FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

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¡ILUMÍNANOS!

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO
Sagrados Corazones de Jesús y María, unidos en el amor perfecto,

miércoles, 22 de mayo de 2013

La oración más antigua dirigida a la Virgen. “Sub tuum praesidium”


 

“Sub tuum praesidium”


Con motivo del mes de mayo, recogemos este texto sobre una de las primeras oraciones dirigidas a la Virgen por los primeros cristianos.

EN UN PAPIRO EGIPCIO

theotokos Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford,  dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto. Como es conocido, el clima extremadamente seco de la mayor parte de Egipto ha hecho que se conserven multitud de fragmentos de papiros antiquísimos, con textos de hace milenios, en griego y en copto. Muchos de estos textos se habían perdido. En otros casos, los papiros sirven para confirmar la antigüedad de textos que sí que se habían conservado a través de sucesivas copias o traducciones.
Uno de estos papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia deOxirrinco, contenía una oración a la Virgen. Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium. La versión latina es:

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

  1. versión castellana, es muy conocida: 
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

Y la versión en griego clásico, que es precisamente la que se encontró en el papiro. Basta fijarse con detenimiento en la foto del papiro para reconocer las palabras griegas originales:

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.


Cabe destacar la presencia del términoTheotokos (en este caso, Theotoke, en vocativo), es decir, “Madre de Dios”. 
Dos siglos después, en el Concilio de Éfeso, se reconoció de forma  solemne que este título era adecuado para la Virgen María, contra el parecer de Nestorio.
Es decir, en Éfeso, la Tradición de la Iglesia fue defendida contra los que preferían sus propios razonamientos a la enseñanza de siempre de la Iglesia.
Resulta impresionante rezar esta oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250 d.C., que es la fecha en la que Edgar Lobel dató el papiro en el que se encontraba.
Nosotros no la hemos recibido de los arqueólogos, sino de latradición de la Iglesia, a través del latín en el caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.
Resulta agradable, sin embargo, que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.

 

THEOTOKOS, LA MADRE DE DIOS

La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María. Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud. Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.
G. Giamberardini, especialista en el cristianismo primitivo egipcio,  en un documentado estudio ha mostrado la presencia del tropario en los más diversos ritos y las diversas variantes que encuentra, incluso en la liturgia latina.
La universalidad de esta antífona hace pensar que ya a mediados del siglo III era usual invocar a Santa María como Theotokos, y que los teólogos, como Orígenes, comenzaron a prestarle atención, precisamente por la importancia que iba adquiriendo en la piedad popular. Simultáneamente esta invocación habría sido introducida en la liturgia.
En el rito romano, su presencia está ya testimoniada en el Liber Responsalis, atribuido a San Gregorio Magno y es copiado en elsiglo IX en la siguiente forma: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”. Algunos manuscritos de los siglos X y XI, presentan unas deliciosas variantes de esta oración, manteniendo intacta la expresión Santa Dei Genitrix, en estricta fidelidad a la Theotokos del texto griego.
Se trata de traducciones fidelísimas del texto griego, tal y como aparece en el rito bizantino, en el que se utiliza la palabra griega eysplagknían, para referirse a las entrañas misericordiosas de la Madre de Dios.
La consideración de la inmensa capacidad de las entrañas maternales de la Madre de Dios está en la base de la piedad popular que tanta importancia dio al título Theotokos para designar a la Madre de Jesús.
Y quizás como lo más importante sea el hecho de que el testimonio del Sub tuum praesidium levanta la sospecha de que el título Theotokos se origina a mediados del siglo III en la piedad popular como invocación a las entrañas maternales de Aquella que llevó en su seno a Dios. Esta vez, quizás, la piedad popular fue por delante de la Teología. Al menos, es muy verosimil que así fuese.
Los fieles que, con sencillez, rezan esta oración a la Sancta Dei Genitrix, laTheotokos, la Madre de Dios,  porque la han recibido de manos de la Iglesia, son los que están más cerca de lo que transmitieron los primeros cristianos y, por lo tanto, más cerca de Cristo.
La versión latina esta oración ha sido inmortalizada en la música especialmente por Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart.

FUENTES:
Lucas F. Mateo-Seco,  La devoción mariana en la primitiva Iglesia
Cfr G. Giamberardini, Il “Sub tuum praesidium” e il titolo Theotokos nella tradizione egiziana, en “Marianum” 31 (1969) 350-351; A.M. Malo, La plus ancienne prière à notre Dame, en De primordis cultus mariani, cit., t. 2, 475-485.



domingo, 19 de mayo de 2013

¡FELIZ DOMINGO DE PENTECOSTÉS!


Espíritu Santo, dulce huésped del alma,
muéstranos el sentido profundo del gran jubileo
y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,
en la esperanza que no defrauda,
en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios,
memoria y profecía de la Iglesia,
dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret
el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,
la culminación de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu creador, misterioso artífice del Reino,
guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones
para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio
y llevar a las generaciones venideras
la luz de la Palabra que salva.
Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo,
ven y renueva la faz de la tierra.
Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,
para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento
de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia,
haz que la riqueza de los carismas y ministerios
contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,
y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados
colaboren juntos en la edificación del único reino de Dios.
Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz,
suscita solidaridad para con los necesitados,
da a los enfermos el aliento necesario,
infunde confianza y esperanza en los que sufren,
acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón,
orienta el camino de la ciencia y de la técnica
al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.
Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,
y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.
Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne
en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha,
haznos dóciles a las muestras de tu Amor
y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos
que Tú pones en el curso de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
A Ti, Espíritu de Amor,
junto con el Padre omnipotente
y el Hijo unigénito,
alabanza, honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén




El Espíritu Santo en nuestra Iglesia





Queridos hermanos y hermanas:

Hoy me quiero centrar en la acción que el Espíritu Santo realiza en la guía de la Iglesia y de cada uno de nosotros a la Verdad. Jesús mismo dice a sus discípulos: el Espíritu Santo
"les guiará en toda la verdad" (Jn 16. 13), Él mismo es el "Espíritu de la Verdad" (cf. Jn 14:17, 15:26, 16:13). 
Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Se plantean estas preguntas: ¿existe realmente "la" verdad? ¿Qué es "la" verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Podemos encontrarla? Aquí me viene a la memoria la pregunta del procurador romano Poncio Pilato cuando Jesús le revela el sentido profundo de su misión: "¿Qué es la verdad?" (Jn 18, 37-38). Pilato no entiende que "la" Verdad está frente a él, no es capaz de ver en Jesús el rostro de la verdad, que es el Rostro de Dios. Y sin embargo, Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud del tiempo, "se hizo carne" (Jn 1,1.14), que vino entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no te agarra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona.
Pero, ¿quién nos hace reconocer que Jesús es "la" Palabra de la verdad, el Hijo unigénito de Dios Padre? San Pablo enseña que "nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo" (1 Cor 12:03). Es sólo el Espíritu Santo, el don de Cristo Resucitado, quien nos hace reconocer la verdad. Jesús lo define el "Paráclito", que significa"el que viene en nuestra ayuda", el que está a nuestro lado para sostenernos en este camino de conocimiento; y, en la Última Cena, Jesús asegura a sus discípulos que el Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, recordándoles sus palabras (cf. Jn 14,26).
¿Cuál es entonces la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la vida de la Iglesia para guiarnos a la verdad? En primer lugar, recuerda e imprime en los corazones de los creyentes las palabras que Jesús dijo, y precisamente a través de estas palabras, la ley de Dios -como lo habían anunciado los profetas del Antiguo Testamento- se inscribe en nuestros corazones y en nosotros se convierte en un principio de valoración de las decisiones y de orientación de las acciones cotidianas, se convierte en un principio de vida. Se realiza la gran profecía de Ezequiel: "Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo… infundiré mi espíritu en ustedes y haré que signa mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes”. (36:25-27). De hecho, de lo profundo de nosotros mismos nacen nuestras acciones: es el corazón el que debe convertirse a Dios, y el Espíritu Santo lo transforma si nosotros nos abrimos a Él.
El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía "en toda la verdad" (Jn 16, 13); nos lleva no sólo para encontrar a Jesús, la plenitud de la Verdad, sino que nos guía "en" la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y ésta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel "sentido de la fe", el sentido de la fe a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida (cf. Constitución dogmática. Lumen Gentium, 12). Probemos a preguntarnos: ¿estoy abierto al Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios?
Y ésta es una oración que tenemos que rezar todos los días, todos los días:
Espíritu Santo que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todo todos los días.
Pero me gustaría hacer una pregunta a todos ustedes: ¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo, eh? ¡Serán pocos, eh! pocos, unos pocos, pero nosotros tenemos que cumplir este deseo de Jesús: orar cada día al Espíritu Santo para que abra nuestros corazones a Jesús.
Pensemos en María que «conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lc 2,19.51). La recepción de las palabras y las verdades de fe, para que se conviertan en vida, se necesita que se realicen y crezcan bajo la acción del Espíritu Santo. En este sentido, debemos aprender de María, reviviendo su "sí", su total disponibilidad para recibir al Hijo de Dios en su vida, que desde ese momento la transformó. A través del Espíritu Santo, el Padre y el Hijo establecen su morada en nosotros: nosotros vivimos en Dios y para Dios. ¿Pero nuestra vida está verdaderamente animada por Dios? ¿Cuántas cosas interpongo antes que Dios?
Queridos hermanos y hermanas, tenemos que dejarnos impregnar con la luz del Espíritu Santo, porque Él nos introduzca en la Verdad de Dios, que es el único Señor de nuestra vida. En este Año de la Fe preguntémonos si en realidad hemos dado algunos pasos para conocer mejor a Cristo y las verdades de la fe, con la lectura y la meditación de las Escrituras, en el estudio del Catecismo, acercándonos con asiduidad a los Sacramentos. Pero preguntémonos al mismo tiempo cuántos pasos estamos dando para que la fe dirija toda nuestra existencia. No se es cristiano "según el momento", sólo algunas veces, en algunas circunstancias, en algunas ocasiones; ¡no, no se puede ser cristiano así! ¡Se es cristiano en todo momento! Totalmente.
La verdad de Cristo, que el Espíritu Santo nos enseña y nos regala, forma parte para siempre y totalmente de nuestra vida cotidiana. Invoquémosle con más frecuencia, para que nos guíe en el camino de los discípulos de Cristo. Invoquémosle todos los días. Les hago esta propuesta: invoquemos cada día al Espíritu Santo. ¿Lo harán? No oigo, eh, ¡todos los días, eh! Y así el Espíritu nos acercará a Jesucristo. Gracias.

