FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

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¡ILUMÍNANOS!

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO
Sagrados Corazones de Jesús y María, unidos en el amor perfecto,

domingo, 20 de abril de 2014

Tocada por el Espíritu Santo en Medjugorje


Battistina fue tocada por el Espíritu Santo en Medjugorje

Compartimos el testimonio de Battistina, una madre de familia italiana que peregrinó a Medjugorje en julio de 2012. Desde que fue allí todo cambió en su vida. El testimonio lo narra Sor Emmanuel en el último Boletín © Children of Medjugorje del día 15 de abril de 2014
Sor Emmanuel«¡Fuertemente tocada por el Espíritu Santo! Battistina es una italiana de 47 años con los pies bien sobre la tierra. Es contadora y trabaja vía Internet. Cuando su pareja la invitó a ir a Medjugorje, no se mostró interesada. Pero luego una mañana, mientras conducía, escuchó una canción que Radio María difunde frecuentemente; una canción que por muchos años la irritaba cuando la oía al sintonizar su equipo. De improvisto, aquella canción la conmovió y prorrumpió en lágrimas que rodaban por sus mejillas en forma ininterrumpida, sin razón aparente alguna. Comprendió entonces que era la Virgen que la estaba llamando. Dejo que sea ella misma quien les cuente…
“Desde la peregrinación a Medjugorje en julio de 2012, todo ha cambiado en mi vida, ¡nada es como antes! Mi conversión tuvo lugar durante la Adoración del Santísimo Sacramento. Éramos miles de peregrinos, afuera, alrededor de la Rotonda. De repente, me vi de rodillas, con la impresión de que sostenía mi corazón vivo entre las manos. Vi desfilar mi vida entera ante mis ojos. Distinguía con claridad el bien y el mal, y todo lo que en un momento me había parecido apropiado se transformaba en mal. Comencé a experimentar un gran dolor con respecto a mi divorcio. ¿Cómo había podido romper una promesa hecha ante Dios? Estas palabras resonaban en mi espíritu: “Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”. En ese momento comprendí que sólo mi cabeza había estado serena, y que mi corazón era puro hielo. Siempre me había sentido del lado de los “justos” y considerado una víctima. En ese momento vi hasta qué punto había tenido el corazón endurecido; vi el sufrimiento que habían padecido mis 4 hijos, mi padre y mis suegros y sobre todo vi que no era en absoluto una víctima. En realidad, nunca le había perdonado nada a nadie. Cuando la mayor de mis hijas a los 9 años, me había pedido con insistencia poder prepararse para tomar la Primera Comunión, le había respondido que aquello no tenía ningún sentido; en cuanto al menor de mis hijos, ¡ni siquiera había sido bautizado! Vi todos los libros sobre la New Age que había comprado a lo largo de los últimos 20 años. ¿Cómo había podido ocupar tanto tiempo leyendo y formándome en la búsqueda de mí misma, y en cosas que sólo terminaron alejándome de Dios y de mi familia?
El dolor que experimentaba no cesaba de aumentar y poco a poco fui postrándome rostro en tierra. Dije para mis adentros: “Señor, hazme morir aquí mismo porque ni siquiera soy digna de levantar la cabeza del suelo”. Experimenté entonces un inmenso abrazo de amor y me sentí embargada con una alegría que no era de este mundo. Y pensé: “Durante 18 años, creí que les había dado de todo a mis hijos, pero en realidad no les di nada; porque no les he dado “ESTO”. Entonces ¿no sería mejor permanecer aquí orando por ellos por el resto de mi vida en lugar de volver a casa? ¡Si yo, como madre, como alma de mi hogar, hubiera cultivado la oración en lugar de dedicarme a “cultivar” cosas inútiles, mis hijos tendrían en este momento una familia unida!
Cuando decidimos liberarnos de la cruz del matrimonio, en realidad la cargamos sobre los hombros de nuestros hijos.
En aquel momento sentí que debía permanecer ligada a mi promesa de fidelidad en el matrimonio y decidí hacer voto de castidad. Ofrecí esto a Dios para evitar la separación de mil familia. Mi pareja experimentó lo mismo que yo. Me dijo que deberíamos realizar una consagración total. De regreso a casa, comencé a confesarme con frecuencia. Ciertos sacerdotes, con respecto a mi elección del voto de castidad, me decían que no era necesario; otros comentaban que era pura invención nuestra, pero yo estaba muy segura y decidida de seguir adelante. ¡Esto me parecía bien poco ante la infinita misericordia que había recibido!
Gospa TijalinaMis hijos pensaban que había perdido la razón porque iba a misa y había colgado un crucifijo en la sala. Mi hija mayor estaba muy irritada por mi entusiasmo y me dijo: “Y entonces, ¿qué haces con todo lo que nos contaste durante 18 años?” “Lo siento mucho, estaba equivocada”, le respondí.
En el mes de noviembre regresé a Medjugorje con mis 4 hijos para que ellos también pudieran comprender; estaba muy esperanzada en que encontraran al Señor. Los observaba de lejos y aguardaba, pensando: “Si yo que soy su madre, con el poco amor que soy capaz de darles, estoy tan feliz al ver orar a mis hijos, ¡cuánto más feliz estará nuestra Madre del Cielo! ¡Cuánto sufrirá por tantos hijos suyos que se pierden!”
Durante aquella peregrinación mis cuatro hijos fueron tocados en el corazón. Estudiamos juntos el catecismo. Nueves meses más tarde, el menor de ellos, que tenía 10 años fue bautizado y todos recibieron la Primera Comunión en la misma celebración. ¡Aquel día fue el día más feliz de mi vida! Era como si los viera renacer todos juntos al mismo tiempo. Mi compañero y yo permanecimos juntos, viviendo como hermanos durante un año. Pero cada día oraba pidiéndole a Dios conocer su voluntad: ¿debíamos permanecer cercanos sosteniéndonos mutuamente o debíamos separarnos completamente? Por largo tiempo conservé esta duda en mi corazón, pero poco a poco el Señor obró y motivos laborales nos alejaron uno del otro.
Después de mi conversión, retomé el contacto con mi ex-marido. Durante nueve años, cada una de nuestras conversaciones telefónicas habían finalizado con gritos de ambos lados; tanto es así que por un año dejamos de hablarnos y tan sólo se comunicaba conmigo a través de nuestros hijos. Cuando reconocí mis faltas, consideré sus errores como consecuencia de los míos y el rencor se desvaneció. ¡Era yo quien debía pedirle perdón! Poco a poco comencé a experimentar aquel lazo profundo del matrimonio, sellado por Dios, y me sentí nuevamente esposa. Pero no comprendía. Le pregunté a un sacerdote si estaba bien que me sintiera esposa, aún cuando mi esposo estaba ligado a otra persona y había tenido un hijo con ella. El sacerdote me respondió que el sacramento del matrimonio es indisoluble ante Dios.
Hoy en día, este amor que yo creía borrado, o incluso que nunca había existido, lo he recuperado intacto en las profundidades de mi corazón. Lo conservo en su pureza y oro a diario por la conversión de mi ex-marido y por todas las familias. Agradezco a Jesús y a María por la gracia infinita que mi familia recibe a diario y continúo avanzando en el camino de mi conversión”.
Battistina ha vivido en forma concentrada, y una después de la otra, las etapas que frecuentemente se producen en los peregrinos de Medjugorje: invitada por la Virgen sin conocer el motivo, acude a este bendito lugar, y por una gracia especial, ve toda su vida bajo la luz del Espíritu Santo. Comprende con el corazón la misericordia de Dios hacia su persona, lamenta sus pecados (que no veía antes) y los llora, renuncia a ellos y los confiesa. Percibe que está radicalmente transformada y realiza actos para cambiar su vida según lo que le parece que le gusta a Dios, con la ayuda de un buen sacerdote fiel al Magisterio de la Iglesia. ¡Qué buen ejemplo! Muchos se quedan con las gracias recibidas, pero es bueno emprender actos concretos al regresar a casa. Este testimonio nos ayuda a entrar de lleno con Jesús en este tiempo de misericordia que se nos ofrece hoy en día como nunca antes».

viernes, 21 de marzo de 2014

Abre mi corazón Señor...



Para pedir arrepentimiento
Autor:


Dios omnipotente y misericordioso,
abre mis ojos para que descubra el mal que he hecho;
toca mi corazón, para que,
con sinceridad, me convierta a ti.
Restaura en mí tu amor,
para que resplandezca en mi vida la imagen de tu Hijo

2
Padre misericordioso y consolador,
Tú, que dijiste: «Yo quiero la conversión del pecador
y no su muerte»,
ayúdame a escuchar tu palabra,
confesar mis pecados,
darte gracias por el perdón que me otorgas.
Ayúdame a comportarme con sinceridad
en el camino del amor,
y a crecer en Cristo a través de todos los acontecimientos.

3
Señor Jesús,
cuando Pedro negó tres veces
tú lo miraste con amor misericordioso
para que llorase su pecado
y se convirtiese a ti de todo corazón,
mírame y mueve mi corazón
para que vuelva a ti
y te siga fielmente durante toda mi vida.

4
Señor, que eres justo y clemente con todos los
que te invocan.
Tú conoces mi pecado y mi injusticia.
Tú sabes también mis buenos deseos.
Escucha mi oración,
y dame la gracia de volver a ti,
por una conversión y reconciliación sinceras.

5
Señor, Dios todopoderoso,
tú eres el Padre de todos.
Tú has creado a los hombres
para que vivan en tu casa
y alaben tu gloria.
Abre mi corazón para escuchar tu voz
y, pues me he apartado de ti por el pecado,
haz que vuelva a ti de todo corazón
y te reconozca como Padre,
lleno de misericordia para todos los que te invocan.
Corrígeme para que me aparte del mal
y perdona mis pecados.
Dame la alegría de tu salvación
para que, retornando junto a ti,
me alegre en el banquete de tu casa
ahora y siempre y por los siglos de los siglos

6
Señor:
sabes mis indecisiones y mis cansancios;
ahora mismo quisiera empezar y no me atrevo;
muchas veces me confieso por rutina,
pero hoy no quisiera que fuese así.
Dame la gracia
de conocerme tal como soy,
de profundizar en mis intenciones últimas,
de descubrir las raíces de mis pecados.
de arrepentirme de veras.
Haz que, de tu mano,
recorra el camino de la penitencia,
para llegar a ti, renovado sinceramente.

7
Oh Dios, que me llamas de las tinieblas a tu luz,
de la mentira a la verdad,
de la muerte a la vida;
infunde en mí tu Espíritu Santo
que abre el oído
y fortalece el corazón,
para que perciba mi vocación cristiana
y avance decididamente por el camino
que me conduce a la verdadera vida cristiana.

8
Absuélveme, Señor,
de todos mis pecados.
Concédeme el perdón de mis culpas,
para que te sirva con espíritu libre.

9
Señor, Dios nuestro,
que no te dejas vencer por las ofensas de los hombres
y te aplacas con su arrepentimiento.
Mírame, pues soy pecador,
y concédeme celebrar los sacramentos de tu misericordia.
Haz que sea capaz de corregir mi vida,
para poder gozar de las alegrías eternas.

10
Señor Dios nuestro.
Me duele haberte ofendido
y haber hecho daño a mis hermanos.
Concédeme una sincera conversión y suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

11
Señor Jesucristo.
por tu pasión y por tu cruz me has redimido
y me has dado ejemplo de paciencia y de caridad.
Me duele haberte ofendido y haber sido negligente
en tu servicio y en el de mis hermanos.
Concédeme una sincera conversión V suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

12
Señor, Espíritu Santo.
Tú nos hablas en la Iglesia
y en lo más profundo de la conciencia,
moviendo nuestros corazones a obrar el bien.
Me duele haberte ofendido
con mi desobediencia y dureza de corazón.
Concédeme una sincera conversión y suscita en mí
el amor a ti y al prójimo.

13
Señor Dios, tú conoces todo.
Conoces también mi sincera voluntad
de servirte mejor a ti y a mis hermanos.
Mírame y escucha mis súplicas.
Concédeme la gracia de una verdadera conversión.
Suscita en mí el espíritu de penitencia
y confirma mis propósitos.
Perdona mis pecados y sé indulgente con mis defectos.
Llena mi corazón de espíritu de confianza y generosidad.
Hazme discípulo fiel de tu Hijo
y miembro vivo de su Iglesia.
Amen

jueves, 6 de marzo de 2014

Cuaresma – Según María Valtorta – “El Evangelio tal como me ha sido revelado”


Ayer miércoles de ceniza comenzó la Cuaresma. Me preguntaban que significaba para los católicos: “Oficialmente, la Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina justo antes de la “Misa de la Cena del Señor” en la tarde del Jueves Santo. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al vivir durante 40 días en el desierto previos a su misión pública.”

He encontrado en los libros de María Valtorta “El Evangelio tal como me ha sido revelado” lo que Jesús vivió durante esos 40 días en el desierto:

“Ante mí la soledad pedregosa que había contemplado a mi izquierda en la visión del bautismo de Jesús en el Jordán.
Pero debo haberme adentrado mucho en ella, porque no veo en absoluto el hermoso río lento y azul, ni la vena de hierba que

sigue su curso por las dos orillas, como alimentada por aquella arteria de agua. Aquí, sólo soledad, pedruscos, tierra tan abrasada, que ha quedado reducida a polvo amarillento que de vez en cuando el viento levanta en pequeños remolinos que parecen hálito de boca febril por lo seco y calientes que están; muy molestos por el polvo que con ellos penetra en la nariz y en la faringe. Muy raros, algún pequeño matorral espinoso, que ha resistido — quién sabe por qué — en aquella desolación:
parecen los restos de mechones de cabellos en la cabeza de un calvo. Arriba, un cielo despiadadamente azul; abajo, el terreno árido; en torno, rocas y silencio. Esto es lo que veo, por lo que a la naturaleza se refiere.

Apoyado en una roca que, por su forma, crea una covacha, y sentado en una piedra que ha sido arrastrada hasta la oquedad, está Jesús. Se resguarda así del sol ardiente. Y el interno consejero me indica que esa piedra, en la que ahora está sentado, es también su reclinatorio y su almohada cuando descansa breves horas envuelto en su manto bajo la luz de las estrellas y el aire frío de la noche. Ahí cerca está la bolsa que le vi tomar antes de salir de Nazaret: todo su haber; por lo flácida que aparece, comprendo que está vacía de la poca comida que en ella había puesto María.
Jesús está muy delgado y pálido. Está sentado, con los codos apoyados en las rodillas y los antebrazos hacia fuera, con las manos unidas y entrelazadas por los dedos. Medita. De vez en cuando, levanta la mirada y la dirige a su alrededor y mira al Sol, que está alto, casi a plomada, en el cielo azul. De vez en cuando, y especialmente después de dirigir la mirada en torno a sí y alzarla hacia la luz solar, como con vértigo, cierra los ojos y se apoya en la peña que le sirve de cobijo. Veo aparecer el feo hocico de Satanás. No se presenta de la forma con que nos lo imaginamos: con cuernos, rabo, etc. Parece un beduino envuelto en su vestido y en su gran manto, que se asemeja a un disfraz de dominó. En la cabeza, el turbante, cuyas faldas blancas caen sobre los hombros y a ambos lados de la cara para protegerlos. De manera que, de la cara, puede verse un pequeño triángulo muy moreno, de labios delgados y sinuosos, de ojos negrísimos y hundidos, llenos de destellos magnéticos. Dos pupilas que te leen en el fondo del corazón, pero en las que no lees nada o una sola palabra: misterio.
Lo opuesto del ojo de Jesús, también muy magnético y fascinante, que te lee en el corazón, pero en el que tú lees también que

en su corazón hay amor y bondad hacia ti. El ojo de Jesús es una caricia en el alma. Este es como un doble puñal que te perfora y quema. Se acerca a Jesús:

-¿Estás sólo?

Jesús lo mira y no responde.
-¿Cómo es que estás aquí? ¿Te has perdido?.
Jesús vuelve a mirarlo y calla.
- Si tuviera agua en la cantimplora, te la daría, pero yo también estoy sin ella. Se me ha muerto el caballo y me dirijo a pie al vado. Allí beberé y encontraré a alguien que me dé un pan. Sé el camino. Ven conmigo. Te guiaré.



Jesús ya ni siquiera alza los ojos.
-¿No respondes? ¿Sabes que si te quedas aquí mueres? Ya se levanta el viento. Va a haber tormenta. Ven».
Jesús aprieta las manos en muda oración.
-¡Ah, entonces eres Tú! ¡Hace mucho que te busco! Y hace mucho que te vengo observando. Desde el momento en que fuiste bautizado. ¿Llamas al Eterno? Está lejos. Ahora estás en la tierra, entre los hombres. Y sobre los hombres reino yo. Pero, me das pena y quiero ayudarte, porque eres bueno y has venido a sacrificarte por nada. Los hombres te odiarán por tu bondad.
No entienden más que de oro, comida y sensualidad. Sacrificio, dolor, obediencia, son para ellos palabras más muertas que esta tierra que tenemos a nuestro alrededor. Son aún más áridos que este polvo. Sólo la serpiente y el chacal pueden esconderse aquí, esperando morder o despedazar a alguno. Vámonos. No merece la pena sufrir por ellos. Los conozco más que Tú.



Satanás se ha sentado frente a Jesús, lo escudriña con su mirada tremenda y sonríe con su boca de serpiente. Jesús
sigue callado y ora mentalmente.



Tú desconfías de mí. Haces mal. Yo soy la sabiduría de la Tierra. Puedo ser maestro tuyo para enseñarte a triunfar. Mira:
lo importante es triunfar. Luego, cuando uno se ha impuesto, cuando ha engatusado al mundo, puede conducir a éste a donde quiera. Pero primero hay que ser como les gusta a ellos, como ellos. Seducirlos haciéndoles creer que los admiramos y seguimos su pensamiento.
Eres joven y atractivo. Empieza por la mujer, Siempre se debe comenzar por ella. Yo me equivoqué induciendo a la mujer a la desobediencia. Debería haberla aconsejado de otra forma. Habría hecho de ella un instrumento mejor y habría vencido a Dios. Actué precipitadamente. ¡Pero Tú…! Yo te enseño porque un día deposité en tí mi mirada con júbilo angélico y aún me queda un resto de aquel amor, escúchame y usa mi experiencia: búscate una compañera. Adonde Tú no llegues, ella llegará. Eres el nuevo Adán, debes tener tu Eva.
Además, ¿cómo podrás comprender y curar las enfermedades de la sensualidad si no sabes lo que son? ¿No sabes que es ahí donde está el núcleo del que nace la planta de la codicia y del afán de poder? ¿Por qué el hombre quiere reinar? ¿Por qué quiere ser rico, potente? Para poseer a la mujer. Ésta es como la alondra. Tiene necesidad de algo que brille para sentirse atraída. El oro y el poder son las dos caras del espejo que atraen a las mujeres y las causas del mal en el mundo. Mira: detrás de mil delitos de distinta naturaleza, hay al menos novecientos que tienen raíz en el hambre de posesión de la mujer o en la voluntad de una mujer consumida por un deseo que el hombre aún no satisface, o ya no satisface. Ve a la mujer, si quieres saber qué es la vida. Sólo después sabrás atender y curar los males de la Humanidad.
¡Es bonita la mujer! No hay nada más hermoso en el mundo. El hombre tiene el pensamiento y la fuerza. ¡Pero la mujer!… Su pensamiento es un perfume, su contacto es caricia de flores, su gracia es como vino que entra, su debilidad es como madeja de seda o rizo de niño en las manos del hombre, su caricia es fuerza que se vierte en la nuestra y la enciende. El dolor, la fatiga, la aflicción, quedan anulados cuando se está junto a una mujer y ella entre nuestros brazos como un ramo de flores.

Pero, ¡qué tonto soy! Tú tienes hambre y te hablo de la mujer. Tu vigor está exhausto Por ello, esta fragancia de la Tierra, esta flor de la creación, este fruto que da y suscita amor, te parece sin importancia. Pero, mira estas piedras: ¡qué redondeadas son y qué pulidas están, doradas bajo el Sol que cae!; ¿no parecen panes? Tú, Hijo de Dios, no tienes más que decir ”quiero”, para que se transformen en oloroso pan como el que ahora están sacando del horno las amas de casa para la cena de sus familiares. Y estas acacias tan secas, si Tú quieres, ¿no pueden llenarse de dulces pomos, de dátiles de miel?
¡Sáciate, oh Hijo de Dios! Tú eres el Dueño de la Tierra. Ella se inclina para ponerse a tus pies y quitarte el hambre.
¿Ves cómo te pones pálido y te tambaleas con solo oír nombrar el pan? ¡Pobre Jesús! ¿Estás tan débil, que ya no puedes ni siquiera dominar el milagro? ¿Quieres que lo haga yo en tu lugar? No estoy a tu altura, pero algo puedo. Me quedaré falto de fuerzas durante un año, las reuniré todas, pero te quiero servir porque Tú eres bueno y siempre me acuerdo que eres mi Dios, aunque me haya hecho indigno de llamarte tal. Ayúdame con tu oración para que pueda….


- Calla. No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.



El demonio siente una sacudida de rabia. Le rechinan los dientes y aprieta los puños; de todas formas, se contiene y transforma su mueca en sonrisa.



- Comprendo, Tú estás por encima de las necesidades de la Tierra y te da repugnancia el servirte de mí. Me lo he merecido. ‘Ven, entonces, y ve lo que hay en la Casa de Dios, ve cómo incluso los sacerdotes no rehúsan hacer transacciones entre el espíritu y la carne; porque, al fin y al cabo, son hombres y no ángeles. Cumple un milagro espiritual. Yo te llevo al pináculo del Templo, Tú transfigúrate en belleza allí arriba, y luego llama a las cohortes de ángeles y di que hagan de sus alas entrelazadas alfombra para tus pies y te porten así al patio principal. Que te vean y se acuerden de que Dios existe. De vez en 
cuando es necesario manifestarse, porque el hombre tiene una memoria muy frágil, especialmente en lo espiritual. Tú sabes qué dichosos se sentirán los ángeles de proteger tu pie y servirte de escalera cuando bajes.




-”No tientes al Señor tu Dios”, está escrito.
- Comprendes que tu aparición tampoco mudaría las cosas y el Templo continuaría siendo un mercado y un lugar de corrupción. Tu divina sabiduría sabe que los corazones de los ministros del Templo son un nido de víboras, que se devoran, y devoran, con tal de aumentar su poder. Sólo los doma el poder humano.



Ven entonces. Adórame. Yo te daré la Tierra. Alejandro, Ciro, Cesar, todos los mayores dominadores pasados o vivos serán semejantes a jefes de mezquinas caravanas respecto a tí, que tendrás a todos los reinos de la Tierra bajo tu cetro, y con los reinos todas las riquezas, todas las cosas bellas de la tierra, y mujeres y caballos y soldados y templos. Podrás poner en alto en todas partes tu Signo, cuando seas Rey de los reyes y Señor del mundo. Entonces te obedecerá y venerará el pueblo y el sacerdocio. Todas las castas te honrarán y servirán, porque serás el Poderoso, el Único, el Señor.

¡Adórame aunque sólo sea un momento! ¡Quítame esta sed que tengo de ser adorado! Es la que me ha perdido, pero ha quedado en mí y me quema. Las llamaradas del infierno son aire fresco de la mañana respecto a este ardor que me quema por dentro. Es mi infierno, esta sed. ¡Un momento, un momento sólo, Cristo, Tú que eres bueno! ¡Un momento, aunque sólo sea, de gozo, al eterno Atormentado! Hazme sentir lo que quiere decir ser dios, y me tendrás devoto, obediente como siervo, durante toda la vida, en todas tus empresas. ¡Un momento! ¡Un solo momento, y no te atormentaré más!


Satanás cae de rodillas, suplicando.

Jesús, por el contrario, se ha levantado. Ha adelgazado en estos días de ayuno y parece aún más alto. Su rostro tiene un terrible aspecto de severidad y potencia, sus ojos son dos zafiros abrasadores, su voz es un trueno que resuena en la oquedad de la roca y se esparce por el pedregal y el llano desolado cuando dice:

- Vete, Satanás. Está escrito: “Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás”.





Satanás, con un alarido de condenado desgarro y de odio indescriptible, sale corriendo (tremendo ver su furiosa, humeante persona). Y desaparece con un nuevo alarido de maldición.


Jesús se sienta cansado, apoyando hacia atrás la cabeza contra la roca. Parece exhausto. Suda. Pero seres angélicos vienen a mover suavemente el aire con sus alas en el ambiente de bochorno de la cueva, purificándolo y refrescándolo. Jesús abre los ojos y sonríe. No lo veo comer. Yo diría que se nutre del aroma del Paraíso, obteniendo así nuevas fuerzas.



El Sol desaparece por el poniente. Jesús toma su vacío talego y, acompañado por los ángeles que producen una tenue luz suspendidos sobre su cabeza mientras la noche cae rapidísima, se dirige hacia el este, mejor dicho, hacia el nordeste. Ha recuperado su expresión habitual, el paso seguro. Sólo queda, como recuerdo del largo ayuno, un aspecto más ascético en su rostro delgado y pálido y en sus ojos, absortos en una alegría que no es de esta Tierra.

Dice Jesús (a María Valtorta):

- Ayer estabas sin tu fuerza, que es mi voluntad; eras, por tanto, un ser semivivo. He permitido reposar a tus miembros, te he sometido al único ayuno que te pesa: el de mi palabra. ¡Pobre María! Has pasado el Miércoles de Ceniza. En todo sentías el sabor de la ceniza, porque estabas sin tu Maestro. No se me sentía, pero estaba. Esta mañana, puesto que el ansia es recíproca, te he susurrado en tu duermevela: “Agnus Dei qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem” (Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, danos la paz), y te lo he hecho repetir muchas veces y muchas te lo he repetido. Has creído que iba a hablar sobre esto. No. Primero estaba el punto que te he mostrado y que te voy a comentar. Luego, esta noche, te ilustro este otro.



Has visto que Satanás se presenta siempre con apariencia benévola, con aspecto común. Si las almas están atentas y, sobre todo, en contacto espiritual con Dios, advierten ese aviso que las hace cautelosas y las dispone a combatir las insidias demoníacas. Pero si las almas no están atentas a lo divino, separadas por una carnalidad oprimente y ensordecedora, sin la ayuda de la oración que une a Dios y vierte su fuerza como por un canal en el corazón del hombre, entonces difícilmente se dan cuenta de la celada, y caen en ella, y luego es muy difícil liberarse.

