FUENTE INAGOTABLE DE LUZ

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¡ILUMÍNANOS!

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO

Sagrados Corazones Unidos del AMOR SANTO
Sagrados Corazones de Jesús y María, unidos en el amor perfecto,

viernes, 20 de marzo de 2015

ROSARIO DE LAS SAGRADAS LLAGAS

† Sagrada Liturgia-Tiempo de Cuaresma



"Quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón".Mensaje de S.S. Francisco para la Cuaresma del 2015


ROSARIO DE LAS SAGRADAS LLAGAS

Se usa el rosario ordinario, acompañando la oración vocal con la meditación. Lo ideal es rezarlo ante algún crucifijo que inspire más devoción para que lo contemples y beses la llaga correspondiente. Además de las peticiones que aquí se proponen, puedes hacer otras que te inspire el Señor y que correspondan mejor a vuestra espiritualidad y circunstancia.  Este rosario fue tomado de Marie-Marthe Chambon, Die Wunden unseres Herrn, Herausgaben von P. bonaventura Pihan, Passionist






Comienzo:La Señal de la CruzCon verdadero arrepentimiento, pedimos perdón por nuestros pecados y los del mundo entero.
V. Oh Jesús, Salvador divino, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
R. Amen.
V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
V. Gracia y misericordia, Jesús mío, en los peligros presentes. Cúbrenos con tu preciosísima sangre.
R. Amen.
V. Eterno Padre, muéstranos tu misericordia por la sangre de tu querido Hijo. Te lo suplicamos, muéstranos tu misericordia.
R. Amen.
 
En lugar de los misterios del rosario, se rezan los siguientes:
1 -Llagas de los pies
Señor mío crucificado, adoro las Sagradas Llagas de tus pies. Por el dolor que en ellas sufriste y por la sangre que derramaste, concédeme la gracia de evitar el pecado y de seguir constantemente, hasta el fin de mi vida, el camino de las virtudes cristianas.

2 -Llaga del sagrado costado
Señor mío crucificado, adoro la llaga de tu sagrado costado. Por la sangre, que en ella derramaste, te ruego enciendas en mi corazón el fuego de tu divino amor y me concedas la gracia de amarte por toda la eternidad.

3 -Llaga de la mano izquierda
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada de tu mano izquierda. Por el dolor que sufriste y la sangre que derramaste, te ruego que no me encuentre a tu izquierda con los condenados en el día del juicio final.

4 -Llaga de la mano derecha
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada, de tu mano derecha. Por el dolor que en ella sufriste y la sangre que derramaste, te ruego que bendigas y me conduzcas a la vida eterna.

5 -Llagas de la cabeza
Señor mío crucificado, adoro las llagas de tu santa cabeza. Por el dolor que en ellas sufriste y la sangre que derramaste, te ruego me concedas constancia en servirte a ti y a los demás.
En las cuentas del Padre Nuestro:Después de la meditación de cada llaga se dice:
V. Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo.
R. Para que cures las llagas de nuestras, almas.
En cada cuenta del Ave Maria:
V. Jesús mío, piedad y misericordia.
R. Por los meritos de tus santas llagas.


FUENTE:
http://www.corazones.org/liturgia/biblia_y_liturgia/temporadas/cuaresma/tiempo_de_cuaresma.html

viernes, 13 de marzo de 2015

P. Jamut nos ayuda a discernir el mensaje de María Reina de la Paz, del día 25 de febrero del 2015




Comentario del P. Jamut al Mensaje del 25 de febrero de 2015



Gospa

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia, los invito a todos: oren más y hablen menos. En la oración busquen la voluntad de Dios y vívanla según los Mandamientos a los que Dios los invita. Yo estoy con ustedes y oro con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