Le invitamos a ver 1 video de la Audiencia del miércoles 15 de mayo de 2013

Gloria y alabanza a Ti, oh Cristo, ahora y por siempre.





Señor Jesús, plenitud de los tiempos y señor de la historia, dispón nuestro corazón a celebrar con fe este Año de Gracia y de Misericordia. Danos un corazón humilde y sencillo, para que contemplemos con renovado asombro el misterio de la Encarnación, por el que Tú, Hijo del Altísimo, en el seno de la Virgen, santuario del Espíritu, te hiciste nuestro Hermano.
Gloria y alabanza a Ti, oh Cristo, ahora y por siempre.
Jesús, principio y perfección del hombre nuevo, convierte nuestros corazones a Ti, para que, abandonando las sendas del error, caminemos tras tus huellas por el sendero que conduce a la vida. Haz que, fieles a las promesas del Bautismo, vivamos con coherencia nuestra fe, dando testimonio constante de tu palabra, para que en la familia y en la sociedad resplandezca la luz vivificante del Evangelio.
Gloria y alabanza a Ti, oh Cristo, ahora y por siempre.
Jesús, fuerza y sabiduría de Dios, enciende en nosotros el amor a la divina Escritura, donde resuena la voz del Padre, que ilumina e inflama, alimenta y consuela. Tú, Palabra del Dios vivo, renueva en la Iglesia el ardor misionero, para que todos los pueblos lleguen a conocerte, verdadero Hijo de Dios y verdadero Hijo del hombre, único Mediador entre Dios y el hombre.
Gloria y alabanza a Ti, oh Cristo, ahora y por siempre.
Jesús, fuente de unidad y de paz, fortalece la comunión en tu Iglesia, da vigor al movimiento ecuménico, para que con la fuerza de tu Espíritu, todos tus discípulos sean uno. Tú que nos has dado como norma de vida el mandamiento nuevo del amor, haznos constructores de un mundo solidario, donde la guerra sea vencida por la paz, la cultura de la muerte por el compromiso en favor de la vida.
Gloria y alabanza a Ti, oh Cristo, ahora y por siempre.
Jesús, Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, luz que ilumina a todo hombre, da a quien te busca con corazón sincero la abundancia de tu Vida. A Ti, Redentor del hombre, principio y fin del tiempo y del cosmos, al Padre, fuente inagotable de todo bien, y al Espíritu Santo, sello del infinito amor, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 1 de mayo de 2013

LA TRANSUBSTANCIACIÓN




La Transubstanciación es uno de los Dogmas de la Iglesia Católica, fue decretado por el Papa Inocencio III en el año de 1215.

