FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

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Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

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lunes, 3 de febrero de 2014

Testimonio de Beatriz Adriana Rodrigo Villela


Gravísimo accidente automovilístico


Déjame presentarme mi nombre es Beatriz Adriana Rodrigo Villela, soy soltera y tengo 29 años de edad, actualmente estoy viviendo en San Juan del Río, Querétaro.  Quisiera compartir contigo y con todos los del grupo mi testimonio de vida y amor y mi encuentro con Jesús "Mi único y suficiente salvador", y lo importante que es para mí que la Misericordia del Señor llegue a más personas.

Hace un año y ya casi 5 meses, sufrí un accidente y a partir de ahí mi vida se transformó,  ha sido como un parte aguas en mi vida, yo como la mayoría de los jóvenes me encontraba apartada del Señor, y dejaba mi fe y religión de lado, sin tomarle importancia, a pesar de haberme creado en una familia católica y haber estudiado la primaria, secundaria y preparatoria en colegios católicos.

  En ese entonces estaba viviendo en la Ciudad de México, estudiaba la carrera de Mercadotecnia y trabajaba.  Me dedicaba a las ventas de materiales para punto de venta como carpas, sombrillas, inflables gigantes y algunos termo formados todo para publicidad, todo parecía que iba sobre ruedas pues la empresa en la que estaba trabajando, el dueño me dio la oportunidad y la confianza para abrir oficinas en México y llevar la administración de las mismas, pues la planta está en Monterrey, también le dio trabajo a mi hermano que en ese entonces pasaba por una situación difícil, y de no conocer a la empresa ninguno de los corporativos con los que trabajamos, llegamos a crecer de una manera increíble pues cerramos el primer año con ventas de hasta 5 millones de pesos, realmente me sentía orgullosa por eso...  Sin darme cuenta, iba alejándome más y más de Nuestro Señor, y dejándome envolver por todo lo que el mundo nos ofrece y nos hace sentir "bien", y lo pongo entre comillas porque una vez encontrando al Señor nos damos cuenta que todo eso no tiene sentido, sin embargo yo vivía en un mundo acelerado como es costumbre en el DF, corriendo de la escuela al trabajo y del trabajo a la escuela, sin acordarme de Él y sin dar gracias por el día que me regalaba y todo lo que me daba.

Sucedió pues que nos invitaron a una exposición de proveedores para Coca-Cola Peninsular en la Ciudad de Mérida, y fuimos fue en Noviembre del 2002, íbamos a abrir mercado a que nos conocieran y resultó que a la Embotelladora de Cancún le interesaron nuestros productos, y concertamos una cita con ellos para hacer negociaciones pues querían hacernos un pedido y entregarnos artes, por lo que quedamos de vernos el Viernes de esa misma semana, rentamos un carro, y nos dirigimos a la Ciudad de Cancún,(iba yo acompañada de mi hermano y en la Expo nos encontramos con una amiga y excompañera de trabajo que representaba a otra compañía, pero ella también iba a visitar a unos clientes en Cancún por lo que nos fuimos juntos), en fin ese viaje había sido provechoso pues logramos no solo que nos conocieran sino que nos compraran, algo que regularmente rara vez es posible. Estábamos muy contentos por una serie de incidentes no regresamos a Mérida el Sábado, sino hasta el Domingo, y teníamos que regresar a Mérida pues de ahí salía el vuelo más barato, también pensando en ahorrarle a la compañía... En fin uno nunca sabe...

Salimos el Domingo alrededor de las once de la mañana pero nos perdimos, y no encontrábamos la salida a la autopista, al fin dimos con ella, en la caseta nos paramos a comprar unos refrescos y a Abigail (nuestra amiga) y a mí se nos olvidó ponernos el cinturón de seguridad, yo decidí irme atrás y ella se fue adelante, mi hermano José Ramón iba manejando, íbamos bien no a exceso de velocidad como afirmaron los peritos en el reporte (todo para cubrir de cualquier responsabilidad a la Autopista) cuando se reventó la llanta trasera del lado del piloto, mi hermano por más que trató de controlar el carro no pudo, nos cruzamos las miradas por el retrovisor cuando todo se puso negro, solo oía los papeles del portafolios que traía al lado, el carro giró como trompo, y cuando ya no sintió carretera se volcó dando alrededor de 3 vueltas, Abigail y yo salimos disparadas del carro, ella sale por el parabrisas y afortunadamente y gracias a Dios cayó en un arbusto, lo que amortiguó el golpe y sale ilesa, yo salí por la ventanilla de la puerta y recuerdo bien pues tenía los ojos abiertos que fue como si me echara un clavado a una alberca, sentí claramente cuando me quebré la cadera, José Ramón quedo dentro del carro y éste con las llantas hacia arriba, afortunadamente también con solo unos golpes, logró salir del carro, donde solo estaba su lugar, y nos gritó:

"Están bien?", oí la voz da Abigail, diciéndole que ella estaba bien, enseguida grité "yo también!", estaba yo boca abajo, cuando sentí que estaban cerca volteé hacia arriba y le dije a mi hermano "ayúdame a voltearme porque no puedo".  En ese momento no me dolía nada, mi hermano solo me dijo:

"Bety, no puedo moverte tengo que ir a buscar ayuda", y le pidió a Abigail que me acompañara; no entendía porque estaban tan asustados y mientras lo oía gritar en la carretera, Abigail intentaba rezar el Padre Nuestro, sin embargo se le olvidaba y solo atinaba decirme: "No te preocupes chiquita, todo va a estar bien", Yo me preguntaba: ¿Por qué están tan asustados si no me duele nada", intente voltear hacia atrás para ver mi cuerpo, primero intente del lado derecho pero no vi nada, después del lado izquierdo y entonces vi mi pierna izquierda completamente doblada hacia atrás, como si fuera la de una muñeca de trapo, y el pie a la altura de la cintura y dislocado pues estaba completamente volteado hacia mi lado izquierdo... En ese momento entendí cuál era mi realidad...

Inmediatamente empezó el dolor físico, un ardor muy extraño en el abdomen, pero más que el dolor físico era un miedo y una angustia espantosas, pues en cuestión de segundos te haces miles de preguntas como ¿qué va a pasar?, ¿quién me va a ayudar?, en fin.  Y también te das cuenta de tu realidad humana, eres miseria, eres nada, y nadie te puede ayudar solamente Él, Jesús, mi Dios, mi creador, no hay nadie más, ni médicos, ni nada.  Fue entonces cuando volteé al cielo como buscando esperanza, una respuesta, y mi mirada fue recorriendo el cielo de derecha a izquierda, y fue justo en ese momento que lo vi a Él, a Jesús, al Señor de la Misericordia, estaba ahí... junto a mí...  Y entonces le dije:

"Señor: me entrego a ti en cuerpo, en alma, en espíritu, soy tuya, haz de mi lo que quieras...", mientras yo le decía esto al señor con palabras, en mi mente pensaba, puedo quedar paralítica, me puedo morir, pueden pasar mil cosas Señor, pero te prometo que pase lo que pase yo no voy a renegar, lo que decidas estará bien.  Y volví a decirle con palabras, "solo te pido un favor; dale a mi Mamá la fortaleza necesaria para soportar lo que venga..."  Y fue cuando Él me contestó:

"Vas a estar bien, pero te va a doler...".   No hizo falta nada más... Inmediatamente el dolor físico se fue, la angustia y el miedo también, entré en una Paz que es difícil explicar, es la paz que solo viene de Él.  Está fue la primera vez que experimente lo que realmente es un abandono total en Él que todo lo puede.

Me recosté sobre el brazo derecho el cual estaba estirado sobre el suelo, cerré los ojos y me puse a rezar la coronilla a la Divina Misericordia, contaba con los dedos de la mano, cuando sentí una mano que fuertemente apretaba mi mano derecha, como en señal de apoyo, un "Estoy contigo", estaba rezando y no quise abrir los ojos, pensé que era Abigail, fue dos meses después, en el hospital cuando pudimos hablar del accidente que ella me aclaró que jamás me tomó de la mano pues no me alcanzaba...  Entonces entendí que el que estuvo conmigo todo el tiempo fue Él, Jesús.  Esa mano la dejé de sentir cuando los paramédicos se acercaron a mí para darme los primeros auxilios,  mi hermano me dice que la ambulancia se tardó en llegar alrededor de una hora y cuarto.  Todo ese tiempo estuvo conmigo, sosteniéndome...

