 de febrero de 1931, en Plock, Sor Faustina ve a Jesús, vestido de blanco, una mano en alto para bendecir y la otra apoyada en el corazón del que irradian rayos blancos y rojos que la túnica entreabierta deja ver.

La religiosa admira a Jesús en silencio y le escucha este mandamiento: «Pinta esta imagen según el modelo y con la invocación: “Jesús en Ti confío”. Yo deseo que esta imagen sea venerada primero en la capilla y en seguida en el mundo entero. Yo prometo que el alma que venere esta imagen no perezca”.

Los dos rayos representan el agua y la sangre que

Así como se produce el nacimiento de la mujer en el éxtasis del sueño profundo de Adán, así también después de la muerte, Cristo nos entrega el agua y la sangre. Su muerte sería como ese éxtasis, para que nosotros entendamos, a partir de ese momento, que la muerte no es sino un sueño.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen.