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miércoles, 4 de marzo de 2015

Misa del Papa Francisco en la Casa de Santa Marta - 3 de Marzo del 2015

Hagamos el bien, no una santidad fingida, invitó el Papa Francisco
Misa del Papa Francisco en la Casa de Santa Marta - OSS_ROM
03/03/2015 12:36
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Si aprendemos a ‘hacer el bien’, Dios ‘perdona generosamente’ todo pecado. Lo que no perdona es la hipocresía, la ‘santidad fingida’. Son palabras del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina, en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia
Los santos fingidos, que ante el Cielo se preocupan más por aparentarlo, que por serlo de verdad, y los pecadores santificados, que más allá del mal hecho, han aprendido a ‘hacer’ un bien más grande. Nunca hubo ninguna duda sobre a quién de ellos prefiere Dios, afirmó el obispo de Roma, centrando su meditación sobre estas dos categorías. Tras señalar que las palabras de la lectura de Isaías son un imperativo y al mismo tiempo una ‘invitación’, que viene directamente de Dios: ¡dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien’, defendiendo a los huérfanos y a las viudas, es decir – subrayó el Papa Francisco – ‘aquellos que nadie recuerda’ entre los cuales están también ‘los ancianos abandonados, los niños que no van a la escuela’ y los que ‘no saben hacerse la señal de la Cruz’. Detrás del imperativo y de la invitación está siempre la invitación a la conversión:
«Pero ¿cómo puedo convertirme? ¡Aprendan a hacer el bien! La conversión. La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el ‘hacer’, tomando un camino distinto, otro camino que no sea el del mal. ¡Aprendan a hacer el bien! Es decir el camino del hacer el bien. Y ¿cómo hago el bien? ¡Es simple! ‘Busquen la justicia, socorran al oprimido, brinden justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda’. Recordemos que en Israel los más pobres y los más necesitados eran los huérfanos y las viudas: hagan justicia, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde hay tanto dolor… De este modo, haciendo el bien, lavarás tu corazón».
El Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón
Y la promesa de un corazón lavado, es decir perdonado, viene del mismo Dios, que no lleva la cuenta de los pecados ante quien ama al prójimo:
«Si haces esto, si vienes por este camino, al que te invito – nos dice el Señor – ‘aunque sus pecados fueran color escarlata, ustedes se volverán blancos como la nieve’. Es una exageración, el Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. El Señor perdona generosamente. Pero, yo perdono hasta aquí, después veremos… ¡No, no! ¡El Señor perdona siempre todo! ¡Todo! Pero, si quieres ser perdonado, debes empezar por el camino del hacer el bien. ¡Éste es el don!»
Jesús prefería mil veces a los pecadores, que decían la verdad sobre sí mismos, antes que a los hipócritas
El Evangelio del día presenta al grupo de los astutos, los que ‘dicen cosas justas, pero hacen lo contrario’, señaló el Santo Padre, añadiendo que ‘todos somos astutos y siempre encontramos un camino que no es el justo, para parecer más justos de lo que somos, es el camino de la hipocresía’:
«Estos fingen que se convierten, pero su corazón es una mentira: ¡son mentirosos! Es una mentira…Su corazón no pertenece al Señor; pertenece al padre de todas las mentiras, a satanás. Y ésta es una santidad fingida. Jesús prefería mil veces a los pecadores, antes que a ellos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos. ¡Aléjate de mí Señor que soy un pecador!’: lo dijo Pedro, una vez. ¡Pero uno de ellos nunca dice esto! ‘Te agradezco Señor, porque no soy pecador, porque soy justo’… En la segunda semana de Cuaresma hay estas tres palabras para pensar, meditar: la invitación a la conversión, el don que nos dará el Señor – es decir un don grande, un perdón grande, y la trampa. Es decir fingir que nos convertimos, pero tomar el camino de la hipocresía’».

jueves, 26 de febrero de 2015

MUERTE DE JESÚS DE NAZARET EN IRAQ. ORAD, LLORAD.