Los paramédicos se asustaron cuando me vieron, y me dijeron le va a doler, yo respondí, no se preocupen hagan lo que tienen que hacer...  Me acomodaron en la camilla y no me dolió ni un hueso.   Mi hermano cuando me vio en la camilla, lo primero que hizo fue quitarse la playera y ponérmela encima...  Yo seguía consiente y rezando, terminaba la coronilla y la volvía a empezar, además la cantaba como la canta la Señora del sombrero rojo en María Visión, todos los días a las 3 de la tarde...  A mí siempre me ha gustado la imagen del Señor de la Misericordia, y a la casa llegó desde que tenía alrededor de 12 o 15 años.  Y siempre tenía una imagen en el trabajo, o en el departamento...

Cuando llegué a Valladolid, (un pueblito cerca de Chichén Itzá), me llevaron a una como Cruz Roja, el médico que estaba allí me dijo que estaba delicada y que ahí no me podían ayudar que me tenían que trasladar a Mérida, pero que afortunadamente tenían una unidad de sangre y que me la pondrían para poder llegar a Mérida  (Esa unidad de sangre estaba providencialmente para mí).

Resulta que cuando me salí del carro, me fracturé 3 costillas, una me perforó el hígado, y otra más el vaso, me fracturé la pelvis, el sacro, el fémur izquierdo y perdí piel en ambas piernas, para rematar caí sobre una piedra.  El accidente fue alrededor de la una de la tarde y yo llegué al hospital de Mérida a las 6 de la tarde...  Inexplicablemente para los doctores llegué con vida y no solo eso, consiente y rezando... justo cuando Luis (uno de los camilleros abrió la puerta de la ambulancia estaba terminando la coronilla).

Recuerdo la cara de todos los que me atendieron, primero me pasaron a rayos X, y platiqué con el radiólogo, enseguida me vi rodeada de médicos, recuerdo muy especialmente al internista el Dr. Herrera, me preguntó mi nombre, y si era alérgica a algún medicamento, respondí sus preguntas y finalmente le dije: "Yo sé que  vengo mal, y creo que tengo un derrame interno pues siento la sangre en la garganta", de hecho la boca me sabia a sangre... En ese momento otro de los doctores gritó a quirófano porque se va a chocar...

Fue en ese momento que entré en shock, pues ya no recuerdo nada, solo hasta el momento que desperté de la anestesia en la madrugada y volviendo el estómago...  Mi Mamá llegó a las 8:30 de la mañana del lunes. (También recuerdo su cara y su angustia, yo le dije no te preocupes voy a estar bien, Él me lo dijo").  Casi no podía hablar estaba muy débil y me tenían en Terapia Intensiva, pues casi todo el tiempo estaba sedada...

Casi a la semana el cuadro se había complicado y el ortopedista le anunció a mi hermano y a mi Mamá que me tenían que amputar la pierna izquierda pues se estaba necrosando y corría el riesgo de gangrena...  Afortunadamente el Dr. Herrera buscó a un cirujano plástico el Dr. Edgardo Pérez, quien dijo que era posible salvar la pierna, mediante lavados quirúrgicos, decidieron intervenirme el Sábado limpiar las áreas cruentas y poner un fijador en la cadera. 

En la cirugía me puse mal y resulta que ya no era solo la pierna sino la vida, así se lo dijo el ortopedista a mi Mamá, pues la infección se había pasado a la sangre...  Yo recuerdo que ese día estaba consiente que me estaban operando, y yo oía las voces de los médicos, cosa que me daba mucha angustia, no recuerdo lo que decían...

Los médicos dijeron que ellos habían hecho todo lo que estaba en sus manos y que solo me quedaban no más de 12 horas. de vida... También sin explicación alguna, pues ya no se hizo nada por parte de los médicos, la infección en la sangre cedió.  Continuaron los lavados quirúrgicos cada tercer día, lunes, miércoles y viernes... algo realmente doloroso como ya el Señor me lo había anunciado... el despertar de la anestesia era horrible pues sentía que me quemaban viva, y los medicamentos más fuertes para dolor no me hacían nada...

En total fueron alrededor de 18 lavados quirúrgicos, y unas 10 cirugías en total entré a quirófano unas 28 veces con anestesia general en menos de 5 meses...  la última operación de la cadera duró 8 horas y media... Fue un peregrinar pues estuve alrededor de 2 meses en Mérida, otros 2 meses en el DF, y finalmente 7 meses en Chihuahua, ya que de allá es toda la familia y fue donde finalmente me operaron con éxito la cadera y el fémur...