En este dogma nos enseña la Iglesia Católica que Nuestro Señor Jesucristo esta verdadera, real y substancialmente en el Santísimo Sacramento del Altar.

Ahora bien, veamos lo que dice la Palabra de Dios.

Evangelio de Mateo 26:26-29
Mientras comían Jesús tomo en sus manos el pan y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo : Tomen y coman esto es mi cuerpo. Luego tomo en sus manos una copa y habiendo dado gracias a Dios, se las paso a ellos diciendo : Beban todos ustedes de esta copa, porque esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados. Pero les digo que no volveré a beber de este producto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes, el vino nuevo en el Reino de mi Padre.

Evangelio de Marcos 14:22-25
Mientras comían Jesús tomo en sus manos el pan y habiendo pronunciado la bendición lo partió y se lo dio a ellos diciendo : Tomen esto es mi Cuerpo. Luego tomo en sus manos la copa y habiendo dado gracias a Dios, se la paso a ellos, y todos bebieron. Les dijo : Esto es mi Sangre con lo que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos. Les aseguro que no volveré a beber del producto de la vid, hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.

Evangelio de Lucas 22:14-20
Cuando llego la hora. Jesús y los Apóstoles se sentaron a la mesa, Jesús les dijo : Cuanto he querido celebrar con ustedes esta Cena de Pascua antes de mi muerte. Porque les digo que no la celebrare de nuevo hasta que se cumpla en el Reino de Dios. Entonces tomo en sus manos una copa y habiendo dado gracias a Dios dijo : Tomen esto y repartanlo entre ustedes, porque les digo que no volveré a beber del producto de la vid, hasta que venga el Reino de Dios. Después tomo el pan en sus manos y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos diciendo : Esto es mi Cuerpo, entregado a muerte en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mi. Lo mismo hizo con la copa después de la cena diciendo :Esta copa es la nueva alianza confirmada con mi sangre, la cual es derramada en favor de ustedes.

Evangelio de Juan 6:35
Y Jesús les dijo : Yo soy el Pan que da vida. El que viene a mi nunca tendrá hambre y el que cree en mi nunca tendrá sed.

1 Carta de Pablo a los Corintios 11:23-26
Porque yo recibí esta tradición dejada por el Señor, y que yo a mi vez les trasmití : Que la misma noche que el Señor Jesús fue traicionado, tomo en sus manos pan, y después de dar gracias a Dios, lo partió y dijo : Esto es mi Cuerpo que muere en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mi. Así también después de la cena, tomo en sus manos la copa y dijo : Esta copa es la nueva alianza, confirmada con mi sangre. Cada vez que beban, háganlo en memoria de mi. De manera que, hasta que venga el Señor, ustedes proclaman su muerte cada vez que comen de este pan y beben de esta copa.

Por su parte el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice :

Numeral 1376
El Concilio de Trento resume la fe Católica cuando afirma : Porque Cristo, nuestro Redentor dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción que declara de nuevo el Santo Concilio de la siguiente manera : Por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en substancia del Cuerpo de Cristo Nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre, la Iglesia Católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio TRANSUBSTANCIACIÓN.

Numeral 1412
Los signos esenciales del Sacramento Eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el Presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la ultima Cena : ESTO ES MI CUERPO QUE SERA ENTREGADO POR VOSOTROS. ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Numeral 1413
Por la consagración se realiza la Transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, esta presente de manera verdadera, real y substancial, son su Cuerpo, su Alma, su Sangre y su Divinidad.

ACOTACIONES HISTÓRICAS

Inocencio III fue Papa desde 1198 hasta 1216, fue autor de diversos ensayos de carácter místico como LAS MISERIAS DE LA CONDICIÓN HUMANA y LOS MISTERIOS DE LA EUCARISTÍA estos escritos se consideran eruditos pero carentes de originalidad.