12 AGOSTO 2014

Hay obligación de llorar. De gemir. De dar alaridos. Nuestros hermanos de Iraq, carne nuestra en nuestro cuerpo la Iglesia, son ahora mismo víctimas de las peores atrocidades. Hay estricta obligación de lo más eficaz: rezar gimiendo a Dios porque nuestra carne nos duele.- Reproduzco, con adaptaciones, un artículo deACIPRENSA y añado algo más.

Foto: Alberto Chinchilla / ACI Prensa
Papa Francisco. Foto: Alberto Chinchilla / ACI PrensaVATICANO, 10 ago 2014
Concluido el rezo del Ángelus, el Papa Francisco hizo un nuevo llamado a la paz en Tierra Santa y en Irak, y aseguró que la violenta persecución que sufren los cristianos en ese país «ofende gravemente a Dios y a la humanidad».
El 8 de agosto, un sacerdote que se identificó como el P. Nawar, original de Qaraqosh (Iraq), en las planicies de Nínive -considerada la capital cristiana de Irak-, lamentó que más de cien mil cristianos habían abandonado esta ciudad desde la noche del miércoles [se entiende el 6], en que fue tomada por las fuerzas del Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIS).
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El Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS) ha crucificado a ocho hombres en un pueblo cerca de Alepo, Siria, por dejar el Islam. Un grupo del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informa de que los hombres fueron ejecutados el sábado y estarán expuestos al público durante tres días, en la plaza del pueblo, en Deir Hafer.

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No está claro si murieron antes de la crucifixión. Un noveno cristiano fue crucificado con vida durante ocho horas por dar «falso testimonio» en la localidad de Al-Bab . Sobrevivió. ISIS ha utilizado las crucifixiones como castigo por apostasía.
Muchos de estos cristianos que escapan de la persecución de extremistas islámicos van a pie, sin comida, dinero ni agua, dijo.
El P. Nawar denunció que «la gente no se puede quedar en Irak, porque hay muerte para quien se quede».
De acuerdo con informes de la BBC, los militantes del Estado Islámico han derrumbado cruces y quemado manuscritos religiosos, tras tomar la ciudad.
En declaraciones a la cadena CNN, Mark Arabo, líder de la comunidad caldea, denunció que losyihadistas del Estado Islámico (ISIS) están decapitando niños cristianos en Mosul, colgando a sus padres y violando a las mujeres, las cuales –informó por otro lado un portavoz de la Media Luna Roja– son secuestradas para venderlas como esclavas.
El Papa Francisco confesó que «nos dejan pasmados y consternados las noticias que llegan de Iraq: miles de personas, entre ellas tantos cristianos, expulsados de sus hogares de una manera brutal; niños que mueren de sed y de hambre durante la fuga; mujeres secuestradas; personas masacradas; violencias de todo tipo; destrucción por todas partes, de casas, de patrimonios religiosos, históricos y culturales».
«¡Todo esto ofende gravemente a Dios y a la humanidad! ¡No se odia en nombre de Dios! ¡No se hace la guerra en nombre de Dios! Todos nosotros, pensando en esta situación, en esta gente, recemos en silencio».
Francisco también expresó su agradecimiento «a los que, con valentía, están brindando socorro a estos hermanos y hermanas, y confío en que una solución política eficaz de nivel internacional y local pueda detener estos crímenes y restaurar el derecho».
«Para asegurar mejor mi cercanía a esas queridas poblaciones, he nombrado como mi enviado personal, que mañana viajará desde Roma a Iraq, al cardenal Fernando Filoni.»
El Papa recordó que «también en Gaza, después de una tregua, se ha reanudado la guerra, que se cobra víctimas inocentes (niños) y no hace más que empeorar el conflicto entre israelíes y palestinos.
»Oremos juntos al Dios de la paz, por intercesión de la Virgen María: Dona la paz, Señor, a nuestros días, y haz que seamos constructores de justicia y de paz. ¡Reina de la paz, ruega por nosotros!
»Oremos también por las víctimas del virus “Ébola” y por aquellos que están luchando para detenerlo», pidió, para concluir pidiendo oraciones por su próximo viaje a Corea del Sur, del 14 al 18 de agosto.