¡Gracias al hermoso regalo de Jesús, mi accidente, he renovado mi Fe, lo conocí, y sé que está vivo! todos los días le doy gracias por haber permitido esto en mi vida, que aunque ha sido difícil, ha valido la pena.  No cabe duda, como dice el Santo Padre, sin Sufrimiento no se profundiza ni se crece en el espíritu, sé que aún estoy empezando un largo camino a su lado y estoy aprendiendo... pero quiero que todos lo conozcan Él es hermoso, es infinitamente bueno y lleno de Amor para nosotros.  Infinitamente compasivo y lleno de Misericordia (amor a nuestras miserias), cada vez que platico esto, les digo a mis amigos y conocidos, es tan bueno y nos conoce tanto que no tuve que pedir perdón por mis pecados y por mucho que lo he ofendido,  Él me perdonó al dirigirme su mirada, y ¿Quién puede resistirse a su mirada de Amor?.... ¡Nadie!  El secreto de todo está en la aceptación de su voluntad, porque el dolor ofrecido, ya no es dolor sino gozo.
Actualmente ya estoy caminando sin bastón y quien me ve en la calle no podría imaginarse todo lo que me sucedió en tan poco tiempo, el Señor cumple sus promesas, pues tiene el Poder de cumplirlas.
Este domingo 18 de Abril, en un programa de canal 40 CNI, del Distrito Federal, CD de México y área metropolitana, llamado EL PULSO DEL PAPA, el Lic. Roberto O´Farrill hablara de La Divina Misericordia del Señor, y me ha hecho el favor de presentar este testimonio en su programa para que los que no lo conozcan, pues por fin lo conozcan y los que ya lo conocen se acerquen más a Él.  Todas esas promesas hechas a todos nosotros a través de su secretaria y apóstol de su gran misericordia Santa Faustina Kowalska, les aseguro en mí se han cumplido.

"JESUS ESTÁ VIVO Y SOLO QUIERE QUE LE DIRIJAMOS UNA MIRADA DE FÉ Y AMOR, Y QUE CONFIEMOS INFINITAMENTE EN SU AMOR Y ETERNA MISERICORDIA, ÉL JAMAS SE CANSA DE PERDONARNOS, BIEN NOS CONOCE, PERO CUANDO TE TOCA NO PUEDES NUNCA MÁS APARTARTE DE ÉL".

Muchísimas gracias por su tiempo que Dios los bendiga y Jesús nos acompañe siempre, tenemos que trabajar por Él y para Él, Satanás no descansa.

Fuente: misericordia.webcindario.com





lunes, 23 de julio de 2012

TESTIMONIO DE AGUSTÍN

Hola a todos, hermanos y hermanas, me llamo Agustin y os voy a contar mi humilde experiencia, ya que son tantos los que me preguntan:

Nací en una familia cristiana. Somos 9 hermanos. Desde pequeño estoy enfermo, con 7 años me operaron del corazón. Desde el año 99 estoy operado de la enfermedad de Crohn, resección de 36 cm de intestino delgado, íleon terminal… lo cual me hace sufrir.
Después de la operación me revelé contra Dios, contra la Iglesia, contra mi familia, contra el mundo, hasta contra mí. ¿Si Dios es mi padre como consiente que sufra de este modo?, ¿Si Dios es Amor, como permite que en mi vida haya sufrimiento?... me preguntaba constantemente. En el padrenuestro cuando se dice “hágase tu voluntad”, no era capaz de decirlo, no era capaz de aceptar mi enfermedad.
Y así el mundo me absorbió. Bebía, jugaba a las cartas, a las máquinas tragaperras, probé los porros y la cocaína, tan solo para demostrarme que yo soy algo.
Buscando, luchando, me volví un siervo, un adicto a las cosas que me hacían sentir gozo por un tiempo limitado, pero a la vez me estaba matando, y mi alma moría conmigo. Así estuve unos ocho años, los cuales estuve viviendo como un zombi, sin ningún sentido, todo me daba igual. Vivía en un pozo sin fondo, si hubiera seguido en el pecado hubiera acabado muerto.
La verdadera razón de caer tan bajo, ahora lo sé, fue la incapacidad de vivir con mi enfermedad. Esto es la verdadera, la profunda razón. La no aceptación de mi cruz, mi enfermedad.