Durante su mandato tuvo lugar el IV Concilio de Letran. Entre sus 70 decretos se ofrece una definición de la Eucaristía en la que aparece la expresión de no transubstanciación correspondiente al verbo transsubstantis, sin embargo ello no significa que solo a partir de entonces se creyera en la presencia real de Cristo en la Eucaristía permaneciendo las apariencias del pan y del vino. Este Concilio es testimonio de como la Iglesia Católica ha ido creciendo en su comprensión de la doctrina eucarística, no es ninguna invención sino mas bien fruto del esfuerzo por entender mejor que es lo que ocurre en la consagración.

Ciertos Cataros sostenían que Cristo cambio el pan en su Cuerpo, pero que solo lo hizo El, mientras que otros por su parte decían que la Eucaristía no es nada de ello. Hay que entender que este Concilio no se podría comprender sin las controversias que lo preceden.

A raíz de la herejía de Berengario de Tours tiene lugar un estudio mas profundo sobre el misterio eucarístico y es a partir del año 1059 cuando se aprecia claramente en Berengario su tendencia a negar la presencia del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía.

Fulberto de Chartres fue de hecho el que primero utilizo la expresión MUTARE IN CORPUS SUBSTANTIAM, así como se aprecia algo similar en las obras de Lanfranco y Gritmundo de Aversa, Lanfranco ya habla de un cambio substancial " las substancias terrenas se convierten en la esencia del Cuerpo de Cristo, mientras que permanece la forma exterior" este termino especie nos introduce en la terminología substantia.

Por su parte Gritmundo de Aversa habla también de SUBSTANTIALITER TRANSMUTARI y distingue con ello claramente entre la substancia que se cambia y los accidentes que permanecen.

Según la narración de los Sinopticos y de Pablo, Jesús tomo el pan y el vino, se lo distribuyo a los suyos y les dijo : ESTO ES MI CUERPO QUE SERA ENTREGADO POR VOSOTROS. ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Para que estas expresiones sean verdaderas, hay que admitir que el pan ya no es simplemente pan y que el vino ya no es simplemente vino. San Ignacio de Antioquia escribe contra los que no creen que Cristo haya asumido la carne humana y por ello es que niegan la Eucaristía pues no confiesan que la Eucaristía entra en la Cena de Nuestro Salvador Jesucristo, pues bien, escribe de la siguiente manera : Los que contradicen el don de Dios, litigando, mueren, mas les convendría creer y amar para poder así resucitar.

Por su parte San Justino hablando de la Eucaristía dice : Este alimento se llama entre nosotros Eucaristía del cual a ningún otro es licito participar, sino al que cree que nuestra doctrina es verdadera, ya que ha sido purificada por el Bautismo para el Perdón de los Pecados y la regeneración y que se vive como Cristo enseño. Estas cosas no la tomamos como pan ordinario ni como bebida ordinaria, sino que así como el Verbo de Dios, que se encarno, tomo carne y sangre para nuestra salvación así también se nos ha enseñado que el alimento eucarístico mediante la palabra de oración que precede de el, es la Carne y la Sangre de aquel Jesús que se encarno.

San Irineo dice por su parte ¿ Como pues, les constara, que este pan es en el que han sido dadas las gracias, es el Cuerpo del Señor y el Cáliz de su Sangre, si no dicen que El es el Hijo del Hacedor del mundo, su Verbo, por el cual el leño fructifica y las fuentes manan, y la tierra da primero tallo y después espigas y finalmente trigo pleno en la espiga ?

De la misma manera San Irineo le pregunta enfáticamente a todos los herejes ¿ Como es que ellos no admiten la Resurrección de la carne, siendo que en la Eucaristía nos alimentamos de la Carne resucitada de Cristo ?

Finalmente San Agustín dice : Lo que veis queridos hermanos, en la mesa del Señor es pan y vino, pero este pan y este vino, al añadirsele la palabra, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, si quitas la palabra es pan y vino, si añades la palabra ya es otra cosa, y esta otra cosa es el Cuerpo y la Sangre de Cristo, quitas la palabra y es pan y vino, añades la palabra y se hace el Sacramento.

En resumidas cuentas para los hermanos separados, conocidos también como protestantes, la Eucaristía es simplemente un recuerdo, mientras que para nosotros los católicos además de ser un recuerdo es una vivencia, en donde el sacrificio de la Cruz se hace una y otra vez presente, solo con la diferencia de que este sacrificio es incruento. Es por todo esto que los protestantes no celebran la Misa, solo recuerdan un memorial.