Las dos vías más comunes que Satanás toma para llegar a las almas son la sensualidad y la gula. Empieza siempre por la materia; una vez que la ha desmantelado y subyugado, pasa a atacar a la parte superior: primero, lo moral (el pensamiento con sus soberbias y deseos desenfrenados); después, el espíritu, quitándole no sólo el amor — que ya no existe cuando el hombre ha substituido el amor divino por otros amores humanos — sino también el temor de Dios. Es entonces cuando el hombre se abandona en cuerpo y alma a Satanás, con tal de llegar a gozar de lo que desea, de gozar cada vez más.
Has visto cómo me he comportado Yo. Silencio y oración. Silencio. Efectivamente, si Satanás lleva a cabo su obra de seductor y se nos acerca, se le debe soportar sin impaciencias necias ni miedos mezquinos. Pero reaccionar: ante su presencia, con entereza; ante su seducción, con la oración.
Es inútil discutir con Satanás. Vencería él, porque es fuerte en su dialéctica. Sólo Dios puede vencerlo. Entonces, recurrir a Dios, que hable por nosotros, a través de nosotros. Mostrar a Satanás ese Nombre y ese Signo, no tanto escritos en un papel o grabados en un trozo de madera, cuanto escritos y grabados en el corazón. Mi Nombre, mi Signo. Rebatir a Satanás únicamente cuando insinúa que es como Dios, rebatirle usando la palabra de Dios; no la soporta.
Luego, después de la lucha, viene la victoria, y los ángeles sirven y defienden del odio de Satanás al vencedor; lo confortan con los rocíos celestes, con la gracia que vierten a manos llenas en el corazón del hijo fiel, con la bendición que acaricia al espíritu.


Hace falta tener la voluntad de vencer a Satanás, y fe en Dios y en su ayuda; fe en la fuerza de la oración y en la bondad del Señor. En ese caso Satanás no puede causar ningún daño.”



En oración






Señor:
Gracias Señor por tus bendiciones y por la Luz que envías a mi alma.  Porque me ayudas a crecer para darte Gloria Señor.
Unámonos a la procesión de Tus Ángeles que están a Tu alrededor,  
Dios mío, porque Tú eres
 Único en la Santa Trinidad, 
y así como ellos Te alaban sin cesar y Te cantan himnos,
  
proclamemos, también, nosotros todas Tus maravillas
 
alrededor de
 Un Sólo Tabernáculo.  

Yo amo Tu Casa, Señor mío.
  
Apresúrate a unirnos a todos en Tu Casa,
  
que Tus Ángeles y Tus Santos
 
sean el ejemplo para nosotros.
  
Aprendamos de Ellos cómo adorarte
  
Alrededor de un Único Tabernáculo

Me dices que tenga confianza, que Tu guiarás mis pasos.  Veo que todo se ha venido cumpliendo, y que tu amor infinito nos regala día a día, un día más para poder salvar nuestras almas, para poder entender tus llamados.
Quiero ser cada día mejor y más agradable a tus ojos Señor. Sé bien que mis debilidades me tumban, y que esto me aleja de Tu Bendita Presencia.
Señor no dejes que caiga más ni que repita errores de antaño. Porque esto haría una coraza de separación entre Tu Amor y mi alma.  Déjame vivir en Tu Corazón, para que ahí me proteja de todo lo que me arrastra al pecado. No quiero separarme de Ti Mi Señor Jesús.
Quiero que me sigas puliendo el alma, ara que puedas ver Tu Rostro reflejado perfectamente en mí, y de esta manera poder ser Espejo Tuyo.  Y poder así seguir dándote Gloria por siempre.
Llena de Tu Gracia Señor mi alma, para que sea bella y agradable a tus ojos.
Gracias por tu infinita misericordia, por tu confianza en mí, esta pobre mujer que no tiene nada que darte, pero que sabe que Tu amas y que embelleces con Tu Amor, Tu Misericordia y Tu Bondad.
Gracias Bendito Dios por llevarme entre Tus Santas Manos, por posar tus Ojos Bondadosos en mí, por Tu infinito amor.  ¡Gracias Señor!
Acaban de fallecer varias personas a mi alrededor, algunos de ellos no les conozco, pero Tu si Señor, y te pido por esas almas que han partido de este mundo.  Señor ten piedad y misericordia de ellas, y si están Purgando ahora, ten compasión y ayúdales a salir pronto de ese lugar. Dales refrigerio y pronta salida. Por los méritos de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo.  Y junto con ellos ofrezco mis días ahora en tiempo de Cuaresma para la salvación de estas almas y de las que Tu desees salvar del Purgatorio. ¡Gracias Señor por tu infinita Misericordia!
Que Tu Bendita Obra siga actuando en nosotros, que Tus Llamados sean escuchados por todos aquellos que se encuentran lejos de ti, que Tu Infinito Amor rompa los corazones endurecidos, que Tu Infinita Bondad salve a todos aquellos que ignorantes y desviados por las malas influencias, te desconocen. Señor, que Tus Manos no dejen de cobijar a la humanidad, para que por medio del Amor de Tu Divino Espíritu, se trasforme la Faz de la Tierra.

¡Bendito y Alabado Seas por siempre Padre Santísimo, creador de todo el universo, de los cielos y la tierra y de todas las galaxias!
¡Bendito y Alabado Seas Señor Padre Todopoderoso, Amorosísimo y Misericordioso!
Reina en mí, Señor por siempre.
¡Gloria a Ti por siempre Señor!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Tiempo Penitencial







El Papa Francisco centró su catequesis de la Audiencia General en La Cuaresma.
El Papa dijo que ayuda a luchar contra actitudes que "narcotizan el corazón", y a reaccionar frente a "la miseria, la pobreza, violencia o indiferencia de Dios".


martes, 25 de febrero de 2014

Orando con María a través de la Biblia




Cuánto se necesita la oración
Los videntes de Medjugorje afirman que en una de las apariciones  la Virgen dijo mientras lloraba: “Has olvidado tu Biblia”. Hojeemos juntos el Antiguo y el Nuevo testamento para poder conocer al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
 
Lidija Paris
 
En sus mensajes en Medjugorje, la Virgen ha nombrado la oración más de seiscientas veces. En los principios de las apariciones la Virgen aconsejó que cada día se rezase el Credo, siete Padre nuestros, siete Ave Marías y siete Glorias. Algún tiempo después animaba a la oración del rosario diariamente. El día 14 de agosto de 1984 mientras el vidente Ivan oraba en su casa, la Virgen se apareció inesperadamente y le dijo que transmitiera al mundo el siguiente mensaje: ”Desearía que el mundo ore en estos días conmigo…que cada día se recen los misterios gloriosos, gozosos y dolorosos”. Esto es lo que dice el mensaje de abril 2001…”Cojan el rosario y oren… hasta que la oración llegue a ser para vosotros un alegre encuentro con vuestro Salvador”

Oración-alegre encuentro
Orad hasta que la oración sea para vosotros un alegre encuentro con vuestro Salvador. El fin de la oración está claro: un alegre encuentro con Dios. La oración no debe ser ni fatigosa ni aburrida, sino un encuentro alegre. "En la oración descansáis…La oración será la alegría y el descanso….Orad de manera que vuestros corazones tengan anhelo de Dios Salvador quien es verdadero descanso de vuestro cuerpo y vuestra alma….(5 de julio 1984, 30 de mayo 1985, 25 de julio2008, 20 de marzo 1986).
“Diste a mi corazón mas alegría que cuando abundan el trigo y el mosto”.(sal,4,8).