Su Madre, la Virgen, que veía que estaba como un cadáver viviente me llamó a Medjugorje y allí encontré el amor de Dios, ella como buena madre me acercó hasta su hijo Jesús, y me encontré conmigo mismo. Esta experiencia es la más bonita que un hombre pueda tener, ser amado por el mismo Dios. Fue llegar y encontrarme con su Amor. ¡Se nota se siente la Virgen está presente!
Iba con el corazón abierto y allí, encontré la misericordia del Señor a través de la Virgen.
Desde entonces esta llama de Amor que la Virgen encendió, la mantengo viva en mi corazón por medio de la oración. Esto de rezar no es para mí nada nuevo, pues vengo de una familia cristiana.
Yo siempre había creído en Dios, pero, en realidad, mi vida nada tenía que ver con Dios. Ahora sí, rezo el rosario todos los días, intento ir a misa diariamente, y es una verdadera satisfacción, olvidarte de ti mismo, desconectar, olvidar tus problemas que te acosan…
Pienso que todo esto que ha ocurrido en mi vida es un milagro, es la resurrección en la que hoy creo. No me siento hoy ni más sabio, ni mejor que nadie, pero si, el hombre más feliz del mundo, porque ya salí del infierno, estaba muerto y Jesucristo me ha resucitado.

La realidad en la que ahora vivo no la puedo describir con palabras, hay que vivirla, sentir el Amor de Dios en tu vida.
Hoy puedo estar muy feliz, pues sé que el Señor ha borrado mis culpas del pasado a través de la confesión.
Antes las cosas materiales me hacían feliz, el placer temporal, pero ahora la única fiesta que quiero es la eucaristía diaria.
A pesar de mis heridas del pasado, conmigo está Aquél capaz de vencer todo mal. Esta es mi paz y mi alegría. La verdadera libertad de Dios.
Ahora que encontré a Jesús, quiero seguir adorándole, quiero seguir viviendo en este Amor.
Tengo que seguir junto a la Virgen que es la que me da fuerzas para arrodillarme ante su Hijo Jesucristo y decirle ¡te necesito, sin ti, no soy nada!
Este es mi pan de cada día, ponerme de cara al Señor y pedirle la conversión.

Hoy sigo enfermo, soy el mismo, un pecador, pero que por medio de mi cruz he conocido a Jesús. Tuve que llegar a caer en lo peor, pero tras ese sufrimiento que llevaba con soberbia, descubrí el perdón de Dios.

Mi vida se la he entregado a Dios completamente, para que disponga y que realice los planes que Él, como Padre, haya preparado y quiero aceptar en mi vida su voluntad y no la mía. Con seguridad puedo decir que he encontrado lo que siempre había buscado: LA FELICIDAD.
Hoy siento que Jesús resucitó mi corazón, mi alma, y ahora solo quiere dar amor. Por eso ahora solo puedo bendecir por todo a Dios, que es nuestro Padre. Porque me creó y puso en el camino de mi vida a la Virgen.

La gente que va a Medjugorje no va por casualidad sino llamados por la Virgen. Allí se siente el amor de Dios a través de la presencia de María que nos lleva a que vivamos por Jesús, con Él y en Él.
Como en las bodas de Caná, me invitaron, pues mi vida no tenía sentido, me faltaba el buen vino, Cristo faltaba en mi vida; así que después de haber probado su sangre, nada del mundo, nada de lo que sociedad me ofrece, me satisface, solo Dios basta. Ahora que me ha escogido y me ha hecho su discípulo, es mi deber dar a conocer al mundo la Gloria de Dios.

Tengo 36 años. Ahora estoy con un brote y lo estoy pasando mal físicamente, porque mi cuerpo no me acompaña, pero mi alma está feliz, apoyado en María, mi madre, que cuida de mí.

Y es que sufrir... ¡cuesta tanto!... Si hay algo que a estas alturas de mi vida he comprendido, es que el sufrimiento es un camino que se recorre solo, y que nadie es capaz de entenderlo. Miedo, angustia, desesperación, rendición, oscuridad, llanto,… son los adornos del que sufre.
Hasta el mismo Jesús, tuvo que ser consolado por un ángel, porque no encontró consuelo humano.
El sufrimiento es el mayor misterio de Dios, no es posible entenderlo, sólo puede ser aceptado.
Aceptar ahí está la cuestión, aceptar la cruz de cada día y obedecer, como Jesús, hasta la muerte.