Observemos que Cristo ofreciendo el pan y el vino a sus Apóstoles les dice que coman su Cuerpo y beban su Sangre, esto quiere decir que el acaba de hacer un gran milagro de transformación Para los que creemos que El es Dios, que lo pude hacer todo, no hay problema para aceptar que este pan ya no es pan sino mas bien el Cuerpo de Cristo, y que este vino ya no es vino sino la Sangre de Cristo.

Para que no quede pues ninguna duda sobre esta interpretación de las palabras de Cristo a este propósito veamos como los Apóstoles y las primeras Comunidades Cristianas aceptaron este ofrecimiento del Señor y en los Hechos de los Apóstoles observemos como se reunen para compartir la fracción del pan.

Por otra parte al decir Jesús : Haced esto en recuerdo mio, esta dando una orden y confiere poderes para hacerlo, aquí es cuando necesitamos tener mas fe, para aceptar que esto lo pueden hacer los hombres. Hay que tener muy presente que en todos los Sacramentos, el que actúa el que transforma, el que todo lo puede es siempre Cristo, no somos los hombres, Cristo se sirve de ellos para realizar estas maravillas divinas.

Ese Cuerpo partido y esa Sangre derramada sellan la Nueva Alianza entre Dios y los hombres. La Antigua Alianza había sido firmada por el pueblo mediante la aspersión de la sangre de los animales que Moisés había mandado sacrificar después de haber promulgado los Diez Mandamientos. Ahora bien mediante la Sangre de Cristo, se firma el nuevo pacto entre Dios y los hombres, y lo maravilloso de todo esto es que esa misma firma, no otra, se actualiza para cada uno de nosotros mediante la celebración de la Cena del Señor, que nosotros llamamos impropiamente Misa.
Participar en la Santa Misa o Santa Eucaristía no es como ir a ver un espectáculo sino mas que todo unirse al culto mas grande que el hombre pueda realizar, porque no es el ofrecimiento de oraciones u obras buenas lo que el hace, es el ofrecimiento mismo de Cristo al cual el hombre se une mediante la aceptación de la Palabra de Dios, de la Oblación de si mismo y de la recepción del Cuerpo y de la Sangre del Señor.

Es importante hacer notar que el verbo Eucharistein se acerca mas a la palabra Eucaristía que a la Palabra Santa Cena.

jueves, 25 de abril de 2013

Francisco y el Juicio Final



 CREATED ON WEDNESDAY, 24 APRIL 2013 22:20
 
 WRITTEN BY ROBERTO O´FARRILL
 

En su catequesis de la Audiencia General celebrada el pasado miércoles 24 de abril, el papa Francisco reflexionó sobre un tema al que en muy pocas ocasiones suele referirse un Romano Pontífice: el retorno de Cristo y el Juicio Final.
En efecto, Francisco se refirió a tres textos del Evangelio que ayudan a entrar en el misterio de una de las verdades –poco conocidas y explicadas- que se profesan en el Credo: que Jesús ha de regresar al mundo, revestido de su gloria, “para juzgar a los vivos y a los muertos”. Los tres textos forman parte del discurso escatológico de Jesús acerca del final de los tiempos en el Evangelio de san Mateo, y son: la parábola de las diez vírgenes, la de los talentos y el juicio final.