Oración-el fruto del amor
“La oración es el fruto del amor hacia Dios Salvador”, dice el mensaje de septiembre de 1997. Podemos orar por necesidad, por el miedo, por el interés, pero la oración verdadera es la oración por el amor y ella busca el encuentro. En el Evangelio de Mateo (6,5) Jesús dice:”Y cuando oréis no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas para ser vistos por los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú cuando ores entra en tu habitación y, cerrada la puerta ora a tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará”. Esto no significa que no tenemos que orar con los demás, sino en la soledad. ”Oráis….pero aún no disteis vuestro corazón a Dios para que Él lo llene de amor…En la oración abandonaos a Jesús...No oréis con las palabras sino con el corazón…!”(25 de mayo 1999, 11 de agosto 1984, 25 de diciembre 2002). “Mi corazón sabe que dijiste: “Buscad mi rostro” y yo Yahvé tu rostro buscaré” (Sal 27,8).

Orar mejor, orar más
La Madre Teresa de Calcuta dijo ”Quien desea orar mejor, que ore más”. Orando aprendemos a orar, orando nos hundimos en Dios y su amor. “Orando más seréis mas míos y de mi hijo Jesús….Oren que el Espíritu Santo os inspire con el espíritu de oración…Yo os digo que oráis poco….Si supieran que gracias os da Dios, orarían sin cesar…(25 de octubre 1994, 9 de junio 1984, 8 de noviembre 1984). Esto significa que no es suficiente orar siete Padre nuestros, o uno y tres rosarios, sino orar sin cesar. Jesús dice “Les digo una parábola para mostrar que es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer.”(LC 18,1) .En nueve mensajes se repiten las mismas palabras ”Oren sin cesar”(19 de junio 1986; 16 de octubre 1986; 6 de noviembre 1986; 4 de diciembre 1986; 1 de enero 1987; 25 de mayo 1988 ; 25 de noviembre 1995; 25 de marzo 2000; 25 de noviembre 2008)

Oración-manantial que se origina desde el interior
Seguramente, no significa pasar 24 horas con el rosario en la mano. La oración que repetimos oralmente baja a nuestro corazón, como la lluvia dulce riega nuestra alma, se transforma en oración permanente y continua y nos trae alegría y descanso. Cuando los labios se desvanecen, el corazón sigue orando día y noche. ”Aún de noche me instruye en la conciencia..”(SAL 16,8) y (Sal 49).

“Hijitos oren hasta que vuestra vida se transforme en oración.”(25 de agosto1998).¿Como la vida se puede transformar en oración? Cuando toda la vida está de acuerdo con Dios, entonces todos los pensamientos, las palabras y las obras son oración. Así fue la vida de María. Así fue la vida de los santos –seguramente no desde el principio, sino con el paso del tiempo…Si María nos invita a esto, significa que es posible. ¿Por qué no también para mí?.

Estos escritos desean animar a leer el libro de los libros. Será de verdadero provecho solamente si disfrutan de la Biblia y profundamente os hundís en los párrafos aquí citados en la búsqueda de mayor profundidad y si cada vez pasáis más tiempo con la Biblia. La palabra de Dios es viva y eficaz (Heb 4,12) Ella tiene la fuerza para cambiarnos.
Los textos de este articulo pronto los encontraremos en el libro “Con María a través de la Biblia”

lunes, 3 de febrero de 2014

Intenciones de oración del Papa para el mes de febrero.




Ciudad del Vaticano, 3 febrero 2014 (VIS).-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de febrero de 2014 es: “Para que la sabiduría y la experiencia de las personas mayores sean reconocidas en la Iglesia y en la sociedad”
 
Su intención evangelizadora es “Para que sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la misión de evangelización”.

Testimonio de Beatriz Adriana Rodrigo Villela


Gravísimo accidente automovilístico


Déjame presentarme mi nombre es Beatriz Adriana Rodrigo Villela, soy soltera y tengo 29 años de edad, actualmente estoy viviendo en San Juan del Río, Querétaro.  Quisiera compartir contigo y con todos los del grupo mi testimonio de vida y amor y mi encuentro con Jesús "Mi único y suficiente salvador", y lo importante que es para mí que la Misericordia del Señor llegue a más personas.

Hace un año y ya casi 5 meses, sufrí un accidente y a partir de ahí mi vida se transformó,  ha sido como un parte aguas en mi vida, yo como la mayoría de los jóvenes me encontraba apartada del Señor, y dejaba mi fe y religión de lado, sin tomarle importancia, a pesar de haberme creado en una familia católica y haber estudiado la primaria, secundaria y preparatoria en colegios católicos.

  En ese entonces estaba viviendo en la Ciudad de México, estudiaba la carrera de Mercadotecnia y trabajaba.  Me dedicaba a las ventas de materiales para punto de venta como carpas, sombrillas, inflables gigantes y algunos termo formados todo para publicidad, todo parecía que iba sobre ruedas pues la empresa en la que estaba trabajando, el dueño me dio la oportunidad y la confianza para abrir oficinas en México y llevar la administración de las mismas, pues la planta está en Monterrey, también le dio trabajo a mi hermano que en ese entonces pasaba por una situación difícil, y de no conocer a la empresa ninguno de los corporativos con los que trabajamos, llegamos a crecer de una manera increíble pues cerramos el primer año con ventas de hasta 5 millones de pesos, realmente me sentía orgullosa por eso...  Sin darme cuenta, iba alejándome más y más de Nuestro Señor, y dejándome envolver por todo lo que el mundo nos ofrece y nos hace sentir "bien", y lo pongo entre comillas porque una vez encontrando al Señor nos damos cuenta que todo eso no tiene sentido, sin embargo yo vivía en un mundo acelerado como es costumbre en el DF, corriendo de la escuela al trabajo y del trabajo a la escuela, sin acordarme de Él y sin dar gracias por el día que me regalaba y todo lo que me daba.

Sucedió pues que nos invitaron a una exposición de proveedores para Coca-Cola Peninsular en la Ciudad de Mérida, y fuimos fue en Noviembre del 2002, íbamos a abrir mercado a que nos conocieran y resultó que a la Embotelladora de Cancún le interesaron nuestros productos, y concertamos una cita con ellos para hacer negociaciones pues querían hacernos un pedido y entregarnos artes, por lo que quedamos de vernos el Viernes de esa misma semana, rentamos un carro, y nos dirigimos a la Ciudad de Cancún,(iba yo acompañada de mi hermano y en la Expo nos encontramos con una amiga y excompañera de trabajo que representaba a otra compañía, pero ella también iba a visitar a unos clientes en Cancún por lo que nos fuimos juntos), en fin ese viaje había sido provechoso pues logramos no solo que nos conocieran sino que nos compraran, algo que regularmente rara vez es posible. Estábamos muy contentos por una serie de incidentes no regresamos a Mérida el Sábado, sino hasta el Domingo, y teníamos que regresar a Mérida pues de ahí salía el vuelo más barato, también pensando en ahorrarle a la compañía... En fin uno nunca sabe...