La Reina de la Paz nos invita a orar más y a hablar menos. Y esto porque en la actualidad, hoy más que nunca, conservar la paz interior es, sin lugar a dudas, todo un desafío, que nos exige estar atentos al mismo tiempo a varios frentes, especialmente a las palabras que salen de nuestros labios, y a lo que solemos escuchar. De no ser así, se llega a perder fácilmente la concordia y la paz interior, sin darnos cuenta siquiera, cual fue el motivo.
Por ello uno de estos frentes al cual hay que prestar especial atención, es el uso que hacemos a diario de las capacidades de la palabra y de la audición.
La capacidad de comunicarnos entre nosotros, por medio de los dones de la palabra, de la audición y de los momentos de un sabio y prudente silencio, es uno de los mayores regalos que Dios nos ha dado al crearnos. Es un regalo invalorable, un don sagrado dado por el Creador al ser humano.
Sin embargo, el tener algo tan valioso como es el don de la palabra y la capacidad de comunicarnos, no nos asegura por sí solo, la paz interior; sino que esto dependerá del uso que hagamos de esos dones que se nos han entregado.
El don de la palabra debería capacitarnos para manifestar a los demás el propio pensamiento y lo más bello que el Señor ha ido sembrando en lo más hondo del corazón. Mientras que el don de la audición, cuando es correctamente ejercitado, nos permite conocer en mayor profundidad el corazón de quienes nos rodean, posibilitándonos así entrar en un intercambio de comunicación afectiva cada vez más rico.
De esta manera se va tejiendo la comunicación humana. Y para que haya comunicación debe existir interacción reciproca entre dos personas: Transmisor y Receptor.
Las únicas criaturas capaces de presentar comportamientos comunicacionales profundos, de transmitir y recibir intelectual, sensorial y afectivamente, la propia interioridad, somos los seres humanos.
Cuando interactúamos, tratando de acondicionar la voluntad de entendimiento mutuo, es lo que se denomina diálogo. Y este dialogo solo puede madurar y enriquecerse, por medio de la oración hecha con el corazón.
Que la Reina de la Paz interceda por nosotros, para que adquiramos la sabiduría de saber cuándo hablar y qué decir, así como y que debemos callar en el momento oportuno.
Que la Reina de la Paz te Bendiga.
P. Gustavo E. Jamut, omv

Oración a nuestro Señor Jesucristo

Señor,
me has soportado todos estos años
con mis pecados,
pero a pesar de ello has tenido compasión de mí;

me he descarriado en todos los aspectos,
pero ahora no quiero pecar más;
Te he agraviado y he sido injusto;
ya no lo seré nunca más;

renuncio al pecado, renuncio al demonio,
renuncio a la iniquidad que ensucia mi alma;
libera mi alma de todo lo que es contrario a Tu santidad;

Te suplico, Señor, que me salves de todo mal;
ven ahora, Jesús;
ven ahora a habitar en mi corazón;

perdóname, Señor, y permíteme descansar en Ti,
porque Tú eres mi Escudo, mi Redentor y mi Luz,
y en Ti confío;
desde hoy, Señor, Te bendeciré en todo momento;

rechazo el mal y a todos los demás dioses e ídolos,
porque Tú eres el Altísimo por encima del mundo entero,
trascendiendo de lejos a todos los demás dioses;

con Tu Poderoso Brazo, sálvame de la mala salud,
sálvame de estar cautivo, sálvame de los conflictos
y derrota a mi enemigo el demonio;
¡ven pronto en mi ayuda, oh Salvador!
amén.

Yo Dios, te amo, bien-amada; ¿nosotros?
Yo Soy

www.tlig.org

www.tligradio.org

domingo, 8 de marzo de 2015

Sagrado Corazón de Jesús e Inmaculado Corazón de María




Heme aquí Sagrado Corazón de mi Cristo Redentor...
Heme aquí Inmaculado Corazón de mi Madre de Amor…
Me presento arrepentido de mis faltas y confiado en que mi propósito de enmienda es una oportunidad de conversión.
Sagrados Corazones de Jesús y María Santísima, defensores de toda la humanidad: en este instante me presento como hijo vuestro para consagrarme voluntariamente a tan amados Corazones.
Soy el hijo que llega suplicando una oportunidad para ser perdonado y acogido.
Me presento para consagrar voluntariamente mi hogar, para que éste sea un Templo en donde reine el Amor, la Fe, la Esperanza y el desvalido encuentre refugio y caridad.
Heme aquí suplicando el sello de tan Sagrados Corazones en mi persona y en mis seres amados, y sea yo un repetidor de ese magno Amor hacia todas las criaturas humanas en el mundo.
Mi hogar sea luz y amparo, para el que busca el consuelo, sea refugio sereno en todo instante, para que consagrado a tan Santísimos Corazones todo lo que sea contrario a la Voluntad Divina, huya ante las puertas de mi hogar, que desde este instante es signo del Amor Divino, ya que ha sido sellado con el Amor ardiente del Divino Corazón de Jesús.
Amén.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Misa del Papa Francisco en la Casa de Santa Marta - 3 de Marzo del 2015