El Papa habló de un “tiempo inmediato”, entre la primera venida de Jesús y la última. Es el tiempo en el que vivimos y en el que se coloca la parábola de las diez vírgenes que esperan al Esposo, pero como tarda en llegar se duermen. Cinco de ellas, sabias, tienen aceite para encender sus lámparas cuando el Esposo llega de improviso; las otras, las necias, no lo tienen y mientras lo buscan, ya ha comenzado la fiesta nupcial y la puerta para entrar al banquete está cerrada para ellas. El Santo Padre explicó que “El Esposo es el Señor, y el tiempo de espera de su llegada es el que nos otorga, con misericordia y paciencia, antes de su venida final: un tiempo de vigilancia, en que debemos mantener encendidas las luces de la fe, de la esperanza y la caridad; mantener nuestros corazones abiertos a la bondad, la belleza y la verdad; un tiempo de vivir de acuerdo a Dios porque no sabemos ni el día ni la hora del regreso de Cristo. Lo que se pide de nosotros es estar preparados para el encuentro, lo que significa ser capaces de ver los signos de su presencia, de mantener viva la fe con la oración y los sacramentos, de estar atentos para no dormirnos ni olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos que se duermen es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano tiene que ser feliz, sentir la alegría de Jesús”.
La segunda parábola de los talentos se refiere a la relación entre cómo usamos los dones recibidos de Dios y su regreso, cuando nos preguntará cómo los hemos utilizado. El Papa explicó que “la espera de la venida del Señor es el momento de la acción, de aprovechar los dones de Dios, no para nosotros mismos, sino para Él, para la Iglesia, para otros; el tiempo para buscar que siempre crezca el bien en el mundo. Y sobre todo ahora, en este tiempo de crisis, es importante no encerrarse en sí mismos, enterrando el propio talento, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales… hay que abrirse, ser solidarios, preocuparse por los demás”.
Finalmente, el Santo Padre se refirió al relato del Juicio Final que narra la segunda venida del Señor, cuando juzgará a todos los seres humanos.  Al respecto explicó que “a su derecha estarán los que han actuado de acuerdo a la voluntad de Dios, ayudando al hambriento, al sediento, al extranjero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado; siguiendo así al Señor mismo. A su izquierda estarán los que no han socorrido al prójimo. Esto nos dice que seremos juzgados por Dios en la caridad, según cómo lo hemos amado en los hermanos, especialmente en los más débiles y necesitados”. Francisco hizo notar que “estamos salvados por la gracia, por un acto gratuito de amor de Dios, que siempre nos precede; nosotros solos no podemos hacer nada. La fe es ante todo un don que hemos recibido. Pero para dar fruto, la gracia de Dios siempre requiere nuestra apertura a Él, nuestra respuesta libre y concreta. Cristo viene a darnos la misericordia de Dios que salva. A nosotros se nos pide que confiemos en él, para responder al don de su amor con una vida buena, hecha de acciones animadas por la fe y el amor”.
Al término de su catequesis, el Papa afirmó: “No temamos nunca el juicio final, al contrario, nos debe empujar a vivir mejor el presente. Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerlo en los pobres y los pequeños, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oración y el amor. Y que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos y fieles”.

martes, 23 de abril de 2013

Unidos en oración.



En el principio de la historia Dios le dijo a la Serpiente (Satanás):
Pondré enemistades entre ti y LA MUJER, entre su descendencia y la tuya, ELLA TE APLASTARA LA CABEZA!

Jesús varias veces llamo MUJER a María, su madre, como por ejemplo en las bodas de Cana Jesús le respondió: «MUJER, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía».

También cuando Jesús estaba en la cruz le dijo lo siguiente:

MUJER ahí tienes a tu hijo.

En el libro del apocalipsis aparece UNA MUJER vestida del sol con la luna bajo sus pies(Virgen Santa María de Guadalupe)

Aquí esta LA MUJER que Dios profetizo desde el principio, La segunda Eva, La Bendita Madre de Jesús, Nuestro Dios, LA MUJER que junto a su descendencia le va aplastar la cabeza a la serpiente(satanás), La Santísima Siempre Virgen María.

Y tu de que lado estas?

Únete y reza El Santo Rosario!

HECHOS 2, 17-21
Escuchen lo que pasara en los últimos días, dice Dios: derramare mi Espíritu sobre cualquiera que sean los mortales.

Sus hijos e hijas profetizaran, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.

En aquellos días derramare mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y profetizaran.

Haré prodigios arriba en el cielo y SEÑALES MILAGROSAS abajo en la tierra.

No se te olvide visitar a Jesús Eucaristía en tu parroquia ya que EL esta en el sagrario esperando a que lo visites y también vía Internet totalmente en vivo 24/7 en:

http://www.adorasi.com/oraciones/visi...

Y también en:

http://savior.org/

Catolic@ recuerda que es pecado mortal no asistir a La Santa Misa los Domingos.

miércoles, 17 de abril de 2013

Señor, aquí estoy a tus pies, para adorarte y poner en tus divinas manos mis plegarias y te pido por todos los que habitamos en esta tierra.