¿Crees en un Dios que murió crucificado? Te crucifico.
Vemos a hombres que, como son cristianos, son crucificados. Los ejecutores no lo entienden así, pero están vengándose de que Dios se hiciera hombre para redimirnos y, pudiendo redimirnos de mil formas, lo hiciera dejándose la sangre en una cruz para hacer evidente su amor: porque «nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13), o, como una vez oí, «la sangre es el único don de cuya generosidad nadie puede tener ninguna duda». Y los ejecutores no lo saben, pero murió también por ellos. Se están vengando de que Dios los ame.
Y Dios llora por los flagelados, pero también por los flagelantes. Orad, pues, por los que pierden sus cuerpos, o sus casas, o su tierra. Pero orad también por los que pueden perder sus almas. Para ellos, esto es peor:  y eso es una evidencia.
Por último, dejadme decir que yo estoy ya muy perdido, y no sé qué pensar del complejísimo problema musulmán en sus muchas facetas, entre ellas su presencia en España. Pero pensara lo que pensara, pensaría siempre ante todo que soy cristiano y que mi ley es el amor, y mi distintivo ante todos los hombres es el perdón. También cuando me crucifican los hermanos y las lágrimas.
Y ahora doy gracias a María Santísima, que me ha permitido hacer algo, aunque mínimo, por los hermanos que me arrancan. Todo esto no pasaría si rezáramos más. Rezad por que yo rece.

AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA, fundación dependiente de la Santa Sede cuya misión está perfectamente expresada en su nombre, está pidiéndonos nuestra ayuda económica para estos hermanos, que la necesitan para sustentarse en su huida y para cubrir sus necesidades. Os proporciono un sitio a través del cual ofrecerla: pinchad aquí.

Cuando hayáis terminado, cerrad los ojos y sabed que Jesús está besándoos.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Tiempo Penitencial







El Papa Francisco centró su catequesis de la Audiencia General en La Cuaresma.
El Papa dijo que ayuda a luchar contra actitudes que "narcotizan el corazón", y a reaccionar frente a "la miseria, la pobreza, violencia o indiferencia de Dios".


viernes, 26 de julio de 2013

¡HAGAMOS LÍO!