Aunque mi vida este llena de tristezas, dolores, desilusiones y problemas... No tengo miedo.
Ahora cuando estoy con dolores, que no puedo ni moverme, sonrío y le digo a este problema, que Jesús me lleva de la mano, y me da fuerzas para seguir adelante.
¡¡Gracias Señor porque haces que mi carga sea ligera, mi cruz llevadera!!

No es fácil ser valiente, no es fácil enfrentar las dificultades, enfrentar los problemas sin miedo, lo sé por experiencia que no es fácil.
La fe no es para cobardes, la fe no es para llorones, la fe no es para gente que no sea capaz de enfrentar los problemas. Yo no busco las molestias pero si llegan tengo que enfrentarlas, yo no quisiera tenerlas, pero si llegan tengo que enfrentarlas. Uno no se puede esconder de los problemas, ¿qué haces con esconderte ante los problemas?, ¿qué ganas?...

Aférrate al Señor y no dudes de su amor. Acepta con valentía todo lo que te venga, se paciente si la vida te trae sufrimientos. Muchas veces nos cerramos en sí mismos, queremos salir corriendo, evadirnos de nuestra realidad diaria. La vida hay que enfrentarla tal como venga, hay que aceptarla tal cual es.
No seamos soberbios, sino, humildes.
La humildad es saber quién soy, que puedo hacer y cuál es mi función en la vida. No trates de llevar tu vida, déjate caer en las manos del Señor.

¡¡No tengas miedo!! Dios está contigo. Jesús, el que está resucitado, ya cargó la cruz por ti, no intentes llevarla sólo. Que no pueda contigo el miedo al futuro. Pon tu confianza en Él.

lunes, 23 de enero de 2012

EL "GURU" DE JESUS




Testimonio del Sacerdote belga Joseph-Marie Verlinde quien en su juventud fue hinduista y luego se convirtió al catolicismo. Con mucha caridad explica por qué las prácticas orientales son incompatibles totalmente con la Fe cristiana.
El peligro espiritual del Yoga, del Reiki y de toda la "nueva era".

martes, 19 de abril de 2011

TESTIMONIO MÍSTICO Y PROFÉTICO DE LUZ DE MARÍA ACERCA DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


"Amados, al acercarse la conmemoración de Mi Entrega Amorosa por toda la humanidad, les urjo a tomar con seriedad los instantes que se aproximan. Antes de que la noche caiga, acérquense a Mi Amor y permítanme iluminarles con Mi Misericordia".
ACOMPÁÑENME, NO LE DEN OTRO SENTIDO A ESTA CONMEMORACIÓN DE LA SEMANA MAYOR (SANTA).


TESTIMONIO DE LUZ DE MARÍA


ACERCA DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

14 DE ABRIL DEL 2011


JESÚS COMPARTE SUS ÚLTIMOS DOLORES CON LUZ DE MARÍA,


SU PROFETA Y SU ALMA VÍCTIMA.

INTRODUCCIÓN

Por misericordia infinita, mi Divino Esposo Jesús se ha dignado manifestar Su Pasión en mi débil cuerpo, para permitirme compartir con Él los sufrimientos de Su Dolorosa Pasión.

Sea todo para la "mayor gloria de Dios y salvación de las almas". Amén.


RELATO

A continuación, relato lo que Nuestro Señor Jesucristo me ha permitido vivir el día de ayer, específicamente las"TRES HORAS DE AGONÍA EN LA CRUZ".

Él me comparte Su Sagrada Pasión. Y ayer viví y sentí los dolores que Mi amado Señor Jesucristo vivió en los momentos últimos de Su Crucifixión.

En la Cruz, el Rey de todo lo creado permaneció rodeado de los Ángeles que no se separaron de Él ni un instante. Ellos acompañaron a Su Rey, con sumo recogimiento, veneración y dolor.

Ante esta escena final, todo lo creado por la Mano del Padre, se estremece.

Mi Amado está Coronado de Espinas, las cuales rozan la Cruz y se hunden en Su Sacratísima Cabeza en la parte posterior. El dolor de cada instante va siendo aumentado por nuevos sufrimientos a los que es sometido.