ANTES DE HABLAR A LOS HOMBRES DE DIOS,
HAY QUE HABLARLE A DIOS DE LOS HOMBRES.
Acudamos al llamado del Papa pero sin olvidarnos de lo MÁS IMPORTANTE que es el ENCUENTRO PERSONAL con JESÚS, VIVO Y PRESENTE EN LA SAGRADA EUCARISTÍA.
SOLO a partir de ese ENCUENTRO ÍNTIMO se podrá comenzar una VERDADERA y EFICAZ evangelización o NUEVA EVANGELIZACIÓN del mundo.
Él, por su infinito AMOR, ha querido QUEDARSE PARA SIEMPRE con NOSOTROS.
Aprovechémoslo!, está SIEMPRE ahí, muy cerquita de nuestras casas o lugares de trabajo. Muchas veces OLVIDADO y SOLO.
Dile TODO. ÉL te ESCUCHA aunque no lo veas o no lo sientas, ese diálogo tendrá abundantes FRUTOS, ya lo verás.

La conversión de un alma es un don de Dios, y es ÉL quien toca el corazón de esa persona, y la acerca a Sí. Por eso el secreto que tenemos para convertir almas, ES IR FRECUENTEMENTE A LOS PIES DE JESÚS SACRAMENTADO.
PORQUE ANTES DE HABLAR A LOS HOMBRES, DE DIOS, HAY QUE HABLARLE A DIOS DE LOS HOMBRES.
Y eso es lo que vamos a hacer en esos minutos diarios que, como amigos del Santísimo Sacramento, debemos tener todos los días frente al Santísimo, ya sea en una Capilla o por algún impedimento, desde nuestra casa en visita espiritual. (Quizás esto te puede ayudar: http://www.pueblodemaria.com/adoracion.htm )
Pero aquí se necesita una gran confianza en Jesús, presente en la Sagrada Eucaristía, porque cuando vamos ante ÉL, estamos en presencia del Señor del Cielo y de la tierra, y el dueño de los corazones de los hombres, para quien no hay nada imposible, y que quiere el bien para todos ellos.
Por eso si le pedimos por las personas que queremos, ¿acaso podemos dudar de que actuará?. Primero fallaran el cielo y la tierra, antes que se diga que Dios no ha socorrido a su criatura que pide confiada.
Y aunque nos parezca que el Señor no nos escucha y que esa persona no se acerca a ÉL, igual sigamos perseverando en las visitas al Sagrario porque el que persevera triunfa, y Dios nos quiere premiar y no solo darnos lo que pedimos, sino muchísimo más.
Confiemos en ÉL.



A MAYOR GLORIA DE DIOS

jueves, 4 de abril de 2013

A VUESTROS PIES, HERMANOS




Me rendiré, como sacerdote,

para recordarme a mí mismo

que, un sacerdocio sin obras,

son palabras que tal vez disipa el viento

Que una entrega clavada y escrita en discursos

exige como broche de oro el amor.

Un amor que es sacrificio y sufrimiento,

pasión, incomprensión e incluso rechazo.


¡A vuestros pies, hermanos!

Me inclinaré como cristiano

Sabiendo que, si digo ser de Cristo,

he de descender a la realidad del que llora

o desde la pobreza añora una mano amiga


¡A vuestros pies, hermanos!

Derramaré el agua de mi tiempo

cuando, la soledad que a tantos atenaza,

reclame mi atención, mi presencia o mi consejo

Enjugaré, con las lágrimas de mi compasión,

cuando encuentre peregrinos que han perdido el norte

almas que, por el camino, quedaron tibias

corazones que, en tantas traiciones,

quedaron enfundados en el pesimismo o el desamor


¡A vuestros pies, hermanos!

Caeré envuelto con la toalla de mi comprensión

ataviado con el traje del que sirve más y mejor

fortalecido con la jofaina de la oración

enriquecido con el agua de la fe

empujado con las armas de la oración


¡Sí! ¡A vuestros pies, como Jesús!

Me inclinaré para, en esos pies sufrientes

encontrar las huellas de un Dios invisible pero visible

triunfante pero presente en la humanidad doliente

celeste pero abrazado al hombre bajo mil cruces


¡A vuestros pies, hermanos!

Dirigiré mis ojos, mis manos y mi corazón

Mi ojos para ver en ellos el rostro de Cristo

Mis manos, para ser testigo de la fe y del Evangelio

Mi corazón, para no quedarme disfrazado en palabras

Gracias, Señor, porque al buscar mis pies

me indicas y sugieres el camino que he de seguir

para amarte, servirte y ofrendarte mi vida entera:

¡EL AMOR QUE SE DA CAYENDO A LOS PIES DE LOS DEMÁS!
Padre J. Leoz