RÍO DE JANEIRO, 25 Jul. 13 / 12:12 pm (ACI).- Esta es la transcripción del discurso que improvisó el Papa Francisco este mediodía en la Catedral de San Sebastián, con decenas de miles de argentinos que llegaron a Río de Janeiro:
"Gracias,  gracias, por estar hoy aquí,  por haber venido. Gracias a los queestán adentro  y muchas gracias a los que están afuera, a los 30 mil me dicen que hay afuera. Desde acá los saludo,  están bajo la lluvia.
Gracias por el gesto de acercarse, gracias por haber venido a la Jornada de laJuventud, yo  le sugerí al doctor Gasbarri que es el que maneja, que organiza el viaje, si hubiera un lugarcito para encontrarme con ustedes. Y en medio día tenía arreglado todo, así que también quiero agradecer públicamente también al doctor Gasbparri, esto que ha logrado hoy.
Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia  de la  Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío va a haber, que acá en Río va a haber lío va a haber, pero quiero lío en las diócesis,quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede seruna ONG!
Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer.
Miren, yo pienso que en este momento esta civilización mundial se pasó de ‘rosca’, se pasó de ‘rosca’, porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos.
Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida es decir, no se cuida a los ancianos pero también está una eutanasia cultural. No se los deja hablar, no se los deja actuar. Exclusión de los jóvenes, el porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo y sin empleo es muy alto y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo, o sea esta civilización nos ha llevado a excluir dos puntas que son el futuro nuestro.
Entonces los jóvenes tiene que salir, tienen que hacerse valer, los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores, y los viejos abran  la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos.
En el pueblo argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos, no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro  pueblo que transmite la justicia, que transmite la historia, que trasmite  los valores , que transmite la memoria de pueblo. Y ustedes, por favor,  no se metan contra los viejos, déjenlos hablar, escúchenlos y lleven adelante. Pero sepan, sepan que en este momento ustedes los jóvenes y los ancianos están condenados al mismo destino: exclusión. No se dejen excluir, ¿está claro? Por eso creo que tienen que trabajar.
Y la fe en Jesucristo no es broma, es algo muy serio. Es un escándalo que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros, es un escándalo, y que haya muerto en la cruz, es un escándalo, el escándalo de la cruz. La cruz sigue siendo escándalo pero es el único camino seguro, el de la cruz, el de Jesús, la encarnación de Jesús.
Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana pero, por favor, ¡no tomen licuado de fe!
¡La fe es entera, no se licúa, es la fe en Jesús!, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que me amó  y murió por mí.
Entonces hagan  lío, cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes, no se dejen excluir y que no excluyan a los ancianos, segundo, y no licúen la fe en Jesucristo.
Las bienaventuranzas. ¿Qué tenemos que hacer padre?, Mira lee las bienaventuranzas que te van a venir bien y si querés saber qué cosa práctica tienes que hacer, lee Mateo 25 que es el protocolo con el cual nos van juzgar. Con esas dos cosas tienen el programa de acción: las bienaventuranzas y Mateo 25 no necesitan leer otra cosa, se los pido de corazón.
Bueno, les agradezco ya esta cercanía. Me da pena que estén enjaulados. Pero les digo una cosa, yo por momentos siento qué feo que es estar enjaulado, se los confieso de corazón.
Los comprendo y me hubiera gustado estar más cerca de ustedes pero comprendo que por razón de orden no se puede.  Gracias por acercarse, gracias por rezar por mí. Se los pido de corazón, necesito, necesito de la oración de ustedes, necesito mucho. Gracias por eso.
Les voy a dar la bendición y después vamos a bendecir la imagen de la Virgen que va a recorrer toda la república y la cruz de San Francisco que van a recorrer ‘misionaramente.
Pero no se olviden: hagan lío, cuiden los dos extremos de la vida, los dos extremos de la historia de los pueblos que son los ancianos y los jóvenes, y no licúen la fe".
Para tener en cuenta:
El doctor Alberto Gasbarri es un laico que desde el año 2005 se encarga de organizar los viajes papales.
Al decir que quiere "lío", el Papa se refiere a que quiere que los jóvenes se muevan, se levanten, no se queden quietos y hagan ruido.

domingo, 9 de junio de 2013

Durante una Audiencia Papal....

Hoy pasó algo especial en la Audiencia Papal.  El Papa Francisco saludaba y se posó una paloma en su mano.Ya esta foto esta recorriendo el Mundo. Se recordó a San Francisco de Asís, que se lo relaciona con una paloma en su mano. 



 



sábado, 1 de junio de 2013

2 JUNIO - ADORACIÓN EUCARÍSTICA EN EL MUNDO - HORARIOS





Ciudad del Vaticano, 28 mayo 2013 (VIS).- Oficina de Prensa de la Santa Sede dos eventos cumbres del Año de la Fe: la solemne adoración eucarística, en unión mundial y la Jornada del Evangelium Vitae.