Él sufre las consecuencias de la soberbia humana en Su propio Cuerpo, mientras Su Espíritu se manifiesta en Amor infinito por nosotros. Así Él se entrega todo a la humanidad y ofrece Su Sagrada Pasión por los pecados de todas las generaciones.

Compartiéndome Nuestro Señor Su dolor, por cada espina que se hunde más fuertemente en Su Divina Cabeza, ofrece también estos dolores por los malos pensamientos de los hombres, por las malas acciones, por la inteligencia mal utilizada, por las mentes que perversamente atentan contra el don de la vida, por el rencor, por la impaciencia y demás actos de ingratitud.

Siento desgarrarse mis manos por el peso del cuerpo que es atraído hacia abajo por ley natural y hace que mis manos unidas, unidas a las de mi Jesús, duelan atrozmente.

Pero más que el dolor causado por los clavos, vivo en mí el dolor que mi Amado siente en Sus Entrañas, es un dolor que supera todo lo físico. Un dolor de Amor Sublime: el dolor del Rey que es crucificado constantemente por los malos actos que Sus hijos cometen con las manos. El agobio de tantas horas hace que mis dedos se adormezcan y siento el frío que les invade cuando ya la sangre no circula. Los dedos amoratados toman vida de un momento a otro, cuando las criaturas humanas reparan por los daños cometidos con las manos. En este momento, Jesús mira todas las consagraciones realizadas por rutina, o sin fe, y se duele y las repara no sólo por esto, sino por los homicidios, por los robos, por los pecados de la carne, por los abortos y demás pecados que son cometidos con las manos.

No puedo dejar desapercibida mi garganta, que es llevada a compartir esa amargura que llega hasta ella al ascender los jugos gástricos que queman continuamente y con ellos la sangre sube y casi me causa asfixia; la respiración se corta y en cuanto respiro, el ahogo llega continuamente, las náuseas no se hacen esperar y en el afán de no dejar de respirar, al inhalar con fuerza, los líquidos entran a los pulmones con rapidez. La respiración se corta y se dificulta más. Y Jesús Divino me alienta a reparar, a no dejar que este ahogo pueda más que Su Amor por la humanidad. Y yo junto a Mi Jesús, reparo por toda palabra salida de la boca del hombre, por cada difamación, por cada calumnia, por cada desamor, por cada murmuración, por cada mala palabra proferida con placer y conciencia, y por todo aquello que no es palabra de bendición.

Sin dejarse vencer ante este grado supremo de dolor, Mi Jesús me alienta a permanecer con Él en el Madero Santo, y soportar con amor los dolores que se agudizan con mayor intensidad. Los espasmos en el aparato digestivo son continuos. El Divino Cuerpo ha sido golpeado constantemente, desde la noche en que fue apresado hasta este momento en la Cruz. El sangrado interno que había sido provocado por los golpes y las heridas de la flagelación, se ha derramado en el camino. No hay carne sobre los huesos, y miro a los Ángeles recogiendo en unos cálices esa Sangre Divina, fruto de Redención para todo el género humano.

La garganta está ya tan seca, que la saliva y los jugos gástricos dejan de salir y la hiel deja ese amargo sabor en la boca. ¡TENGO SED!, exclama Jesús… y le dan vinagre; y en este vinagre mira a esta generación en especial, esta generación que le ha dado y le está dando amarga hiel.

Las piernas me tiemblan, y nuestro Amado Jesús al ofrecer y reparar por la humanidad, se apoya sobre los Pies heridos y traspasados por el enorme clavo que parece convertirse en pesada cadena que no deja a la humanidad dar pasos hacia la vida eterna, sino que la mantiene sujeta al pecado. Los tendones llagados saltan y los músculos asoman en las piernas. Y miro como la furia del hombre no ha dejado piel sobre el Cuerpo del Rey. Con saña los verdugos han descargado sobre el Cordero Divino todo el odio de la humanidad, es un Cuerpo totalmente sangrante, impresionante, un Cuerpo Santísimo que no se mira a Sí mismo, y que con todo el Amor Infinito va a ofrecer hasta la última gota de Su Preciosísima Sangre para lavar el pecado de la humanidad a la que ama, ama…