Salimos el Domingo alrededor de las once de la mañana pero nos perdimos, y no encontrábamos la salida a la autopista, al fin dimos con ella, en la caseta nos paramos a comprar unos refrescos y a Abigail (nuestra amiga) y a mí se nos olvidó ponernos el cinturón de seguridad, yo decidí irme atrás y ella se fue adelante, mi hermano José Ramón iba manejando, íbamos bien no a exceso de velocidad como afirmaron los peritos en el reporte (todo para cubrir de cualquier responsabilidad a la Autopista) cuando se reventó la llanta trasera del lado del piloto, mi hermano por más que trató de controlar el carro no pudo, nos cruzamos las miradas por el retrovisor cuando todo se puso negro, solo oía los papeles del portafolios que traía al lado, el carro giró como trompo, y cuando ya no sintió carretera se volcó dando alrededor de 3 vueltas, Abigail y yo salimos disparadas del carro, ella sale por el parabrisas y afortunadamente y gracias a Dios cayó en un arbusto, lo que amortiguó el golpe y sale ilesa, yo salí por la ventanilla de la puerta y recuerdo bien pues tenía los ojos abiertos que fue como si me echara un clavado a una alberca, sentí claramente cuando me quebré la cadera, José Ramón quedo dentro del carro y éste con las llantas hacia arriba, afortunadamente también con solo unos golpes, logró salir del carro, donde solo estaba su lugar, y nos gritó:

"Están bien?", oí la voz da Abigail, diciéndole que ella estaba bien, enseguida grité "yo también!", estaba yo boca abajo, cuando sentí que estaban cerca volteé hacia arriba y le dije a mi hermano "ayúdame a voltearme porque no puedo".  En ese momento no me dolía nada, mi hermano solo me dijo:

"Bety, no puedo moverte tengo que ir a buscar ayuda", y le pidió a Abigail que me acompañara; no entendía porque estaban tan asustados y mientras lo oía gritar en la carretera, Abigail intentaba rezar el Padre Nuestro, sin embargo se le olvidaba y solo atinaba decirme: "No te preocupes chiquita, todo va a estar bien", Yo me preguntaba: ¿Por qué están tan asustados si no me duele nada", intente voltear hacia atrás para ver mi cuerpo, primero intente del lado derecho pero no vi nada, después del lado izquierdo y entonces vi mi pierna izquierda completamente doblada hacia atrás, como si fuera la de una muñeca de trapo, y el pie a la altura de la cintura y dislocado pues estaba completamente volteado hacia mi lado izquierdo... En ese momento entendí cuál era mi realidad...

Inmediatamente empezó el dolor físico, un ardor muy extraño en el abdomen, pero más que el dolor físico era un miedo y una angustia espantosas, pues en cuestión de segundos te haces miles de preguntas como ¿qué va a pasar?, ¿quién me va a ayudar?, en fin.  Y también te das cuenta de tu realidad humana, eres miseria, eres nada, y nadie te puede ayudar solamente Él, Jesús, mi Dios, mi creador, no hay nadie más, ni médicos, ni nada.  Fue entonces cuando volteé al cielo como buscando esperanza, una respuesta, y mi mirada fue recorriendo el cielo de derecha a izquierda, y fue justo en ese momento que lo vi a Él, a Jesús, al Señor de la Misericordia, estaba ahí... junto a mí...  Y entonces le dije:

"Señor: me entrego a ti en cuerpo, en alma, en espíritu, soy tuya, haz de mi lo que quieras...", mientras yo le decía esto al señor con palabras, en mi mente pensaba, puedo quedar paralítica, me puedo morir, pueden pasar mil cosas Señor, pero te prometo que pase lo que pase yo no voy a renegar, lo que decidas estará bien.  Y volví a decirle con palabras, "solo te pido un favor; dale a mi Mamá la fortaleza necesaria para soportar lo que venga..."  Y fue cuando Él me contestó:

"Vas a estar bien, pero te va a doler...".   No hizo falta nada más... Inmediatamente el dolor físico se fue, la angustia y el miedo también, entré en una Paz que es difícil explicar, es la paz que solo viene de Él.  Está fue la primera vez que experimente lo que realmente es un abandono total en Él que todo lo puede.

Me recosté sobre el brazo derecho el cual estaba estirado sobre el suelo, cerré los ojos y me puse a rezar la coronilla a la Divina Misericordia, contaba con los dedos de la mano, cuando sentí una mano que fuertemente apretaba mi mano derecha, como en señal de apoyo, un "Estoy contigo", estaba rezando y no quise abrir los ojos, pensé que era Abigail, fue dos meses después, en el hospital cuando pudimos hablar del accidente que ella me aclaró que jamás me tomó de la mano pues no me alcanzaba...  Entonces entendí que el que estuvo conmigo todo el tiempo fue Él, Jesús.  Esa mano la dejé de sentir cuando los paramédicos se acercaron a mí para darme los primeros auxilios,  mi hermano me dice que la ambulancia se tardó en llegar alrededor de una hora y cuarto.  Todo ese tiempo estuvo conmigo, sosteniéndome...

Los paramédicos se asustaron cuando me vieron, y me dijeron le va a doler, yo respondí, no se preocupen hagan lo que tienen que hacer...  Me acomodaron en la camilla y no me dolió ni un hueso.   Mi hermano cuando me vio en la camilla, lo primero que hizo fue quitarse la playera y ponérmela encima...  Yo seguía consiente y rezando, terminaba la coronilla y la volvía a empezar, además la cantaba como la canta la Señora del sombrero rojo en María Visión, todos los días a las 3 de la tarde...  A mí siempre me ha gustado la imagen del Señor de la Misericordia, y a la casa llegó desde que tenía alrededor de 12 o 15 años.  Y siempre tenía una imagen en el trabajo, o en el departamento...

Cuando llegué a Valladolid, (un pueblito cerca de Chichén Itzá), me llevaron a una como Cruz Roja, el médico que estaba allí me dijo que estaba delicada y que ahí no me podían ayudar que me tenían que trasladar a Mérida, pero que afortunadamente tenían una unidad de sangre y que me la pondrían para poder llegar a Mérida  (Esa unidad de sangre estaba providencialmente para mí).