Hagamos el bien, no una santidad fingida, invitó el Papa Francisco
Misa del Papa Francisco en la Casa de Santa Marta - OSS_ROM
03/03/2015 12:36
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Si aprendemos a ‘hacer el bien’, Dios ‘perdona generosamente’ todo pecado. Lo que no perdona es la hipocresía, la ‘santidad fingida’. Son palabras del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina, en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia
Los santos fingidos, que ante el Cielo se preocupan más por aparentarlo, que por serlo de verdad, y los pecadores santificados, que más allá del mal hecho, han aprendido a ‘hacer’ un bien más grande. Nunca hubo ninguna duda sobre a quién de ellos prefiere Dios, afirmó el obispo de Roma, centrando su meditación sobre estas dos categorías. Tras señalar que las palabras de la lectura de Isaías son un imperativo y al mismo tiempo una ‘invitación’, que viene directamente de Dios: ¡dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien’, defendiendo a los huérfanos y a las viudas, es decir – subrayó el Papa Francisco – ‘aquellos que nadie recuerda’ entre los cuales están también ‘los ancianos abandonados, los niños que no van a la escuela’ y los que ‘no saben hacerse la señal de la Cruz’. Detrás del imperativo y de la invitación está siempre la invitación a la conversión:
«Pero ¿cómo puedo convertirme? ¡Aprendan a hacer el bien! La conversión. La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el ‘hacer’, tomando un camino distinto, otro camino que no sea el del mal. ¡Aprendan a hacer el bien! Es decir el camino del hacer el bien. Y ¿cómo hago el bien? ¡Es simple! ‘Busquen la justicia, socorran al oprimido, brinden justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda’. Recordemos que en Israel los más pobres y los más necesitados eran los huérfanos y las viudas: hagan justicia, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde hay tanto dolor… De este modo, haciendo el bien, lavarás tu corazón».
El Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón
Y la promesa de un corazón lavado, es decir perdonado, viene del mismo Dios, que no lleva la cuenta de los pecados ante quien ama al prójimo:
«Si haces esto, si vienes por este camino, al que te invito – nos dice el Señor – ‘aunque sus pecados fueran color escarlata, ustedes se volverán blancos como la nieve’. Es una exageración, el Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. El Señor perdona generosamente. Pero, yo perdono hasta aquí, después veremos… ¡No, no! ¡El Señor perdona siempre todo! ¡Todo! Pero, si quieres ser perdonado, debes empezar por el camino del hacer el bien. ¡Éste es el don!»
Jesús prefería mil veces a los pecadores, que decían la verdad sobre sí mismos, antes que a los hipócritas
El Evangelio del día presenta al grupo de los astutos, los que ‘dicen cosas justas, pero hacen lo contrario’, señaló el Santo Padre, añadiendo que ‘todos somos astutos y siempre encontramos un camino que no es el justo, para parecer más justos de lo que somos, es el camino de la hipocresía’:
«Estos fingen que se convierten, pero su corazón es una mentira: ¡son mentirosos! Es una mentira…Su corazón no pertenece al Señor; pertenece al padre de todas las mentiras, a satanás. Y ésta es una santidad fingida. Jesús prefería mil veces a los pecadores, antes que a ellos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos. ¡Aléjate de mí Señor que soy un pecador!’: lo dijo Pedro, una vez. ¡Pero uno de ellos nunca dice esto! ‘Te agradezco Señor, porque no soy pecador, porque soy justo’… En la segunda semana de Cuaresma hay estas tres palabras para pensar, meditar: la invitación a la conversión, el don que nos dará el Señor – es decir un don grande, un perdón grande, y la trampa. Es decir fingir que nos convertimos, pero tomar el camino de la hipocresía’».

lunes, 2 de marzo de 2015