En este momento no siento las piernas. Jesús me lleva a reparar los pasos enlodados por el fango de la maldad del género humano. Las piernas me tiemblan al sentir los pasos agigantados de la humanidad que corre movida por la maldad que intenta arrebatarle el alma. Tiemblan, al mirar a la humanidad correr tras falsos dioses que acarrean la guerra, la incertidumbre, la lujuria. Tiemblo ante una humanidad que despoja a Jesús de Su Reino y le desconoce. Es tanto el amor por Sus creaturas, que Jesús se ofrece por ellas y elevando Su mismo Corazón, dirige a Su Padre las palabras que contienen toda Su esencia: ¡"PADRE, PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN"!

Estas palabras colmadas del mismo Germen de Amor Divino, estremecen a toda la Creación, y ésta enmudece al mirar la crueldad de Sus enemigos que como una lanza atraviesa el Costado del Rey y Señor de todo lo creado. Herida que en este instante se abre más profundamente con los actos cometidos en contra de la santidad del ministerio Sacerdotal, herida que en este presente lacera al Cuerpo Místico, herida de desamor de las personas consagradas que mundanizan este ministerio y lo profanan sin temor.

Ya mi cuerpo es sostenido sólo por el Amor, por el Amor, y con esto mi Señor Jesucristo me dice: ¡Hija, mira cuánto logra Mi Amor! Una gota, un suspiro de Mi Amor da vida. Y aquí lo coloco ante el hombre. ¡TÓMALO, TÓMALO HUMANIDAD, TÓMALO, BEBE MI AMOR!

La mirada nublada, y mi cuerpo unido al de Jesús se siente deshidratar totalmente. Miro una llaga de amor supremo pendiendo del Madero Santo. Ya mi Divino Jesús se dispone a exhalar Su Espíritu, los Ángeles todos lloran ante esta escena imposible de describir con palabras humanas, y exclaman: ¡Qué te han hecho, Rey, qué te han hecho los que Tú amas!... Doblando rodillas al pie de la Cruz de gloria y majestad, miran el Divino Cuerpo tembloroso.

Los Divinos Labios se han ocultado ante un Rostro que, aunque inflamado, no puede ocultar tan infinita belleza, tan infinito amor y… miro esos Divinos Ojos que en este momento miran a la Madre y a Su discípulo amado, y en este discípulo miran a todas las almas fieles que ofrecen su vida por amor a Él, a Su Madre y al prójimo.

Se fusiona al Madero Santo y eleva Su mirada al Cielo y en secreto le habla a Su Padre:

"Aquí yace Tu Amor por el hombre, aquí Me entrego por cada uno de ellos, aquí en este Madero pende Tu Hijo. ¡Padre! Por amor acepta Mi reparación por cada uno de ellos, en todos los tiempos. ¡Padre! Perdona a Tu Pueblo y dale la salvación. Aquí nace Mi Misericordia, en este Madero salvo a cada pecador arrepentido. No habrá criatura humana verdaderamente arrepentida que Mi Misericordia no alcance. Aquí yace, Padre, Tu Amor por Tus hijos, aquí, en Tu Hijo".

Y con profundos dolores, atroces dolores, infinitos dolores, Nuestro Jesús rescata a aquellas almas que en el último suspiro de vida, Él las arrebata de las manos del maligno.

Miro, siento, toda la Creación enmudecer. El silencio es verdadero silencio, ni un cabello cae, todo guarda silencio.

El Hijo de Dios y Salvador de la humanidad se estremece en todo Su Cuerpo y desde las entrañas de Su Ser, los rayos de luz misericordiosa alcanzan a todos los seres humanos… y Jesús exhala Su Espíritu.

La tierra gime y se estremece, el agua se agita, el viento sopla con fuerza, la naturaleza grita.

El infierno teme ante el triunfo del Amor Divino.

El sol se oscurece, las estrellas se apagan, la luna se oscurece, rindiendo honores al Rey que ha vencido.

Este es mi vivir de los momentos últimos de Mi Amado Jesús en la Cruz.

Postrada ante mi buen Jesús Crucificado, y unida a toda la humanidad, le digo con todo mi amor:


"TE ADORAMOS OH CRISTO Y TE BENDECIMOS
PORQUE POR TU SANTA CRUZ Y MUERTE, REDIMISTE AL MUNDO". 
AMÉN