El primero de estos acontecimientos, la adoración eucarística, tendrá lugar en la basílica de San Pedro el próximo domingo, 2 de junio, de las 17 a las 18 y su lema es “Un solo señor, una sola fe”, elegido para atestiguar el sentido de profunda unidad que lo caracterizará. “Será un evento - ha explicado monseñor Fisichella- que tendrá lugar por primera vez en la historia de la Iglesia y que podemos calificar como histórico. Las catedrales del mundo se sincronizarán con la hora de Roma y estarán, durante una hora, en comunión con el Papa en la adoración eucarística. La adhesión a esta iniciativa ha sido masiva y ha ido más allá de las catedrales, involucrando a las conferencias episcopales, parroquias, congregaciones religiosas, sobre todo los monasterios de clausura y las asociaciones”.
Desde las Islas Cook a Reikiavik, pasando por Chile, Burkina Faso, Taiwan, Iraq, Bangladesh, Estados Unidos o Filipinas, las diócesis se sincronizarán con la hora de San Pedro y rezarán por las intenciones propuestas por el Papa. La primera es : “Por la Iglesia, extendida en todo el mundo y hoy en señal de unidad recogida en la adoración de la Santísima Eucaristía. Que el Señor la haga cada vez más obediente a la escucha de su Palabra para presentarse ante el mundo siempre “mas hermosa, sin mancha, ni arruga, sino santa e inmaculada”. Que a través de su fiel anuncio, la Palabra que salva resuene aún como portadora de misericordia y haga que el amor se redoble para dar un sentido pleno al dolor y al sufrimiento, devolviendo alegría y serenidad”.
La segunda intención del Papa Francisco es :“Por aquellos que en los diversos lugares del mundo viven el sufrimiento de nuevas esclavitudes y son víctimas de la guerra, de la trata de personas, del narcotráfico y del trabajo “esclavo”; por los niños y las mujeres que padecen todas las formas de la violencia.¡Que su grito silencioso de ayuda encuentre a la Iglesia vigilante para que, teniendo la mirada puesta en Cristo crucificado no se olvide de tantos hermanos y hermanas dejados a merced de la violencia!. Por todos aquellos que, además, se encuentran en la precariedad económica, sobre todo los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, los que carecen de hogar, los presos y cuantos experimentan la marginación. ¡Que la oración de la Iglesia y su cercanía activa les de consuelo y ayuda en la esperanza y fuerza y audacia en la defensa de la dignidad de la persona!”.


Se puede seguir  por TV  en http://www.vatican.va/news_services/television/index_sp.htm IR A MENU PROGRAMAS EN VIVO MPEG4 , SELECCIONAR ALTO o MEDIO o BAJO según la recepción de tu imagen en la compu

domingo, 19 de mayo de 2013

El Espíritu Santo en nuestra Iglesia





Queridos hermanos y hermanas:

Hoy me quiero centrar en la acción que el Espíritu Santo realiza en la guía de la Iglesia y de cada uno de nosotros a la Verdad. Jesús mismo dice a sus discípulos: el Espíritu Santo
"les guiará en toda la verdad" (Jn 16. 13), Él mismo es el "Espíritu de la Verdad" (cf. Jn 14:17, 15:26, 16:13). 
Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Se plantean estas preguntas: ¿existe realmente "la" verdad? ¿Qué es "la" verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Podemos encontrarla? Aquí me viene a la memoria la pregunta del procurador romano Poncio Pilato cuando Jesús le revela el sentido profundo de su misión: "¿Qué es la verdad?" (Jn 18, 37-38). Pilato no entiende que "la" Verdad está frente a él, no es capaz de ver en Jesús el rostro de la verdad, que es el Rostro de Dios. Y sin embargo, Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud del tiempo, "se hizo carne" (Jn 1,1.14), que vino entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no te agarra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona.
Pero, ¿quién nos hace reconocer que Jesús es "la" Palabra de la verdad, el Hijo unigénito de Dios Padre? San Pablo enseña que "nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo" (1 Cor 12:03). Es sólo el Espíritu Santo, el don de Cristo Resucitado, quien nos hace reconocer la verdad. Jesús lo define el "Paráclito", que significa"el que viene en nuestra ayuda", el que está a nuestro lado para sostenernos en este camino de conocimiento; y, en la Última Cena, Jesús asegura a sus discípulos que el Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, recordándoles sus palabras (cf. Jn 14,26).
¿Cuál es entonces la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la vida de la Iglesia para guiarnos a la verdad? En primer lugar, recuerda e imprime en los corazones de los creyentes las palabras que Jesús dijo, y precisamente a través de estas palabras, la ley de Dios -como lo habían anunciado los profetas del Antiguo Testamento- se inscribe en nuestros corazones y en nosotros se convierte en un principio de valoración de las decisiones y de orientación de las acciones cotidianas, se convierte en un principio de vida. Se realiza la gran profecía de Ezequiel: "Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo… infundiré mi espíritu en ustedes y haré que signa mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes”. (36:25-27). De hecho, de lo profundo de nosotros mismos nacen nuestras acciones: es el corazón el que debe convertirse a Dios, y el Espíritu Santo lo transforma si nosotros nos abrimos a Él.
El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía "en toda la verdad" (Jn 16, 13); nos lleva no sólo para encontrar a Jesús, la plenitud de la Verdad, sino que nos guía "en" la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y ésta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel "sentido de la fe", el sentido de la fe a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida (cf. Constitución dogmática. Lumen Gentium, 12). Probemos a preguntarnos: ¿estoy abierto al Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios?
Y ésta es una oración que tenemos que rezar todos los días, todos los días:
Espíritu Santo que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todo todos los días.
Pero me gustaría hacer una pregunta a todos ustedes: ¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo, eh? ¡Serán pocos, eh! pocos, unos pocos, pero nosotros tenemos que cumplir este deseo de Jesús: orar cada día al Espíritu Santo para que abra nuestros corazones a Jesús.
Pensemos en María que «conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lc 2,19.51). La recepción de las palabras y las verdades de fe, para que se conviertan en vida, se necesita que se realicen y crezcan bajo la acción del Espíritu Santo. En este sentido, debemos aprender de María, reviviendo su "sí", su total disponibilidad para recibir al Hijo de Dios en su vida, que desde ese momento la transformó. A través del Espíritu Santo, el Padre y el Hijo establecen su morada en nosotros: nosotros vivimos en Dios y para Dios. ¿Pero nuestra vida está verdaderamente animada por Dios? ¿Cuántas cosas interpongo antes que Dios?
Queridos hermanos y hermanas, tenemos que dejarnos impregnar con la luz del Espíritu Santo, porque Él nos introduzca en la Verdad de Dios, que es el único Señor de nuestra vida. En este Año de la Fe preguntémonos si en realidad hemos dado algunos pasos para conocer mejor a Cristo y las verdades de la fe, con la lectura y la meditación de las Escrituras, en el estudio del Catecismo, acercándonos con asiduidad a los Sacramentos. Pero preguntémonos al mismo tiempo cuántos pasos estamos dando para que la fe dirija toda nuestra existencia. No se es cristiano "según el momento", sólo algunas veces, en algunas circunstancias, en algunas ocasiones; ¡no, no se puede ser cristiano así! ¡Se es cristiano en todo momento! Totalmente.
La verdad de Cristo, que el Espíritu Santo nos enseña y nos regala, forma parte para siempre y totalmente de nuestra vida cotidiana. Invoquémosle con más frecuencia, para que nos guíe en el camino de los discípulos de Cristo. Invoquémosle todos los días. Les hago esta propuesta: invoquemos cada día al Espíritu Santo. ¿Lo harán? No oigo, eh, ¡todos los días, eh! Y así el Espíritu nos acercará a Jesucristo. Gracias.