Resulta que cuando me salí del carro, me fracturé 3 costillas, una me perforó el hígado, y otra más el vaso, me fracturé la pelvis, el sacro, el fémur izquierdo y perdí piel en ambas piernas, para rematar caí sobre una piedra.  El accidente fue alrededor de la una de la tarde y yo llegué al hospital de Mérida a las 6 de la tarde...  Inexplicablemente para los doctores llegué con vida y no solo eso, consiente y rezando... justo cuando Luis (uno de los camilleros abrió la puerta de la ambulancia estaba terminando la coronilla).

Recuerdo la cara de todos los que me atendieron, primero me pasaron a rayos X, y platiqué con el radiólogo, enseguida me vi rodeada de médicos, recuerdo muy especialmente al internista el Dr. Herrera, me preguntó mi nombre, y si era alérgica a algún medicamento, respondí sus preguntas y finalmente le dije: "Yo sé que  vengo mal, y creo que tengo un derrame interno pues siento la sangre en la garganta", de hecho la boca me sabia a sangre... En ese momento otro de los doctores gritó a quirófano porque se va a chocar...

Fue en ese momento que entré en shock, pues ya no recuerdo nada, solo hasta el momento que desperté de la anestesia en la madrugada y volviendo el estómago...  Mi Mamá llegó a las 8:30 de la mañana del lunes. (También recuerdo su cara y su angustia, yo le dije no te preocupes voy a estar bien, Él me lo dijo").  Casi no podía hablar estaba muy débil y me tenían en Terapia Intensiva, pues casi todo el tiempo estaba sedada...

Casi a la semana el cuadro se había complicado y el ortopedista le anunció a mi hermano y a mi Mamá que me tenían que amputar la pierna izquierda pues se estaba necrosando y corría el riesgo de gangrena...  Afortunadamente el Dr. Herrera buscó a un cirujano plástico el Dr. Edgardo Pérez, quien dijo que era posible salvar la pierna, mediante lavados quirúrgicos, decidieron intervenirme el Sábado limpiar las áreas cruentas y poner un fijador en la cadera. 

En la cirugía me puse mal y resulta que ya no era solo la pierna sino la vida, así se lo dijo el ortopedista a mi Mamá, pues la infección se había pasado a la sangre...  Yo recuerdo que ese día estaba consiente que me estaban operando, y yo oía las voces de los médicos, cosa que me daba mucha angustia, no recuerdo lo que decían...

Los médicos dijeron que ellos habían hecho todo lo que estaba en sus manos y que solo me quedaban no más de 12 horas. de vida... También sin explicación alguna, pues ya no se hizo nada por parte de los médicos, la infección en la sangre cedió.  Continuaron los lavados quirúrgicos cada tercer día, lunes, miércoles y viernes... algo realmente doloroso como ya el Señor me lo había anunciado... el despertar de la anestesia era horrible pues sentía que me quemaban viva, y los medicamentos más fuertes para dolor no me hacían nada...

En total fueron alrededor de 18 lavados quirúrgicos, y unas 10 cirugías en total entré a quirófano unas 28 veces con anestesia general en menos de 5 meses...  la última operación de la cadera duró 8 horas y media... Fue un peregrinar pues estuve alrededor de 2 meses en Mérida, otros 2 meses en el DF, y finalmente 7 meses en Chihuahua, ya que de allá es toda la familia y fue donde finalmente me operaron con éxito la cadera y el fémur...

¡Gracias al hermoso regalo de Jesús, mi accidente, he renovado mi Fe, lo conocí, y sé que está vivo! todos los días le doy gracias por haber permitido esto en mi vida, que aunque ha sido difícil, ha valido la pena.  No cabe duda, como dice el Santo Padre, sin Sufrimiento no se profundiza ni se crece en el espíritu, sé que aún estoy empezando un largo camino a su lado y estoy aprendiendo... pero quiero que todos lo conozcan Él es hermoso, es infinitamente bueno y lleno de Amor para nosotros.  Infinitamente compasivo y lleno de Misericordia (amor a nuestras miserias), cada vez que platico esto, les digo a mis amigos y conocidos, es tan bueno y nos conoce tanto que no tuve que pedir perdón por mis pecados y por mucho que lo he ofendido,  Él me perdonó al dirigirme su mirada, y ¿Quién puede resistirse a su mirada de Amor?.... ¡Nadie!  El secreto de todo está en la aceptación de su voluntad, porque el dolor ofrecido, ya no es dolor sino gozo.
Actualmente ya estoy caminando sin bastón y quien me ve en la calle no podría imaginarse todo lo que me sucedió en tan poco tiempo, el Señor cumple sus promesas, pues tiene el Poder de cumplirlas.
Este domingo 18 de Abril, en un programa de canal 40 CNI, del Distrito Federal, CD de México y área metropolitana, llamado EL PULSO DEL PAPA, el Lic. Roberto O´Farrill hablara de La Divina Misericordia del Señor, y me ha hecho el favor de presentar este testimonio en su programa para que los que no lo conozcan, pues por fin lo conozcan y los que ya lo conocen se acerquen más a Él.  Todas esas promesas hechas a todos nosotros a través de su secretaria y apóstol de su gran misericordia Santa Faustina Kowalska, les aseguro en mí se han cumplido.

"JESUS ESTÁ VIVO Y SOLO QUIERE QUE LE DIRIJAMOS UNA MIRADA DE FÉ Y AMOR, Y QUE CONFIEMOS INFINITAMENTE EN SU AMOR Y ETERNA MISERICORDIA, ÉL JAMAS SE CANSA DE PERDONARNOS, BIEN NOS CONOCE, PERO CUANDO TE TOCA NO PUEDES NUNCA MÁS APARTARTE DE ÉL".

Muchísimas gracias por su tiempo que Dios los bendiga y Jesús nos acompañe siempre, tenemos que trabajar por Él y para Él, Satanás no descansa.

Fuente: misericordia.webcindario.com





martes, 21 de enero de 2014

PROCLAMARON MILAGRO LA HOSTIA SANGRANTE DE TIXTLA, GUERRERO, MEXICO.



MONSEÑOR ALEJO ZAVALA, PROCLAMO MILAGRO, LA HOSTIA QUE SANGRO EN TIXTLA GUERRERO MEXICO EN TIXTLA, GUERRERO, MEXICO, DESPUES DE MAS DE 5 AÑOS DE INVESTIGACION, HECHAS POR EL CIENTIFICO, RICARDO CASTAÑON GOMEZ ORIGINARIO DE BOLIVIA.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Curso del R.P. Lic. Horacio Bojorge, SJ sobre "El demonio de la Acedia"








Curso del R. P. Lic. Horacio Bojorge, SJ sobre "El Demonio de la Acedia" - Episodio 10: Acedia y Martirio (EWTN).

acedia@ewtn.com


Ver Episodio 8:
http://www.youtube.com/watch?v=fREIG0...

Episodio 11:
http://www.youtube.com/watch?v=EaygHu...