Le invitamos a ver 1 video de la Audiencia del miércoles 15 de mayo de 2013

jueves, 25 de abril de 2013

Francisco y el Juicio Final



 CREATED ON WEDNESDAY, 24 APRIL 2013 22:20
 
 WRITTEN BY ROBERTO O´FARRILL
 

En su catequesis de la Audiencia General celebrada el pasado miércoles 24 de abril, el papa Francisco reflexionó sobre un tema al que en muy pocas ocasiones suele referirse un Romano Pontífice: el retorno de Cristo y el Juicio Final.
En efecto, Francisco se refirió a tres textos del Evangelio que ayudan a entrar en el misterio de una de las verdades –poco conocidas y explicadas- que se profesan en el Credo: que Jesús ha de regresar al mundo, revestido de su gloria, “para juzgar a los vivos y a los muertos”. Los tres textos forman parte del discurso escatológico de Jesús acerca del final de los tiempos en el Evangelio de san Mateo, y son: la parábola de las diez vírgenes, la de los talentos y el juicio final.

El Papa habló de un “tiempo inmediato”, entre la primera venida de Jesús y la última. Es el tiempo en el que vivimos y en el que se coloca la parábola de las diez vírgenes que esperan al Esposo, pero como tarda en llegar se duermen. Cinco de ellas, sabias, tienen aceite para encender sus lámparas cuando el Esposo llega de improviso; las otras, las necias, no lo tienen y mientras lo buscan, ya ha comenzado la fiesta nupcial y la puerta para entrar al banquete está cerrada para ellas. El Santo Padre explicó que “El Esposo es el Señor, y el tiempo de espera de su llegada es el que nos otorga, con misericordia y paciencia, antes de su venida final: un tiempo de vigilancia, en que debemos mantener encendidas las luces de la fe, de la esperanza y la caridad; mantener nuestros corazones abiertos a la bondad, la belleza y la verdad; un tiempo de vivir de acuerdo a Dios porque no sabemos ni el día ni la hora del regreso de Cristo. Lo que se pide de nosotros es estar preparados para el encuentro, lo que significa ser capaces de ver los signos de su presencia, de mantener viva la fe con la oración y los sacramentos, de estar atentos para no dormirnos ni olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos que se duermen es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano tiene que ser feliz, sentir la alegría de Jesús”.
La segunda parábola de los talentos se refiere a la relación entre cómo usamos los dones recibidos de Dios y su regreso, cuando nos preguntará cómo los hemos utilizado. El Papa explicó que “la espera de la venida del Señor es el momento de la acción, de aprovechar los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para otros; el tiempo para buscar que siempre crezca el bien en el mundo. Y sobre todo ahora, en este tiempo de crisis, es importante no encerrarse en sí mismos, enterrando el propio talento, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales… hay que abrirse, ser solidarios, preocuparse por los demás”.
Finalmente, el Santo Padre se refirió al relato del Juicio Final que narra la segunda venida del Señor, cuando juzgará a todos los seres humanos.  Al respecto explicó que “a su derecha estarán los que han actuado de acuerdo a la voluntad de Dios, ayudando al hambriento, al sediento, al extranjero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado; siguiendo así al Señor mismo. A su izquierda estarán los que no han socorrido al prójimo. Esto nos dice que seremos juzgados por Dios en la caridad, según cómo lo hemos amado en los hermanos, especialmente en los más débiles y necesitados”. Francisco hizo notar que “estamos salvados por la gracia, por un acto gratuito de amor de Dios, que siempre nos precede; nosotros solos no podemos hacer nada. La fe es ante todo un don que hemos recibido. Pero para dar fruto, la gracia de Dios siempre requiere nuestra apertura a Él, nuestra respuesta libre y concreta. Cristo viene a darnos la misericordia de Dios que salva. A nosotros se nos pide que confiemos en él, para responder al don de su amor con una vida buena, hecha de acciones animadas por la fe y el amor”.
Al término de su catequesis, el Papa afirmó: “No temamos nunca el juicio final, al contrario, nos debe empujar a vivir mejor el presente. Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerlo en los pobres y los pequeños, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oración y el amor. Y que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos y fieles”.